Edición Nº 1625

 

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    ARTICULO

    30 de Junio de 2000

    El Sendero de Benedicto
    Aparte de poner en tela de juicio el papel de Ketín Vidal, el coronel Jiménez revela ángulos insólitos de la lucha contra Sendero.

    A Vidal hay que reconocerle ciertos méritos, pero hay que colocarlo en su verdadera dimensión".

    A raíz de la publicación de su libro (966 páginas, dos volúmenes), el ex jefe del Grupo Especial de Inteligencia (GEIN) cuenta a CARETAS hechos como el de la noche en que Abimael Guzmán escapó de un refugio ya detectado y fue dejado en el Campo de Marte, a pocos me- tros del Ministerio de Aviación. De allí lo recogería un vehículo tripulado por un comando senderista. El jefe del mítico grupo que capturó a Guzmán el 12 de setiembre de 1992 fue cambiado de colocación casi inmediatamente después de esa hazaña y luego de ocupar varios puestos no importantes fue enviado como agregado policial a Panamá, al exilio dorado, donde permaneció cuatro años. El año pasado retornó y ahora le han asignado tareas de instrucción. En la siguiente entrevista el coronel Jiménez relata su versión de los hechos y coloca en "su verdadera dimensión" al general Antonio Ketín Vidal, considerado por muchos como el autor de la captura de Guzmán.


    Entrevista
    FERNANDO ROSPIGLIOSI
    Fotos FRANCISCO RODRIGUEZ

    ¿Por qué contar ahora la historia de la captura de Abimael Guzmán?
    -Esa es una pregunta que me hice, por qué escribir sobre este fenómeno terrorista cuando se tiene la sensación que el país está pacificado. La inquietud es dar a conocer qué fue realmente Sendero, desde una óptica policial especializada, en un lenguaje llano, simple, descriptivo y valiéndome de fuentes incautadas a ellos mismos. Además, esclarecer ciertos hechos. Se han escrito algunas cosas y otras incluso fueron tergiversadas. Qué mejor hacerlo uno mismo que tuvo una presencia muy directa y dejar las piezas en su lugar histórico, reconocer a aquellos personajes que tuvieron un rol importante y también darles el reconocimiento a los 82 hombres y mujeres del GEIN (Grupo Especial de Inteligencia).
    -¿Era un mito Sendero? Muchas personas creían en 1992 que estaba a punto de tomar el poder. ¿Pero era realmente tan poderoso o solamente era sanguinario?
    -El libro trata de desarrollar la historia de Sendero desde su creación y cómo iba creciendo. Todos somos testigos como en 1990, '91, '92 SL estaba en todo su apogeo.
    -Apogeo en las ciudades, no en el campo.
    -También en el campo. El primer documento del que nosotros tenemos referencia del Huallaga es de 1987, que fue encontrado en la casa de Buenavista. Eran unos cuadros estadísticos que dejaban los pelos de punta, no sé si serían verdad o mentira, pero sí había un gran desarrollo.
    -En el Huallaga donde estaban vinculados con la coca, pero en Ayacucho, Huancavelica, en el campo ¿no habían sido muy golpeados por el Ejército hasta 1990?
    -Yo pienso que no, fueron golpeados sus fuerzas de base, destacamentos pero la cúpula no, ellos cuidaban mucho esa parte.

    Según Jiménez, el general Vidal lo llamó para que apareciera junto a él en el video de la captura, pero se negó. El libro de la polémica.


    -Pero la fuerza propiamente militar ¿no estaba debilitada? El número de atentados y enfrentamientos en zonas rurales disminuyen desde 1990, mientras en la ciudad aumentan. ¿O no es así?
    -A SL hay que analizarlo en sus tres componentes, partido, ejército y frente. El frente es la parte más voluminosa, en el Huallaga ellos hablan de 20 ó 22 mil personas. El ejército era más reducido, con la fuerza principal, la fuerza local y la fuerza base. El partido es más pequeño y más selecto. Si hacemos una apreciación global, SL había crecido hasta 1992. Carlos Tapia sacó unas estadísticas del disco duro de la computadora de Abimael Guzmán. Dice que su armamento no pasaba de tantos fusiles, y dice que jamás SL con esos fusiles podría haber colapsado al Estado. Yo refuto esa tesis, porque no sólo cuenta la cantidad de armamento, el maoísta va más a la ideología. Sendero estaba para colapsar al Estado. Casi a diario había coches-bomba, paros armados en muchas partes del país. ¿Qué es lo que cambió? Fue justamente la captura de Guzmán.
    -De eso no cabe duda. ¿SL seguía creciendo en 1992?
    -Seguía creciendo en cuanto a partido, ejército y frente. ¿Cuándo descubrimos algo grande? Fue el 1o de junio de 1990, con la primera casa que cayó, la de Monterrico.
    -El Grupo Especial de Inteligencia (GEIN) se acababa de formar, en marzo.
    -El 5 de marzo de 1990 se crea el GEIN. No fue fácil su creación. A mí me sacaron de la DINCOTE, que era como una montaña rusa, tenía sus altos y sus bajos. En ese entonces había llegado a la parte más baja. Entró en una crisis moral, se llegaba a cobrar para que salgan terroristas, sobre todo del MRTA. Cuando yo regresé a DINCOTE de un curso de Estado Mayor con Marco Miyashiro en 1989, me sacaron. Fui a despedirme del general Reyes Roca, que era director de la Policía Técnica (ex PIP). Y él, un general visionario, que me conocía, me dijo que me quedara bajo sus órdenes y que jalase al personal que yo quisiera. Así se forma el grupo.
    -¿Ud. desde cuándo estaba en la DINCOTE?
    -Yo he estado desde que empezó, en 1981. Estaba, salía a provincias, regresaba. Adquirí experiencia. Eso es muy importante, muchos de los que estaban conmigo también, el GEIN es un cúmulo de experiencias.
    -¿Por qué se necesitaba un grupo especial dentro de la DINCOTE?
    -La idea era incursionar en un campo diferente, lo que nosotros llamábamos la inteligencia policial operativa, que es un nuevo método de trabajo. La inteligencia nos obligaba a salir a la búsqueda de terroristas, no esperar que los pongan a disposición de la DINCOTE, porque hubo una época en que se esperaba que los detenidos llegaran. Nosotros golpeábamos, salíamos a la búsqueda de terroristas. Y eso nos demandó renovar métodos de trabajo. La inteligencia policial operativa era remozar las técnicas de vigilancia, que son muy antiguas, pero no es igual seguir a un delincuente común que a un terrorista.

    Coronel Marco Miyashiro. Al lado, la Escuela Militar de Sendero en Ayacucho.


    -¿La DINCOTE no hacía eso antes?
    -No lo hacía, y si lo intentaba consistía en colocar un hombre en un puesto fijo, pero que no tenía una metodología de trabajo. Necesita soporte técnico, análisis. Ensamblamos la inteligencia con la investigación criminal. Tradicionalmente la inteligencia ortodoxa busca información y la procesa, para que otros grupos accionen y ejecuten. Pero la información que llegaba a DINCOTE no era muy efectiva y eso nos obligó a conseguir nuestra propia información. Salimos en búsqueda del terrorista, comenzamos a reunir información, fuimos hilvanando los hilos, buscando los contactos más importantes que llegaran a la cabeza, que era nuestro objetivo. Una vez que teníamos toda la información, pasábamos a la investigación, es decir, el que hacía la vigilancia se volvía un aprehensor. Eso nos permitía mantener dos cosas, la sorpresa y la oportunidad. Muchas veces aparecía un dirigente un domingo a las tres de la tarde una vez al mes, porque ellos hacían sus contactos los días y horas que sabían que la Policía no trabajaba. En ese momento no podíamos encontrar apoyo de otros grupos. Por eso nuestros agentes intervenían, capturaban y hacían las investigaciones. Y se terminaba hasta el atestado.
    -¿Esa combinación de tareas era exclusiva del GEIN?
    -Sí, la empezamos nosotros, después la desarrollaron otros grupos de inteligencia, y ahora la están aplicando en la lucha antidrogas, la DINANDRO.
    -¿El objetivo del GEIN desde su fundación fue llegar a la cabeza?
    -Sí, nuestra idea era llegar a la cabeza. Sabíamos que muy pocos dirigentes habían caído. Uno fue Osmán Morote, en 1988, que cayó por un dato. Pero no había trabajo de inteligencia. Empezamos con la operación Isa, que era una senderista que había salido en libertad por falta de pruebas. La madre de un senderista que ella había captado la denunció en una carta anónima en 1986. Yo guardé la carta. Empezamos con ella, teníamos su teléfono y su casa. Era un grupo de apoyo partidario que tenía una red de alojamientos, y estaba a cargo del Departamento de Apoyo Organizativo que era el grupo que administraba la casa de Monterrico, donde estuvo Abimael Guzmán. Esta operación nos lleva a la casa de Monterrico, el 1o de junio de 1990. Ahí recién descubrimos que estábamos bien. Esa casa se hizo famosa porque los medios de comunicación hablaron que allí se encontraron los lentes de Guzmán.
    -¿Y era verdad?
    - Efectivamente, porque Guzmán llegaba a esa casa, que era utilizada para los eventos. Allí se hizo el Congreso de SL, por etapas, en tres sesiones, en 1987 y 1988. Pero cuando entraban, todos se quedaban ahí, dormían y comían ahí. La atención estaba a cargo de Elvia Zanabria Pacheco.

     

    Luis Alberto Arana, dirigente senderista que dio pistas para llegar hasta Abimael.Derecha, "Los 82 hombres y mujeres del GEIN lo hicieron".

    LA PISTA QUE LLEVÓ A GUZMÁN

    -¿En 1988 Uds. no tenían idea de que se estaba realizando el Congreso de SL?
    -No, esa casa fue para nosotros una Caja de Pandora. Allí descubrimos en la biblioteca una lista de cinco seudónimos que eran de las cabezas de los aparatos centrales. No estaban con nombre completo, pero algunos eran fáciles de identificar. El primero era "Manuel", Luis Alberto Arana Franco. Estaba la dirección, el seudónimo, los puntos de contacto y los teléfonos de contacto. Cuando ellos se enteran que había caído esa casa, comienzan a moverse.
    -¿Pero Uds. ya los habían ubicado?
    -Claro. Pero por ejemplo "Olga", que era Yovanka Pardavé, ya se había movido cuando ubicamos la casa. "Rita", Jenny Rodríguez Neyra, también se había movido cuando ubicamos la casa. Después supimos que ella era la responsable del Comité Metropolitano. El que no logró moverse a tiempo fue "Ricardo". Empezamos a seguirlo y contactaba con Luis Alberto Arana Franco.
    -¿Uds. ya conocían a Arana Franco?
    -Ya lo conocíamos, sabíamos que trabajaba en la Academia César Vallejo. Había un ingeniero del Grupo de Apoyo Partidario de SL que se metía a la Academia y contactaba con Arana Franco. Cuando encontramos esa lista, comprobamos lo que sabíamos sobre Arana Franco. Luego detectamos a "Lucía", Angélica Salas de la Cruz, que llegó en un VW amarillo a la oficina de Arana Franco. No sabíamos quién era. Le pusimos Paloma 1 y la seguimos hasta la casa de Buenavista. Eso fue en noviembre de 1990. Nos pusimos a vigilar la casa. Ahí aparece Paloma 2, Nelly Evans. Y una vez vimos salir a Paloma 3, incluso se le fotografió, pero no sabíamos que era Elena Iparraguirre. Tuvimos muchos problemas para vigilar la casa, porque era una zona muy tranquila.
    Ahí pasó algo curioso, de lo que me enteré después por Martha Huatay, cuando ya estaba detenida. Ella me dijo que les avisaron con un papel bajo la puerta que los estábamos vigilando. Entonces comenzaron a moverse. A una casa que tenían en Balconcillo llegaron unas cajas. Después de eso nos decidimos a golpear la casa de Buenavista.
    -¿Cuando entraron no sabían si Abimael Guzmán estaba allí?
    -Sospechábamos que podía estar.
    -¿De allí escapó vestido de jardinero?
    -No. Después reconstruimos los hechos. Ellos lo sacan a Guzmán en la noche, porque sospechaban que los vigilábamos, y lo dejan en el Campo de Marte donde lo recoge otro carro.
    -¿Uds. no se dieron cuenta?
    -No. Cuando se golpea la casa de Balconcillo se encuentran en esas cajas que se habían movido de Buenavista los videos de Zorba el Griego, joyas que le regalaban a Guzmán, cosas especiales. Por primera vez se tenían imágenes de Guzmán y aparecían nuevos rostros, desconocidos para nosotros.
    -¿Qué hicieron desde enero de 1991 a setiembre de 1992?
    -Nos dedicamos a golpear a Socorro Popular. Capturamos a Yovanka Pardavé, Tito Valle y Zavala Cataño. Bajamos incluso un poco hasta destacamentos. Hasta noviembre de 1991, donde se da un cambio de comando en la DINCOTE. En 1992 hicimos una operación contra Socorro Salud y luego al Diario. El 22 de junio capturamos a Arana Franco. El resto es historia.
    -¿En 1991 llegó un grupo de militares enviados por el SIN a la DINCOTE?
    -Claro, ellos llegaron a la BREDET.
    -¿Allí estaba Santiago Martin Rivas, jefe del Grupo Colina?
    -Dentro de ese grupo estaba Martin Rivas. Su pase por DINCOTE fue muy esporádico, ellos llegaron como analistas, estuvieron un mes y medio.
    -¿Los echaron?
    -Sí, porque venían a sacar información, distraían.

     

    Maritza Garrido Lecca fotografiada subrepticiamente por el GEIN en "El Castillo".

    EL PAPEL DE KETIN VIDAL

    -¿Hubo un cambio con la llegada del general Antonio Ketín Vidal a la DINCOTE?
    -Vidal lo que hizo fue crear más grupos de inteligencia. Había dos grupos, el GEIN y la BREDET. El creó tres grupos de inteligencia más. Se consiguió apoyo económico a través del comandante Marco Miyashiro que a través de la colonia japonesa tenía llegada al ministro Jaime Yoshiyama, el hermano del Presidente, Santiago Fujimori y el ministro Carlos Boloña. El dinero sirvió para los grupos de inteligencia de la DINCOTE, para combustible y vehículos.
    -¿Ketín Vidal sabía lo que estaban haciendo Uds.?
    -No había comunicación con Vidal. En abril de 1992 el GEIN captura a todos los integrantes de la célula de dirección del Diario, operación que coincidió con la captura del dirigente emerretista Peter Cárdenas Schultz, realizada por la BREDET, y el general Vidal centró su atención en esa captura, soslayando la caída del Diario, debido a que poco importaba "el hallazgo de unas cuantas máquinas de impresión y papelería". Después la relación con el mando de la DINCOTE se hizo muy tirante. En parte eso favoreció la captura de Guzmán, ya que no había presión del comando que pensaba que el GEIN seguía abocado a la búsqueda de "pura papelería". Pero Vidal puso al coronel Alva Regino para que lo tuviera informado. Cuando se da la orden de golpear, el 12 de setiembre de 1992, el coronel le informó y Vidal entró molesto a la oficina y me dijo que "una cabeza iba a rodar, y que no era la suya". Cuando trajeron los videos que tomamos en la otra casa de Balconcillo, donde vivía el coordinador Zenón Gálvez, el coronel llamó otra vez a Ketín que llegó y se sentó al extremo izquierdo de mi escritorio y se puso a mirar el video. Desde ahí ya no se movió.
    Acá se ha construido un monumento con base de arena. Nosotros le abrimos la puerta de la historia y él la cerró y nos dejó afuera.
    -¿Fujimori y Montesinos tampoco estaban enterados de lo que estaba ocurriendo?
    -No necesariamente tenían que conocer lo que ocurría. Eran niveles muy altos. No era mi responsabilidad informar. Nosotros golpeábamos y después informábamos. Eso nos permitía trabajar.
    -La noche de la captura, Montesinos mandó a dos militares, el ministro del Interior, general Juan Briones y el jefe del Servicio de Inteligencia del Ejército, coronel Alberto Pinto Cárdenas a llevarse a Guzmán al SIN y Ketín Vidal no lo entregó.
    -Ese pasaje yo no lo conozco porque no estaba, yo me quedé en la casa hasta las 4 de la mañana. El que se llevó a Gonzalo y Miriam fue el general Vidal.
    -¿Pero Ud. se enteró después?
    -A Vidal hay que reconocerle ciertos méritos, pero hay que colocarlo en su verdadera dimensión. El jugó un papel importante pero está vendiendo una imagen de que cuando él llegó a DINCOTE se sentó en un escritorio y con tres o cuatro oficiales leales planificó todo. Pero cuando él llegó nosotros ya teníamos tres años trabajando.
    -Pero si los militares se llevaban a Guzmán esa noche, Montesinos hubiera hecho creer que él lo capturó.
    -Nosotros habíamos considerado esa posibilidad y encargamos que se avisara a la prensa.
    -¿Inmediatamente después desarticularon al GEIN y la DINCOTE?
    -Hubo celos y envidias. Muchos de los que integraron el GEIN fueron cambiados a otras unidades para que no queden vestigios. A Vidal lo cambiaron por el general Domínguez Solís, que venía del SIN.

     


    ¿Ketín Vs. GEIN?
    El general rehúsa polemizar, pero anuncia textos y pruebas.

     

    El general ahora en debate, en foto que también tiene su historia.

     

    Escribe CESAR LEVANO

    EL libro del coronel PNP Benedicto Jiménez sobre la captura de Abimael Guzmán y hechos conexos ha logrado tal publicidad que puede tener pálido de envidia a más de un novelista, con excepción, claro está, de Mario Vargas Llosa.
    Era éste un texto largamente esperado (CARETAS publicó un extracto exclusivo en su edición del 12 de setiembre de 1996). Pero su atractivo principal no está dado por el suspenso de la espera, sino porque su dirección principal resulta curiosa: tiende a opacar, por no decir borrar, el prestigio del general (r) Antonio Ketín Vidal.
    La médula de los dos volúmenes de Inicio, Desarrollo y Ocaso del Terrorismo en el Perú bien podría estar en esta frase: "Al Teniente General (r) Antonio Vidal le abrimos la puerta de la historia y nos dejó fuera y hoy vive convencido de que es el único estratega y táctico de la captura del líder senderista".
    La garra literaria del coronel cobra mayor filo si se toma en cuenta que es un oficial en servicio, no en retiro, como dijo en `Panorama' de Canal 5. Hoy trabaja en el Centro de Instrucción de la Policía Nacional. Como es sabido, en las instituciones militares y de fuerzas auxiliares, un oficial en actividad no puede publicar escritos, inclusive periodísticos, sin la autorización de sus superiores, en este caso el Director General de la Policía, general Fernando Dianderas.

    PARTE POLICIAL

    La acusación de injusticia y personalismo formulada por Jiménez contra Ketín Vidal resulta grave. Es un testimonio de parte policial, pero sin pruebas. Podría, en cambio, armarse una antología de las veces en que el general, por lo común tan parco en declaraciones y apariciones, ha señalado el carácter colectivo de las acciones en la institución que él dirigió, renovó y reforzó desde que, en diciembre de 1991, asumió el comando de la Dirección contra el Terrorismo (DIRCOTE).
    CARETAS buscó entrevistar a Vidal para esta información. Infructuosamente. Aunque pudimos hablar brevemente con él, nos dijo que no deseaba trabarse en una polémica con su anterior subordinado y que, en su momento, daría a conocer documentos que pongan las personas y cosas en su sitio.
    Jiménez no sólo acusa a Vidal de acaparador de glorias. Da a entender, asimismo, que en realidad no hizo prácticamente nada en la etapa que condujo a la captura de Abimael Guzmán.
    En 1992, el año en que Vidal pone en marcha su plan de reorganización de la DIRCOTE, la institución estaba formada por personal de desecho de la Policía. Recuérdese que era la época en que Sendero Luminoso asolaba Lima con asesinatos, coches-bomba y secuestros homicidas. Por eso, muy pocos oficiales aceptaban ir a esa dependencia. A muchos de los que allí estaban se les descubrió fingiendo secuestros "terrucos" para luego exigir rescates de cinco mil dólares, con rebajita.
    Vidal limpió los establos de Augías. No sólo eso. Logró presupuesto nuevo, equipo de inteligencia que no existía, oficinas adecuadas, nuevos y modernizados espacios, en lugar del tugurio que ocupaba la institución (ver CARETAS 1533).
    Cierto, el coronel Jiménez tiene una descollante actuación desde que se creó el Grupo Especial de Inteligencia (GEIN), el tres de marzo de 1990. Y es asimismo exacto que condujo, se supone que en coordinación con sus superiores, la Operación Victoria.
    Ketín Vidal merecía la jefatura que se le había asignado. Aparte de ser espada de honor de su promoción en la Policía, había seguido cursos de Inteligencia en Inglaterra (en Scotland Yard) y en Rusia. Antes, durante dos años y medio siguió estudios en la Escuela Militar de Chorrillos, en la que fue condiscípulo de Vladimiro Montesinos, y de la cual salió por motivo de salud.
    No era, pues, un novicio el general Vidal. De la Inteligencia británica había aprendido que más eficaz que la fuerza bruta y la tortura es el seguimiento paciente, el análisis de personalidades y redes.

    CONTRADICCIONES

    El coronel Jiménez afirma que Ketín Vidal no estaba enterado del operativo final para capturar a Guzmán. Sin embargo, asegura que "esa misma mañana" -el 12 de setiembre de 1992, día de la captura del siglo-, Ketín Vidal "había dicho a dos de sus asesores norteamericanos que `la operación Victoria estaba verde' y que iban a esperar un tiempo prudencial, por lo menos 15 días, para golpear".
    O sea que Vidal sí conocía de la investigación y su marcha. A lo mejor, recabando la experiencia del caso Osmán Morote, consideraba que había que aguardar para descubrir otras conexiones del jefe senderista, antes de apresarlo.
    En el momento de la captura, refiere el coronel, él estaba en la oficina de Ketín Vidal recibiendo información de cómo se procedía a ingresar en "El Castillo"; es decir, el escondite de Abimael. Confirmada la captura, dice, se dirigieron, apretando el acelerador, al refugio de Guzmán. Luego afirma, contradiciéndose en redondo:
    "Antes de conversar el general Vidal con el líder senderista me hizo una señal con su mano izquierda para que me acercara a su lado y así ganar un buen ángulo para la filmación que estaban realizando dos agentes. Con la mirada y un movimiento de cabeza le respondí que no."
    No es, pues, exacto que el general Vidal le cerrara las puertas de la historia. Por lo demás, ni el ex jefe de la DIRCOTE puede cerrarle ese acceso a Benedicto Jiménez, ni a todos los demás miembros del hazañoso equipo.


     

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