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30 de Junio de 2000 |
Por
AUGUSTO ELMORE |
NO sé si ProLírica tendrá algo que ver (lógicamente
no), pero parece que con motivo de la llegada de la Comisión de
la Organización de Estados Americanos, el gobierno ha organizado
una súbita temporada de ópera, o más bien de opereta,
en la que participarán como principales actores-cantantes Francisco
Tudela, Alberto Bustamante y el ministro de la Presidencia de cuyo nombre
no me acuerdo. La opereta, denominada estrambóticamente "Reconstrucción
Democrática", tiene por objeto entretener a los visitantes para
hacerles creer en el argumento, que versa de cómo unas buenas personas
hacen esfuerzos para que la gente se haga de la vista gorda y pase piola,
como dicen los muchachos, los desarreglos internos que generaron.
Apenas concluya la breve temporada de la opereta montada, esas buenas
personas volverán a ser las de antes. Ivcher no vendrá jamás
al Perú ni mucho menos le será devuelto su canal, como tampoco
a Delgado Parker el suyo, Expreso volverá a vilipendiar a los contrarios
al elenco oficial en dúo con el Canal 2 que fuera del mencionado,
la prensa mugre será reabastecida de combustible, la señora
Higaonna será nombrada contra viento y marea (para cuidar las espaldas
de los defraudadores públicos), el Canal 4 seguirá ignorando
a la oposición, la presidenta de la Comisión Ejecutiva del
ministerio Público seguirá nombrando fiscales diz que investigadores,
a su vez la fiscal Trabucco continuará investigando lo que le fue
encargado hace ya varios meses, los tres miembros defenestrados del Tribunal
Constitucional continuarán tirando cintura y el Poder Judicial
haciendo de las suyas, etc. Nunca temporada de opereta alguna habrá
sido de tan corta duración como ésta que acaba de estrenarse.
Deberían reestrenar ese filme llamado Buenos muchachos, para que
la gente sepa de qué se trata, y cómo son de buenos los
muchachos.
Como una muestra de cuán cierto es todo eso, basta enterarse que
Baruch Ivcher fue detenido por unas horas en Polonia a solicitud de la
"justicia" peruana (no olvidarse nunca de poner comillas a la palabra
justicia cuando se trate de la nacional). Solicitud de detención
que aquí todos niegan haberla hecho, por cierto. Nadie en el Perú
pidió eso. Fue probablemente Ivcher el que se hizo detener a propósito.
Sólo para crearle mala imagen al gobierno.
El país entero, y probablemente hasta algunos oficialistas, siguen
preguntándose, respecto a la persecución a Ivcher: ¿Cuál
será el origen de tanto odio? ¿Coimisiones no pagadas?,
¿ingresos personales descubiertos? ¿O sólo se trata
de que es muy feo y a alguien le cae gordo?
Pero, aparte de todo eso, hay una cosa en la que ni siquiera los muchachos
de la opereta parecen dispuestos, o preparados, para intervenir: la cada
vez más aguda recesión que sufre el país. Desde hace
tres años, y cada dos o tres meses, se viene diciendo que en los
meses que vienen empezará la cosa a mejorar; pero el enfermo ¡ay!,
siguió muriendo. Basta ver en Miraflores y San Isidro, y en casi
todos los distritos, la cantidad de anuncios de vendo casa, o de locales
comerciales vacíos y en alquiler, para darse cuenta de que cada
día la cosa empeora, mientras el Estado gasta en cosas tan útiles
y necesarias para el país como el traslado de los automóviles
del Señor Presidente (en mayúsculas, como en la novela de
Asturias).
No sólo la economía de las personas está afectada.
Lo está en especial la de las empresas, de las que muchas cierran
diariamente sus puertas declarándose en quiebra, con el consiguiente
aumento del índice de desempleo. El gobierno, desde hace tres años
parece estar paralizado a ese respecto, porque ninguna medida revitalizadora
de la economía nacional se anuncia, lo que creo que ni siquiera
ocurrió en las inverosímiles ofertas preelectorales. Podríamos
decir que a ese respecto el país está a la deriva. Desde
hace tres años, repito. Me pregunto si muchos de los que votaron
por Fujimori habrán tenido esto en cuenta.
Lo que pasa es que aquí hasta los índices de medición
de la economía, el desempleo y otros, los maneja el gobierno, por
lo que lo anterior no consta aunque nos conste.
Pero en el Perú la crisis no se siente en el Congreso, en donde
acaban de inaugurar nuevos, amplios y lujosos comedores, como para que
todos se sientan en el mismo Club Nacional, pero sin pagar cuota de socio
sino más bien cobrándola, y con creces. ¡Con razón
tanta gente pretendió ser congresista! La próxima vez me
lanzo.
Por de pronto, la campaña sucia continúa como si nada. Ahora
los diarios mugre están diciendo que ¡el desempleo se debe
a Toledo! Y siguen apareciendo esas pintas tontas que dicen Toledo mentiroso,
como si quienes las inspiran, ordenan y pagan fueran los paradigmas de
la verdad.
La señora Cuculiza y el señor Kouri (hermano del tránsfuga),
muy patrióticamente, han declarado hace poco: "Los peruanos podemos
manejar nuestros propios asuntos". Efectivamente. Y para eso la marcha
de los cuatro suyos llegará a la capital. Después no se
quejen. Ustedes lo dijeron.
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