Edición Nº1626

 

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    ARTICULO

    6 de Julio de 2000

    Héroes Maltratados
    En 1995 lucharon en la Cordillera del Cóndor. Cinco años más tarde, la batalla por sus derechos continúa frente a Palacio de Gobierno. Les responden con bombas lacrimógenas.

    Antes, victorioso José Taipe en una embarcación en la zona de la Cordillera del Cóndor. Derecha: José Taipe emprende ahora una nueva batalla por sus derechos con un acantonamiento de protesta.

    ¡Para ranas: un, dos...! La orden se escuchó frente a Palacio de Gobierno: era el toque de clarín de los siempre bravos ex combatientes del Cenepa, que la semana pasada marcharon desde Huancayo hasta Lima para reclamar frente a Palacio de Gobierno por el cumplimiento de la Ley 26511. Dicha ley, promulgada el 23 de julio de 1995, debería otorgar a los miles de combatientes peruanos del conflicto con el Ecuador, beneficios en los rubros de vivienda, salud, educación y trabajo. Pero hasta ahora nada. La estrategia del gobierno para la gran mayoría de soldados ha sido el olvido, las promesas incumplidas y, últimamente, las bombas lacrimógenas. Una verdadera agresión y traición a los "defensores de la patria".
    Entre los jóvenes ex reclutas que acantonaron en los jardines de la Plaza Mayor se encontraba Carlos Enrique Chuquillanqui, campesino huancaíno de 29 años. El ya es parte de la historia militar peruana, como consta en una fotografía de hace un lustro que retrata la llegada de un helicóptero del ejército peruano a la frontera norte y que él mismo ubicó tras una incursión en el archivo de CARETAS. Lamentablemente, este ex combatiente también ha terminado siendo parte de las estadísticas del desempleo. No es su caso, pero muchos de sus compañeros, obligados por la crisis económica, han terminado empeñando y malbarateando sus diplomas y sus medallas de cobre. Véase La Chachina.

    La Plaza de Armas de Lima es el escenario de una nueva e injusta batalla.

    Otro recluta que también estuvo en pie de guerra y durmió a la intemperie frente a Palacio, es José Taipe Cóngora, de 26 años. En la foto se le ve junto con otros soldados a bordo de una embarcación y en actitud victoriosa; pero ahora, como tejedor de una empresa de confección de chompas en Huancayo, siente que su futuro no es muy promisorio. ¿Tenía miedo en el frente de batalla? -se le pregunta. Miedo no, tal vez tristeza al ver cómo caían nuestros compañeros. Miedo sentimos ahora, al ver a los sobrevivientes de la guerra que murieron por falta de atención a enfermedades propias de la zona, como la mordida de murciélagos que causan la peste. Y a esos otros que también por falta de atención sicológica terminaron orates y con delirios de persecución deambulando por las calles.
    El tercer recluta, Walter Poma, fue captado en plena formación. Como la mayoría de sus colegas, también está cansado de escuchar ofrecimientos que no se llevan a cabo. En setiembre de 1999, por ejemplo, el Ministro de Educación, Felipe García Escudero, consideró "innecesaria" la marcha de sacrificio de ese entonces ya que "este ministerio, con mucho gusto, les va a dar becas de estudio". (Expreso 23/9/99). Y en noviembre de 1999, la presidenta del Congreso, Martha Hildebrandt, incluso corrió con los gastos del pasaje de regreso de un grupo de ex reclutas de la Asociación Ex Combatientes del Cenepa (El Sol 25/11/99).

    Defensor de la patria Carlos Enrique, 29 años, sin bien se observa que ha perdido algunos kilos de peso, lo que no ha perdido -afirma- es la decisión de exigir al gobierno los beneficios sociales que le corresponden por ley.

    Si ahora los combatientes han regresado, es simplemente porque esos ofrecimientos nunca se cumplieron. Y es que la Ley 26511, además de no cumplirse, tiene una suerte de mina antipersonal en el artículo 2. Si bien se reconoce la calidad de "Defensor de la Patria" a todo combatiente, sólo los que resultaron con invalidez temporal o permanente y los deudos de los fallecidos se benefician de indemnizaciones, bonificaciones económicas y demás beneficios de vivienda, trabajo, educación y salud. Es decir, se deja fuera de combate a los que salieron ilesos.
    La congresista Anel Townsend ha presentado un proyecto de ley que, corrigiendo estas fallas de la 26511, incluiría a los que se recuperaron de las heridas de guerra o salieron ilesos definitivamente dentro de algunos de los mayores beneficios, tal como corresponde a los valerosos defensores de la patria. (G.A.T)

    Hace cinco años Walter Poma estaba en el frente de batalla. Ahora ha pasado a engrosar las filas del subempleo. Muchos de los que se salvaron de las balas enemigas, padecen secuelas propias del temporal en la Cordillera del Cóndor, como reumatismo y artritis.

     

     

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