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6
de Julio de 2000 |
Por LORENA
TUDELA LOVEDAY
Pucha
Campaña Internacional
AY, ya no veo la hora de que los gringos hagan en otra parte que
no sea Miami su aeropuerto de conexión con el sur del mundo, hija,
porque está bien que una sea peruana, adore a la vicuña,
cante marineras limeñas cuando toma pisco de (su) chacra, valore
nuestra platería colonial como nadie y sea capaz de dar la vida
-misma Alfonso Ugarte- por una papa rellena, y otra muy distinta es que
tenga que pasar la aduana del aeropuerto de Miami al lado de Luz Salgado
y familia, y que encima la funcionaria (fea y tortona como un camionero
en su día libre), nos diga: "hey, peruvians, everybody here, far
from the usefull people", ¿te puedes imaginar?
Bueno, así fue, yo regresaba la semana pasada de mi dentista en
Palm Beach (porque el ortodoncista que está en Tennyson, es una
huevada, uno te pone la anestesia y para que el otro te opere tienes que
tomar un vuelo local) y ya pues, o sea, estaba tratando de pasar la aduana
y ocurre lo que te acabo de contar y bueno, qué quieres que te
diga, o sea, no te voy a describir a la Salgado y su tropa en ese enviroment
porque no me gusta mucho el Parque de la Identidad de Huancayo, yo sé
que tú me entiendes.
A lo que voy es a lo importante. Cruzo la aduana, paso a otra tortona
obesa que me mete mano so pretexto del cártel de Lima, vuelvo a
pasar una puerta detectora, etecé, etecé, y cuando estaba
a punto de llegar al salón VIP de American -que es cuanto cabe
de la cholada pero al menos no ves al Marlon Salgado sacándose
los mocos con una mano mientras con la otra se trambucha un donut del
tamaño de una llanta de tractor- bueno, se me acerca un joven vestido
de azul oscuro con medias blancas y me pide mi pasaporte y claro, cuando
le vi la tenida yo me di cuenta de inmediato de lo globalizados que estamos.
"Pase pol acá", me dijo el joven, con su acento de Buenavista Social
Club, y yo con mi acento de Villa-María-Antes-de-la-Catástrofe,
le contesto, "no puedo, estoy muy ocupada". Como única respuesta
sacó un carnet de la INTERPOL y con la ceja hizo una seña,
que produjo, hija, que siete iguales se aparecieran pero no sé
de dónde, y entre todos, o sea, me llevaran cargada a una sala
donde me hicieron sentar, custodiada por otras dos tortonas pero de ésas
que hacen pila paradas, no sabes.
Pero como una sola vez capan al gato, o sea, agarré el celular
y llamé a un abogado gringo que ve mis asuntos allá y le
conté todo, me dijo que me esperara un segundo y pasado el segundo
(porque el gringo es más exacto que mi regla, no sabes), vuelve
y me pregunta, "señourita Louveday, ¿qué siendo Vladimaro
Montesiner?"; "si es el mismo en el que estoy pensando, una culebra gorda,
¿por qué, ah?", le contesté. "Porque siendo él
quien pidió a Interpol que le deteniendo a usted..." "Ah, ya, suficiente,
doctor Perry Mason", le dije "déjeme a mí este asuntito
que yo me encargo".
Hija, cuando me di cuenta de qué era lo que había pasado,
pucha, decidí manejar la situación como psicoterapeuta que
soy, y cuando regresó el cholo de la Interpol le dije, "joven yo
soy culpable seguramente de lo que motiva esta detención y de muchas
otras cosas que mejor no se las cuento porque por complicidad terminaría
conmigo en el infierno, pero tráigase dos cafés de esa máquina
y siéntese conmigo, ¿quiere?, que le tengo que contar un
par de asuntos".
Bueno, me hizo caso, se sentó y me arranqué: el Tribunal
Constitucional, La Cantuta, los videos de Las Suites de Barranco, los
Barrios Altos, Leonor La Rosa, el Canal 2, la extorsión a mi tío
Manuel Pablo mediante la SUNAT para que cuente la vida sexual de su socio
que tiene un periódico de oposición, la Bozzo ("ah, esa
pela con el cabello pintado", me dijo el tira) y todo ese corso contra
el tráfico que fueron las elecciones últimas y cuando me
di cuenta, no sabes, el joven y las dos tortonas (que también hablaban
castellano) poco más y se ponían a gritar "¡el pueblo
tiene hambre y Keiko está muy gorda!", no sabes lo que fue.
Por supuesto que no solamente me dejaron libre, sino que todos me dieron
sus email para que les siga mandando información sobre el Perú
y se comprometieron a organizar en Kendall un Comité de Lucha Contra
la Dictadura Genocida en Perú, una maravilla, quedé de lo
más contenta. No me gustó tanto, en cambio, que me dieran
beso de despedida, pero así es la política, hija, una por
otra. Chau, chau. (Rafo León).
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