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6 de Julio de 2000 |
Por
FERNANDO ROSPIGLOSI |
Presión
Adicional
LOS planteamientos de la Misión de la OEA que estuvo en
Lima la semana pasada desconcertaron completamente a Alberto Fujimori
y la camarilla militar que gobierna con él. Ellos no esperaban
propuestas tan directas ni difíciles de atender, y menos un mecanismo
de control y supervisión como el que se instalará en Lima.
El propio ministro de Relaciones Exteriores canadiense lo reveló
a un periodista de su país: " `Para ser honesto, yo pienso que
el [Sr. Fujimori] quedó un poco sorprendido cuando nosotros le
presentamos este documento,' dijo el Sr. Axworthy en una entrevista desde
Lima" (The Globe and Mail, Toronto, 29.6.00). Y añade que
el "Sr. Axworthy dijo que el Sr. Fujimori fue cogido con la guardia baja
por la profunda preocupación de la OEA sobre el papel político
del servicio de la inteligencia militar."
El tema del Servicio de Inteligencia Nacional y el poder de Vladimiro
Montesinos fue tratado de manera directa y cruda, para sorpresa y desolación
de Fujimori.
Otro periódico canadiense informó en términos similares:
"Una comisión internacional de alto nivel le ha dicho al Presidente
peruano Alberto Fujimori que él puede olvidarse de la ayuda extranjera
en el futuro a menos que ponga severas restricciones sobre las fuerzas
armadas y la policía secreta. El sorpresivo ultimátum de
ayer se extiende más lejos de lo que la mayoría de los observadores
anticiparon de la misión de la Organización de Estados Americanos
al Perú liderada por Canadá." (Montreal Gazette,
29.6.00).
El Canciller canadiense no perdió el tiempo y fue directamente
al punto: "Lloyd Axworthy dijo que ello significa poco [la lista de 29
demandas de la OEA] si los poderes del ejército y fuerzas de seguridad,
y sobre todo del líder de las fuerzas de seguridad Vladimiro Montesinos,
no son reducidos. (...) Como se esperaba, Fujimori defendió a Montesinos
y el papel del ejército". (Montreal Gazette, "OEA da el
ultimátum de Perú: Encarrile al ejército y la policía
u olvídese de la ayuda extranjera, le dice Axworthy a Fujimori",
29.6.00). 
En el mismo sentido, el New York Times añadió nuevos
elementos: "funcionarios importantes, que hablaron a condición
que no se les identifique, dijeron que [Axworthy y Gaviria] presionaron
al Sr. Fujimori para remover a Vladimiro Montesinos, el jefe de inteligencia,
del poder, como un paso necesario para mejorar la reputación internacional
de Perú. Ellos dijeron que tenían el explícito apoyo
de la administración Clinton para hacer la propuesta". (NYT, "La
Misión de la OEA a Perú dice que el Jefe de Inteligencia
se debe ir", 30.6.00).
Por eso la sorpresa y el desconcierto de Fujimori. Ellos pueden aceptar
discutir reformas, nombrar comisiones y cambiar leyes. Pero lo que no
pueden hacer es sacar a Montesinos o disminuir el poder del SIN, por la
sencilla razón que el verdadero poder en el Perú es Montesinos
y el SIN. Es más factible que Montesinos cambie a Fujimori
que ocurra lo contrario.
Otro golpe inesperado fue el anuncio que la OEA va a instalar en Lima
una Secretaría Permanente, encabezada por un ex canciller para
supervisar el cumplimiento de la agenda que la misma OEA ha impuesto.
Y, por último, que el propio César Gaviria estableciera
plazos máximos, dieciocho meses a dos años, para el cumplimiento
de las metas.
Estos puntos significan claramente que no confían en Fujimori y
su gobierno, y lo están sometiendo a una humillante tutela internacional.
En suma, es claro que esto constituye una presión adicional a las
otras que está sufriendo el gobierno. De hecho, la amenaza de represalias
bilaterales ya está en marcha, como lo muestra la eliminación
de US$ 42 millones de ayuda antidrogas al Perú, del paquete que
aprobó el Senado norteamericano la semana pasada.
Por supuesto, sería ingenuo esperar que la OEA vaya a lograr un
imposible, la democratización del gobierno. Pero es equivocado
creer que la OEA se ha convertido en una tabla de salvación para
el régimen.
La respuesta de Alejandro Toledo y la oposición ha sido la adecuada.
Las cuatro demandas planteadas, de solución inmediata, demostrarán
si el gobierno tiene realmente intenciones de reformarse: devolución
de Canal 2 a Baruch Ivcher; restitución de los tres miembros del
Tribunal Constitucional; retorno a la Corte Interamericana de Derechos
Humanos; y destitución de Montesinos y supervisión civil
del SIN, temas que están también en la propuesta de la OEA.
Sería un gravísimo error incorporarse a cualquier "comisión
democratizadora" o entrar en el juego de la negociación, si no
hay señales claras y concretas de que eso puede conducir a algo
más que una mecedora.
Paralelamente, el propósito reiterado de Toledo y la oposición
de mantener la demanda de lo que constituye la única salida viable,
nuevas elecciones, y acciones como la marcha de los Cuatro Suyos, es lo
que permitirá mantener la iniciativa y la presión.
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Email:frospig@amauta.rcp.net.pe
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