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6 de Julio de 2000 |
Por
AUGUSTO ELMORE |
LOS seguidores de Ezequiel Ataucusi dicen que esperan que su líder
resucite. Mejor vayan tomando asiento, compañeros. No vaya a ser
que se cansen.
Dicho lo anterior con todo respeto a sus luengas barbas.
Durante una exposición del congresista Ernesto Gamarra cuestionando
el nombramiento de la señora Higaonna -decidido, como todo, en
Palacio-, pese a estarse dirigiendo como es de reglamento, en forma directa
a la señora Luz Salgado, presidenta de la subcomisión encargada
del asunto, ésta no hizo otra cosa que leer impertérrita
papeles y hojas que tenía delante, sin molestarse ni siquiera una
sola vez en levantar la vista y mirar o, por simple cortesía, aparentar
escuchar al congresista, desdeñándolo ostensiblemente, en
abierta provocación. Pese a eso, el citado congresista, que parecía
hablar al vacío, no fue capaz de hacerse respetar llamándole
la atención y diciéndole, por lo menos: Suplico su atención,
señora presidenta. O le ruego escucharme, señora presidenta.
¡Qué tal desaire! ¡Tan aceptado desaire!
Nuevamente, y en forma inexplicable en un país como el Perú,
el gobierno decretó un fin de semana extralargo para la administración
pública. En una semana de siete días sólo se trabajaron
tres. A ese respecto sólo caben dos posibilidades: una, que el
gobierno sabe que no hace falta la administración pública
y que da lo mismo si trabaja o no trabaja, y, dos, fue una estrategia
de enfriamiento de las manifestaciones populares y la tensión relativa
a la visita de la misión de la OEA. El resultado siempre será
el mismo: los empleados del sector estatal ya se están acostumbrando
a no trabajar. Pronto van a decretar San Lunes, como existía en
la Argentina de Perón. Y los días de la semana de trabajo
peruana terminarán finalmente siendo tres a lo sumo. ¡Qué
paja, tío! ¡Así se progresa, macho!
Más de la mitad del país no cree en absoluto en ese inmenso
truco que el gobierno le ha vendido a la misión de la OEA: que
tiene intenciones de democratizar el país, desmontando el andamiaje
autocrático que durante años ha creado con toda minuciosidad.
La lista es muy larga, y las intenciones verdaderas del gobierno han quedado
explícitas en el informe de la señora Mellado, en el que
se ha encubierto a los que presuntamente fueron los verdaderos culpables
(Medelius y Absalón Vásquez) para achacarle la culpa de
la millonaria falsificación de firmas, entre otros, a los testigos
y al diario y el canal que hicieron las denuncias. La investigación
de la señora Mellado es un verdadero y revelador escándalo.
También se han hecho ostensibles las intenciones gubernamentales
con el nombramiento de la señora Higaonna como Contralora General
de la República, cargo desde el cual el gobierno se encargará
de encubrir cuentas y entuertos. Para que la cosa sea más clara
ese nombramiento fue hecho en las narices de la OEA.
No existe ninguna garantía para los peruanos libres en un tercer
gobierno fujimorista. Para eso es que se ha comprado a los parlamentarios
vendidos. Dominando el Ejecutivo, el Congreso y las Fuerzas Armadas, toda
democratización es de antemano falsa. Y nada podrá hacer
ninguna misión de la OEA para impedirlo.
Si fueran necesarias más pruebas de las verdaderas intenciones
gubernamentales respecto de la tan mentada como negada democratización
del país, Seguridad del Estado, por disposición del Ministerio
Público, ha citado a los dirigentes estudiantiles atribuyéndoles
responsabilidad por los desmanes producidos en algunas manifestaciones
últimas (probablemente fomentados por provocadores infiltrados).
Que se sepa ni el Ministerio Público ni Seguridad del Estado han
citado jamás a los directivos de Sitramun, varias veces culpables
de las muchas tropelías y destrozos cometidos en el Centro Histórico
de Lima en contra del alcalde metropolitano. La ley del embudo. Así
es y así seguirá siendo, con o sin OEA.
En el caso de los estudiantes citados, lo que se trata es de impedir o
desanimarlos de participar en la marcha de los cuatro suyos. Lo mismo
sucede con la responsabilidad que el Congreso le quiere atribuir a quienes
denunciaron (testigos y comunicadores) la monstruosa falsificación
de firmas. Con ello se busca dar un mensaje a todos aquellos que en el
futuro pretendan denunciar algo. Si lo haces, te fundes, como se decía
antes.
¡Qué tal democratización!
¡Qué tal ejemplo el de las elecciones mexicanas! Allí
el candidato oficial no alcanzó a repetir la presidencia para su
partido, resultando ganador el opositor. ¡Qué tal contraste
con lo que aquí ha sucedido y sigue sucediendo!
Ahora resulta que según el organismo, oficial, claro, que determina
los índices de inflación ha descubierto que la del mes pasado
ha sido una de las más bajas del año. Y cómo no va
a ser esto cierto si dada la recesión y el bajo nivel de las ventas
en general, no hay empresa comercial que no haga descuentos de 60 y hasta
70% con tal de vender aunque sea algo. Además la gente no tiene
qué gastar, por lo que los precios se vienen abajo. Aquí,
puede vanagloriarse de ello el gobierno, los precios no suben sino bajan.
Y con los precios bajamos todos. Menos los congresistas, por supuesto,
que se aumentan cuando les da la gana.
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