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6
de Julio de 2000 |
Por FERNANDO VIVAS
El Efecto Chiripiolca
La caída del PRI y la que le espera a la Tv. mexicana.
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Mascarada
poselectoral festejando la caída del PRI.
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EN México se habían institucionalizado cosas feas:
la doblez del discurso político, la franela, la mordaza, la mordida
y, por supuesto, el absolutismo del PRI. Televisa fue aliada medular en
esta formalización de lo informal; fue heraldo, bolero (lustrabotas)
y spin doctor del poder. Su pago, cancelado en 1973, fue el monopolio
del aire y así el mexicano tuvo que respirar el smog de Emilio
Azcárraga y embobarse con sus cuatro canales. En uno pasaba la
novela del mes, en otro el noticiero parametrado, en el otro una película
del recuerdo y en el que quedaba, un partido donde los dos equipos, el
campeonato, el estadio y hasta el mariachi que cantaba en el intermedio
eran propiedad del Tigre.
Con la fundación de Tv. Azteca en 1993 a la dictadura perfecta
de Televisa le salió, parecía, un respondón. El PRI
se dio el lujo o cedió a la urgencia, como quieran verlo- de romper
el monopolio de Azcárraga privatizando la señal pública
de Imevisión. El beneficiario fue Ricardo Salinas Pliego y, a poco
de arrebatarle un 30% de audiencia a Televisa, su techo permitido, quedó
muy en claro que Salinas había tomado a Azcárraga no sólo
por rival sino por modelo de oficialismo. En la pantalla resbalosa, novelas
de fórmula, concursos gringos, naderías magazinescas al
estilo de Paco Stanley; por lo bajo, tráfico de influencias, corrupción
en el poder judicial e intrigas criminales, que acabaron, con el asesinato
de Stanley.
De todos modos, me advierte Genaro Carnero Roque, peruano que ha estado
al mando de la oficina mexicana de la Unesco, el PRI impulsó una
discreta democratización desde la década del '80. Se hizo
ostensible en la prensa escrita con el diario Reforma y, sobre todo, con
la criticidad de la revista Procesos. Más adelante el poder tuvo
que tolerar la gobernación de la Ciudad de México del opositor
Cuauhtémoc Cárdenas, a quien el fraude electoral de 1988
le infligió una herida letal para su carrera presidencial. Finalmente,
resignado a una derrota pacífica, entregó la administración
del proceso electoral a una empresa privada y dejó que la tele
cubra con cierta equidad la campaña.
Televisa ha cubierto la victoria de Fox con cautela. Ha mostrado cierto
asombro ante el giro histórico del PRI por el PAN, faltaba más;
pero éste parecía impostado al igual que los saludos al
triunfador y el dejo neutral del nos da igual pues los gobiernos pasan
y las empresas quedan.
Flamear la franela ante el vencedor tampoco hubiera sido prudente: los
mexicanos han acumulado tanto resentimiento hacia el absolutismo televisivo
que van a estar muy atentos a lo que pase detrás de la pantalla.
Esperan con morbo ver el conteo de las goyorías, el acomodo de
las estrellas, el mapa de los tentáculos multimedia y multinacionales
del pulpo.
Por fin se procesará, sin la trampa del parlamentarismo estéril,
el debate legal de la concentración de los medios. La ley de imprenta
de 1917 y la de televisión de 1960 tendrán que ser actualizadas
al 2000 y el gobierno de escobita nueva Fox no tendrá por qué
recurrir a la estratagema del PRI: "Si quieren reglamentación,
la hacemos, pero despúes no se quejen de que esto es un intento
de mordaza". Y así se institucionalizó, también,
la pendejada.
Que reglamenten nomás, que no hay por qué asustarse de ello
si se mantienen a raya los apetitos censores. Que se prohíban posiciones
dominantes y se establezcan horarios de protección, que se hagan
públicas las licencias, que se defiendan eficazmente los derechos
de los espectadores -ya se habla de un ombudsman (defensor) para la tele-
y se dé un empujón a los teleastas para que se autorregulen
de veras.
El ajustón de cuentas con Televisa podría verse frenado
por la consideración a su éxito exportador. Pero los mexicanos
le tienen tantas cuentas pendientes hasta al totem nacional Octavio Paz
que murió con el estigma de no haber sido suficientemente claro
y enfático en su repulsa al monopolio de Azcárraga- que
ojalá no sacrifiquen el honor por la balanza de pagos.
La tele norteña está con la chiripiolca, súbita afección
que provoca convulsiones alternadas con parálisis según
la describió Chespirito (quien, por cierto, se "deschavó"
y apoyó públicamente a Fox) , y no es para menos. Su historia
está en tela de juicio y su revisión va a ser aleccionadora
para esos oportunistas de aquí abajo que viven sobando la yuca
del poder.
Escribe EDGARDO
RIVERA MARTINEZ
Escritor
Edgardo Rivera Martínez: "(La Tv. hace) espectadores y no seres
pensantes".
Reconozco, como todos, los beneficios que
la televisión puede traer y eventualmente trae en términos
de información, entretenimiento, educación. Pero en lo que
respecta a la televisión nacional de señal abierta, entre
quienes no la ven casi nunca, por el bajísimo nivel de sus programas,
lo distorsionado de sus noticieros, y otras razones. Excepciones honrosas
son "Presencia cultural", en el Canal 7, o los programas de entrevistas
culturales en CCN y Cable Mágico Cultural. En cuanto a la televisión
por cable sintonizo con mucha frecuencia, por cierto, el Canal N, y CNN.
Sigo con atención la programación diaria, en lo que concierne
a películas, y con mucha frecuencia veo los Canales Film & Arts,
TV5, y People & Arts, Infinito, Mundo y Discovery. Por lo demás,
creo que en términos generales, y a pesar de las virtudes, la televisión
contribuye muchísimo a hacer de los espectadores precisamente eso,
espectadores, y no seres pensantes, y con ellos libres, como sí
sucede con los libros. Al paso que vamos, al menos en el Perú,
hay motivos para sentirse muy pesimistas.
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Director
Gilberto Hume ante Natalia Tarnawiecki y Jaime Chincha el 5 de julio
de 1999, cuando nació Canal N.
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N Años
Canal N cumple un año largo, tenso,
pesadote. Ha tenido que madurar a trancas y no perder la compostura informativa
ni cuando todo llamaba a hacerlo. Ni siquiera en el día de la primera
vuelta, en el que quedó solo con el peso de la noticia, se le fue
la mano. Tampoco se mordió la lengua. El oficialismo lo apodó
Canal T porque en él se veía a Toledo más que en
los otros canales, pero qué mote tan injusto: En N vimos simplemente
lo que pasaba, vimos más y mejor que en la señal abierta
la fuerza bruta de Fujimori y las debilidades discursivas de Toledo. No
fuimos engañados al respecto. El canal ha ganado aplomo y se ha
ido desjuvenilizando aunque no haya cambiado -ha pasado apenas un año-
la edad de sus conductores. Las ruedas de prensa y los vértices
son, dentro de su formalidad, los espacios más libres de la Tv.
Canal digital (que no digitado como otros), aún tiene espacios
por cubrir en vivo y su director Gilberto Hume anuncia algunas novedades:
Una suerte de "Gabinete en la sombra" donde expertos por áreas
canalizarán debates e inquietudes masivas, y la reformulación
de "Palabra de mujer" para convertirlo en talkshow con testimonios e invitados
de cabeza fría. Feliz aniversario.
Picotazos
"Está predestinada al arte"
"Está
predestinada al arte".
Presentación de Florcita
Polo Díaz en
"Aló Gisela"
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