Edición N† 1629

 

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    ARTICULO

    26 de Julio de 2000

    La Flor de Papa
    Carlos Ochoa, el "Nuevo Indio" de las Papas, publica nuevo y extenso tratado sobre el milenario alimento.

    Un libro, enorme y maravilloso, encierra en sus páginas toda la sabiduría de un hombre que ha dedicado su vida a la investigación de una planta legendaria. Es en realidad uno más de una extensa obra y el segundo volumen de la serie "Las papas de América del Sur". Carlos Ochoa, como bien dice el doctor Uriel García en el siguiente artículo, es el botánico que más conoce en el Mundo sobre la papa. Su libro por lo tanto merece toda la atención, pues como el propio doctor Ochoa afirma: "tal vez muestre las armas para la lucha contra el fantasma del hambre".

    Escribe
    URIEL GARCIA CACERES

    CARLOS Ochoa, es el sobresaliente botánico que más conoce, en el mundo, sobre esa legendaria planta, del género Solanacea, conocida como: papa. Nacido en el Cusco su nombre es familiar en los exclusivos cenáculos de naturalistas científicos del orbe. Es él de notable "taxonomista" (clasificador) de la nutritiva planta andina. Este reconocimiento es una suerte de revancha o compensación de los agricultores nativos de los Andes peruanos, que hace muchos siglos aislaron y produjeron la alimenticia planta, hazaña que ya casi nadie se acuerda.

    El doctor Carlos Ochoa es el clasificador más notable de la maravillosa planta andina.

    Ochoa acaba de publicar un nuevo libro: Las Papas de Sudamérica, PERU (Parte I) (1999 Centro Internacional de la Papa, Lima-Perú). Se trata de un tratado escrito en el lenguaje, concreto y sobrio, que usan los botánicos para estudiar los especímenes que encuentran en sus andanzas. Es la descripción sistemática de miles de plantas que crecen, de manera espontánea, en los contrafuertes andinos y que, para reconocerlas, se necesita tener los ojos cargados con la alucinación de un taumaturgo. Ese libro está impreso, como los otros que él ya escribió, en gran formato (A4), con más de mil páginas, en fino papel satinado, con numerosas ilustraciones en color y en blanco y negro. La mayor parte de los dibujos que demuestran las características anatómicas de cada planta han sido realizadas por el propio autor, que como todo excelente botánico es, también, un buen dibujante. Complementando este tratado hay una amplia bibliografía. En suma, es una obra de la más alta calidad, como las que salen de Harvard, Oxford o Montpellier.
    El común de la gente preguntaría, sobre todo hoy que padecemos una espantosa crisis de valores, por la razón que aquí, en el Perú, exista alguien dedicado, por decenas de años, a estudiar, coleccionar y describir las características botánicas de las plantas de papa y sus variedades. Lo que ocurre es que nuestro Ochoa es el modelo del científico que en cualquier país civilizado encuentra el apropiado ambiente y estímulo para desarrollar sus inquietudes, del más puro interés intelectual, de aquel que no tiene otro fin que el de procurar descubrir la verdad. Pero, en el Perú actual, esa virtud debe acompañarse de una terca vocación heroica.

    Exhaustivo volumen de ciencia pura y tecnología. Derecha: Solanum leptophyes Bitt., del herbario Ochoa.

    El botánico cusqueño ha recorrido por los riscos y quebradas de nuestra América buscando, las aparentemente vulgares, hierbas; pero, como él lo ha demostrado, son las precursoras de ese alimento universal que fue descubierto y mejorado por los antiguos habitantes precolombinos de los Andes. Al estudiar sus características con el rigor propio de los hombres de ciencia, Ochoa, se convirtió en el más connotado experto en el conocimiento de esta planta nutritiva. Esa misma papa que origina multimillonarias ganancias a las industrias transnacionales del alimento.
    Él es un conocedor de la región andina y montañosa del continente, desde la Patagonia hasta las Montañas Rocosas. Ha coleccionado un sinnúmero de plantas. La calidad de sus observaciones es sobresaliente. Por eso ha sido galardonado con múltiples distinciones honoríficas y premios, especialmente el Premio Houssay de la Organización de Estados Americanos, que se otorga cada cinco años a los hombres de ciencia más connotados del continente. Ese galardón es el equivalente regional del Nobel
    A mí me fascina el significado del trabajo de Carlos, no sólo porque él es un notable paisano, llacctamasi (como solemos tratarnos los nuevos indios, aquellos que adquirimos la cultura universal sin perder nuestra identidad) ni porque somos parientes (sobrino nieto de mi abuela paterna) sino, principalmente y sobre todo, por su dedicación a la maravillosa papa.

    Ilustraciones de características anatómicas de cada planta. Aquí, la Solonum guzmanguense.

    Ese descubrimiento realizado por los agricultores altoandinos en las regiones que ahora son parte del Perú y Bolivia, constituye el regalo más generoso que cualquier civilización haya hecho para impulsar el bienestar de la humanidad. El cultivo de la papa es el mejor ejemplo de la llamada "globalización", que se realizó varios siglos antes de que ese término se acuñara. Hay platos "típicos" preparados con papa en Italia, España, India, Rusia, Irlanda, Alemania o Finlandia (donde se le conoce como Perú). El licor destilado "nacional" de Rusia y otros países del Este europeo, el vodka, se prepara con papa. En países muy lejanos, de otros continentes, el vulgo cree que la buena papa es nativa de sus propias tierras. En los Estados Unidos de América, a las papas fritas las conocen como French fries (fritos franceses). Un insultante ejemplo de desdén con desagradecimiento. Todo por que Thomas Jefferson, "descubrió" las papas en Francia, cuando fue embajador ante la corte de Luis XVI; por eso, regresó con semillas de la pomme de terre a su país. El cultivo de la papa andina salvó de la hambruna a varios países del viejo continente.
    Es una lástima, que mientras en Polonia el consumo de papas por habitante es uno de los más altos del mundo, en los Andes peruanos es uno de los más bajos. Los descendientes de los inventores de la producción de este prodigioso alimento consumen magras raciones de fideos y harinas importadas, la mayor parte donadas por países que son grandes consumidores del buen tubérculo andino. Las variedades de papa que se cultivan y consumen en ultramar son las mismas que los agricultores andinos cultivaban antes de que los europeos llegasen al Cusco o Puno. Las papas cultivadas por los actuales habitantes andinos tienen un precio ínfimo. ¡Nadie las quiere comprar!

    Solanum chiquedeum, hábitat: Chiquedén (Cajamarca). Derecha: Solanum coelestispetalum.

    A principios de la década de 1980, en el Instituto Internacional de la Papa, en el distrito de La Molina, donde trabaja Carlos Ochoa, se desarrolló (por un experto escocés) un procedimiento muy sencillo y casi artesanal para preparar una papilla, obviamente a base de un puré de papas, al que se le agregaba otros cereales, propios de cada región, u otros nutrientes. Ese alimento desecado se puede embolsar y guardar por largo tiempo. Un paquete equivalente a diez raciones costaba un dólar. Esta idea fue tomada, con entusiasmo, por el doctor Raniero Rossembaun, entonces representante de la agencia alemana GTZ, en la región Inca. Se distribuyó en las comunidades campesinas más empobrecidas y con mayores riesgos de enfermar y morir por desnutrición. Rossembaun le puso, a esta papilla, el nombre quechua de: Kallpa wuawua (algo así como superniño). Su grado de aceptabilidad fue muy bueno desde que tuvo una gran acogida, pues se podía preparar variadas y agradables recetas. Desafortunadamente, el joven Raniero fue echado (1987) del país por alguien que quería imponer criterios partidistas en el reparto y el uso del Kallpa Wuawua.

    Andenería que es legado de los antiguos habitantes precolombinos, descubridores de la papa. .


    Si se embolsara la papilla en grandes cantidades, serviría para estimular la producción a un punto tal de no pasar por la paradójica situación de los agricultores de Abancay (por ejemplo). Además, así, se mejoraría el estado de nutrición de los descendientes de los inventores del cultivo de la papa.
    Los estudios del nuevo indio Carlos Ochoa, nuestro notable llacctamasi, sirven, ahora, para mejorar el conocimiento científico de un alimento tan importante para el desarrollo de su cultivo y producción en el mundo entero. Debieran servir, también, para provecho de nosotros, los hambrientos peruanos, si los gobernantes fuesen más despiertos y menos propensos a importar alimentos.

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