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ARTICULO
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26
de Julio de 2000 |
La Marcha de Los
4
Chanchullos
A última hora el oficialismo logró
reclutar más tránsfugas y consiguió la Mesa Directiva
del Congreso. Ahora la batalla es por las Comisiones.
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Cada
cual a su manera, Luis Cáceres Velásquez y Eduardo
Farah devolvieron las monedas que, en el momento de sus respectivas
juramentaciones, fueron lanzadas por congresistas de la oposición
en señal de repudio por haber asumido el papel de Judas.
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EL lunes 24 por la tarde, en la oficina de la congresista Anel
Townsend se reunieron los voceros de los grupos de oposición para
tratar el tema de la elección de la Mesa Directiva del Congreso.
Para entonces, ya estaba claro que el oficialismo había conseguido
más de 61 votos.
El último de ellos, el de Gregorio Ticona, elegido por Somos Perú,
se confirmó recién horas antes, durante la juramentación
de los congresistas. Ahí, el ex alcalde de Puno que apoyó
a Pérez de Cuéllar en 1995 y Alberto Andrade en las últimas
elecciones, apareció instalado en medio de la bancada oficalista
aunque sin despegar la mirada del piso. Se sabe que su asesor es Eduardo
Gonzales, hermano del sociólogo Raúl Gonzales, vinculado
al SIN.
La oposición, salvo Perú Posible, sin embargo seguía
adelante con su planes para presentar candidatos a la Mesa Directiva.
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Róger
Cáceres Pérez respondió con elocuencia propia
de un polemista de su talla. Alberto Kouri, uno de los últimos
en sumarse al oficialismo, también recibió monedas
y pifias.
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Esta elección fue cambiada a última hora por la Mesa Directiva
de la Junta Preparatoria para el martes 25, con el voto decisivo de Humberto
Martínez Morosini. Cosa curiosa -aunque propia de este Congreso-
el ex locutor juramentó al cargo prometiendo guiar su gestión
por "mi independencia de criterio". Los hechos lo desmienten. Originalmente
la elección debía realizarse el miércoles 26 en la
mañana. Pero, todo sea por perjudicar la Marcha de los Cuatro Suyos,
fue adelantada, fijándose para el lunes a las 6 p.m. el límite
para la inscripción de candidaturas.
Un plazo estrecho, sin duda. Pero, claro, para entonces ya se había
cocinado la lista del oficialismo: Martha Hildebrandt para la presidencia,
Luz Salgado, Marianela Monsalve y María Jesús Espinoza para
las vicepresidencias.
Una vez más, aunque en esta ocasión fue admitido por Fujimori,
fue éste quien definió la plancha oficialista el viernes
21 en el Círculo Militar. Desechó así la tradición
de que el más votado, en este caso el ex canciller Francisco Tudela,
fuera quien presidiera el Congreso. Optó en cambio por hacer de
Martha Hildebrandt una tradición.
En la oposición se decidió que el candidato a la presidencia
del Congreso sea de Perú Posible y a la primera vicepresidencia,
en vista de la renuncia del FIM a postular a cargo alguno, sea de Somos
Perú. Y en la segunda y tercera vicepresidencias, congresistas
del PAP y de AP/UPP, respectivamente.
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Otra
escolta, la de Fujimori, es la que la lleva de nuevo a la presidencia.
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En Perú Posible, Luis Solari se encargó de aguarle la fiesta
a quien de acuerdo a la votación preferencial obtenida parecía
ser bolo fijo: Carlos Ferrero. En Somos Perú, el PAP, y AP/UPP
la regla sí se cumplió: Anel Townsend, Mercedes Cabanillas
y Luis Bueno, quienes tuvieron la mayor votación en sus respectivas
listas (y superior también a la de Gloria Helfer, la más
votada de UPP, en el caso de este último), fueron designados los
candidatos de esas agrupaciones.
La elección de Solari se produjo el lunes 17 en la habitual reunión
semanal de los congresistas de Perú Posible. Antes de la elección
tanto Solari como Ferrero pidieron que se esperara al retorno de Alejandro
Toledo de México. El pedido fue rechazado, y finalmente Solari
obtuvo 15 votos y Ferrero 3. Sólo hubo una abstención.
Aunque el oficialismo ha conseguido mantener la Mesa Directiva, no todo
está dicho en lo que se refiere a la conformación de las
Comisiones.
CON PIE IZQUIERDO
Si el Congreso saliente anduvo por los suelos para la opinión
pública (10 sobre 20 de nota según la última encuesta
de Datum a nivel nacional), éste que empieza no lo hace con buen
pie.
Si la compra de votos y de congresistas dieron mala espina, la juramentación
resulta poco menos que una estaca.
Y en esto, las insólitas fórmulas utilizadas para juramentar:
desde "por Dios, por la patria, los campesinos y Fujimori" de Absalón
Vásquez hasta "por los niños y jóvenes" de César
Acuña, entre otras, son apenas botones de muestra.
"No estamos aplaudiendo lo suficiente. (Jorge) Polack está un poco
nervioso. Hay que aplaudir más fuerte", decía la congresista
Luz Salgado, uno por uno, a los colegas de bancada, cuando faltaban al
menos una decena de juramentaciones antes de que le toque el turno al
tránsfuga. Minutos antes, la bancada de oposición, provista
de cien soles en monedas de diez y veinte céntimos en su mayoría,
hizo ruborizar a Edilberto Canales, José Luis Elías, Alberto
Kouri, Miguel Mendoza del Solar (hijo de un ex dirigente acciopopulista),
entre otros. Todos ellos se acercaron a juramentar bajo una lluvia de
monedas. "Traidor, traidor, traidor", se escuchaba en el hemiciclo. Más
de uno trastabilló presa de nerviosismo.
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Absalón
Vásquez en su salsa.
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No fue, por cierto, el caso de Eduardo Farah, Luis Cáceres Velásquez
ni de su hijo Róger Cáceres Pérez, a quienes el metálico
tintineo no parecía incomodar.
Pero el oficialismo no estuvo cruzado de brazos, ni se quedó callado.
"Renegado, muerdes la mano de quien te dio de comer", vociferó
Martha Chávez de Ocampo cuando Carlos Ferrero prestó juramento.
Como si Ferrero hubiese sido elegido por Perú 2000. Y luego, cuando
uno de los líderes del FIM, Ernesto Gamarra, innovando el formato,
juró "por Dios, por la Patria y contra la dictadura de Fujimori
y Montesinos", Chávez de Ocampo volvió a la carga: "Criticas
a Fujimori, pero no estás en contra de la reelección parlamentaria".
Menos impetuoso, Pablo Macera, rodeado de absalonistas recurrió
a una fórmula más bien escolar. Mientras Jorge del Castillo
se acercaba a juramentar, Macera instruía a María Jesús
Espinoza y a Anselmo Revilla: "Hagamos como que aplaudimos, pero no juntemos
las manos", mientras reía celebrando su ocurrencia.
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Francisco
Tudela, felicitado por espontáneos pero ignorado por Luz
Salgado y otros miembros de su bancada.
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Hubo también quienes guardaron las formas, aunque acaso en exceso.
Tal el caso de Xavier Barrón (Somos Perú), que presuroso
bajó al centro del hemiciclo a saludar efusivamente a Víctor
Joy Way.
Por su parte, Rafael Rey, Antonio Palomo (Perú Posible), César
Acuña y José Luna (ex Solidaridad Nacional) fueron los únicos
del bloque opositor que cumplieron el ritual de ponerse de pie en cada
juramentación, incluidas las de los tránsfugas.
El número de éstos se incrementó a última
hora, pues el oficialismo sólo tenía 59 congresistas hasta
el viernes 21.
Ese día por la tarde, los representantes de los grupos políticos
acudieron al Hemiciclo para ver in situ el tema de la distribución
de curules. Fue entonces que pareció surgir un nuevo grupo parlamentario
conformado por seis congresistas que se autodefinían como independientes:
Ruby Rodríguez de Aguilar (ex PAP), Alberto Kouri Bumachar (ex
Perú Posible), Jorge Polack Merel, César Acuña Peralta,
Miguel Mendoza del Solar y José Luna Gálvez (ex Solidaridad
Nacional). Estos dos últimos fueron quienes asistieron a la reunión
en calidad de voceros de la flamante agrupación.
Ese día quedó decidido que el nuevo grupo se sentaría
en la misma zona que ocupaba Renovación
Todos ellos fueron invitados por el Comité Parlamentario por la
Democracia a la reunión del viernes 21 en el hotel César's.
No asistió ninguno.
Para entonces estaba claro ya que sus votos definirían la composición
de la Mesa Directiva del Congreso.
Tanto que el sábado 22, tras anunciar que Martha Hildebrandt sería
la candidata del oficialismo para presidir el Congreso, Fujimori dijo
cachacientamente que Perú 2000 contaba ya con 61 votos.
Pero en realidad eran 63 los votos asegurados: 52 de los elegidos por
Perú 2000, seis de los tránsfugas que se pasaron al oficialismo
después de la segunda vuelta, cuatro de estos seis presuntamente
independientes y Ticona. Si Fujimori no mencionó la cifra correcta
no fue por yerro artimético, sino por cálculo político.
A la reunión del oficialismo en el Círculo Militar habrían
asistido Polack, Kouri, Rodríguez y Mendoza.
AGENDA PROPIA
En este escenario que bastante tiene de circense, el FIM propuso a Fernando
"Popy" Olivera a la presidencia del Congreso y luego, al no lograr el
respaldo de la oposición, declinó presentar su candidatura.
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Ex
ministros Miriam Schenone y Manuel Vara: nuevos aires y viejos hábitos
en el Congreso. Derecha: Miguel Mendoza del Solar: el último
tránsfuga.
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La decisión final se había tomado el jueves 20 en una reunión
sostenida en el chifa Titi de Javier Prado entre Olivera y los congresistas
Luis Iberico, Patricia Donayre, Manuel Vásquez y Guido Pennano,
y la presencia de los correligionarios Fausto Alvarado, Pablo Carriquiri
y Jorge Iriarte. No asistieron Ernesto Gamarra -enfermo de bronquitis
como Tudela-, Susana Higuchi -convaleciente de una pulmonía-, el
huaracino Waldo Ríos y el cusqueño Carlos Cuaresma.
En todo caso Olivera no se guardó ni una coma en su declaración
del viernes 21 al referirse a la sugerencia de Rafael Rey y Alberto Andrade
de tender un puente de plata y de oro, respectivamente, para la salida
del poder de Vladimiro Montesinos. Criticó también la actitud
de varios miembros de la oposición por haber suscrito una moción
de felicitación a Martha Hildebrandt por su labor parlamentaria
y dijo que "el FIM, a diferencia de otros grupos no ha permitido que el
fujimorismo logre infiltrar su lista de candidatos porque fue muy severo
en la selección de sus candidatos".
Todo esto para finalmente anunciar que el FIM no participaría en
la elección a la Mesa Directiva y que votaría por la oposición.
Así mismo ha anunciado la presentación de diez propuestas
democratizadoras. (Sergio Carrasco/Guillermo Gonzales Arica).
Enredado en su Juego
Francisco Tudela se fue a La Haya tensando la cuerda del poder
y ha vuelto sin soga ni cabra.
ENTRE la primera y la segunda vuelta Francisco Tudela fue el
vocero de Perú 2000. Habló en público a nombre del
bloque oficialista y fustigó en más de una ocasión
tanto a Perú Posible como a los observadores internacionales y
a la política exterior norteamericana.
Pero al mismo tiempo, aparentemente, trataba de armar un paquete que arreglara
la situación de Alberto Fujimori y su gobierno en el frente externo.
Para ello habría colocado en su agenda principalmente el caso de
Baruch Ivcher y hasta el de Canal 13.
Después de la segunda vuelta, sintiéndose respaldado por
su condición de vocero, habría tratado de armar una propuesta
de Gabinete. Y tomó contactos con una gran candidez. Tanto Absalón
Vásquez como Vladimiro Montesinos se opusieron.
El asunto no prosperó, y con una suerte de rabieta se fue a La
Haya un tanto ingenuo en política. Después mandaría
una carta diciendo que no presidiría las Juntas Preparatorias (CARETAS
1628). Más tarde habría sido llamado al orden y finalmente
regresó, pero al parecer sin posibilidad de juego propio. Se fue
dando un portazo y ha vuelto como mansa paloma ratificando que estuvo
enfermo y que no hay problema con Absalón Vásquez. También
ha asegurado que no desempeñará cargo ministerial alguno,
lo que quiere decir que el cargo de presidente del Consejo de Ministros,
como el de presidente del Congreso, también le es esquivo.
Claro, en el futuro podría dejar mal parado al Gobierno. Ya renunció
una vez y acaba de sufrir una pataleta.
Al parecer cuando Fujimori lo convocó habría insinuado que
él no estaría los cinco años y que eventualmente
dejaría el poder. Si Fujimori reanudara sus continuos viajes -para
lo que, dado el actual nivel de ostracismo internacional, tendría
que optar entre Venezuela y Asia- Tudela quedaría encargado de
la Presidencia. Entonces habría que ver qué hace.
Nuevo Perfil
Más
elevada representación femenina y predominio de ingenieros entre
otras, son las señas del nuevo Congreso.
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NO sólo es novedosa respecto a los Parlamentos precedentes,
la composición de este Congreso (en el que otra vez hay mayoría
oficialista, pero no tan amplia que impida a la oposición presidir
algunas Comisiones) y la descarada multiplicación de tránsfugas
que han precedido a su instalación.
Para empezar, se ha roto lo que parecía
una sólida tradición: la mayoritaria presencia de abogados
entre los congresistas. 18,3 % son ingenieros. Y sólo el 15,8 %
de los congresistas tienen formación profesional en Derecho. En
el Congreso 1985-1990 los abogados representaron alrededor del 36 % de
congresistas, y en el Parlamento saliente, aunque el porcentaje se redujo
a 26,6 %, seguía siendo la profesión mayoritaria de sus
integrantes.
Hay también 11,6 % de empresarios y 9,1 % de profesores.
Por otra parte, los periodistas han adquirido una mayor presencia. Acaso
el papel fiscalizador de la prensa independiente -a contrapelo del manejo
de la Comisión de Fiscalización- tenga algo que ver en ello.
El hecho es que 9,1 % de los parlamentarios son periodistas.
Asimismo hay algunos congresistas con otras profesiones u oficios que
resultan inusuales o poco frecuentes en el Congreso: un obrero minero
(Juan Ramírez Cachari de Perú Posible), una bióloga
(Luz Sánchez Pinedo de Perú Posible), una actriz (Elvira
de la Puente del PAP), una voleibolista (Cecilia Tait de Perú Posible),
un ex oficial de la Guardia Civil (Gerardo Saavedra Mesones de Perú
Posible), un ex general EP (Marciano Rengifo de Perú Posible) y
un historiador (Pablo Macera de Perú 2000).
En conjunto, el espectro abarca 25 profesiones u oficios. Hay además
un pequeño grupo de congresistas sin educación superior.
De acuerdo con la ficha de ONPE por lo menos tres parlamentarios sólo
tienen secundaria completa: Martha Moyano (Perú 2000), Guzmán
Aguirre Altamirano (Perú 2000) y Alberto Kouri ("independiente").
Y, hay además, una presunta ex militante del MRTA (Nery Felipa
de Perú 2000).
En lo que a edad se refiere éste es
un Congreso de mediana edad: 49 años en promedio tienen al asumir
el cargo. En esto no hay diferencia, como no sea en meses, a la cifra
correspondiente al Congreso 1995-2000. Parece haber, en todo caso, un
ligero rejuvenecimiento: en el período 1985-1990, el promedio de
edad de los congresistas fue de 52 años. Si, como dice el aserto
popular, más sabe el diablo por viejo que por diablo, habría
que concluir que la sabiduría no abunda en este Congreso. Sólo
11 congresistas superan los 60 años de edad al momento de asumir
el cargo en este Congreso, en tanto que en el precedente fueron 13, y
26 en el de 1985-1990.
Por otra parte, si de experiencia congresal
se trata este Parlamento es más bien novato en relación
a los precedentes. Sólo 34 de los nuevos congresistas (28 %) ya
han asentado antes sus reales en una curul versus 44 (37 %) del período
legislativo anterior.
Otra seña del Congreso 2000-2005 es
la presencia femenina, porcentual y numéricamente más elevada
-por efecto de la Ley de Cuotas- que en cualquier otro período
legislativo: 21,6 % y 26 %, respectivamente. En el Congreso saliente sólo
13 mujeres accedieron a una curul (10,8 %), mientras que en los periodos
legislativos 1985-1990 y 1990-1992, en los que el número de parlamentarios
llegaba a 240, la presencia femenina fue de apenas 6,6 % (10 diputadas
y tres senadoras) y 5,4 % (11 diputadas y 4 senadoras), respectivamente.
Hay también una mayor presencia provinciana,
aunque ello no quiera decir necesariamente que las provincias estén
mejor representadas. Al contrario, como ocurrió con el saliente
Congreso 1995-2000, cinco departamentos (Huancavelica, Madre de Dios,
Cerro de Pasco y Moquegua) no tendrán representación parlamentaria,
y se suma ahora también Ayacucho, mientras Lima tiene 15 representantes
más de lo que le correspondería.
De la mano con esta notoria presencia de
provincianos, está el hecho de que un contingente de ex alcaldes
(16, siete de ellos de Perú 2000) y alcaldes que estaban en ejercicio
(cuatro: Guzmán Aguirre y Gregorio Ticona de Perú 2000,
Waldo Ríos del FIM y Luis Bueno de AP), han dado el salto del palacio
municipal al legislativo. Otros nueve congresistas han ocupado alguna
vez un ministerio (seis de ellos con Fujimori, aunque sólo dos
integran Perú 2000) y una (Beatriz Alva Hart) un viceministerio.
Hay además por lo menos otros 15 ex funcionarios públicos
de este régimen, la mayoría enrolados por Absalón
Vásquez. (Sonia Sullón B.).
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