Edición N† 1629

 

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    ARTICULO

    26 de Julio de 2000

    La Marcha de Los
    4 Chanchullos
    A última hora el oficialismo logró reclutar más tránsfugas y consiguió la Mesa Directiva del Congreso. Ahora la batalla es por las Comisiones.

    Cada cual a su manera, Luis Cáceres Velásquez y Eduardo Farah devolvieron las monedas que, en el momento de sus respectivas juramentaciones, fueron lanzadas por congresistas de la oposición en señal de repudio por haber asumido el papel de Judas.

    EL lunes 24 por la tarde, en la oficina de la congresista Anel Townsend se reunieron los voceros de los grupos de oposición para tratar el tema de la elección de la Mesa Directiva del Congreso. Para entonces, ya estaba claro que el oficialismo había conseguido más de 61 votos.
    El último de ellos, el de Gregorio Ticona, elegido por Somos Perú, se confirmó recién horas antes, durante la juramentación de los congresistas. Ahí, el ex alcalde de Puno que apoyó a Pérez de Cuéllar en 1995 y Alberto Andrade en las últimas elecciones, apareció instalado en medio de la bancada oficalista aunque sin despegar la mirada del piso. Se sabe que su asesor es Eduardo Gonzales, hermano del sociólogo Raúl Gonzales, vinculado al SIN.
    La oposición, salvo Perú Posible, sin embargo seguía adelante con su planes para presentar candidatos a la Mesa Directiva.

    Róger Cáceres Pérez respondió con elocuencia propia de un polemista de su talla. Alberto Kouri, uno de los últimos en sumarse al oficialismo, también recibió monedas y pifias.


    Esta elección fue cambiada a última hora por la Mesa Directiva de la Junta Preparatoria para el martes 25, con el voto decisivo de Humberto Martínez Morosini. Cosa curiosa -aunque propia de este Congreso- el ex locutor juramentó al cargo prometiendo guiar su gestión por "mi independencia de criterio". Los hechos lo desmienten. Originalmente la elección debía realizarse el miércoles 26 en la mañana. Pero, todo sea por perjudicar la Marcha de los Cuatro Suyos, fue adelantada, fijándose para el lunes a las 6 p.m. el límite para la inscripción de candidaturas.
    Un plazo estrecho, sin duda. Pero, claro, para entonces ya se había cocinado la lista del oficialismo: Martha Hildebrandt para la presidencia, Luz Salgado, Marianela Monsalve y María Jesús Espinoza para las vicepresidencias.
    Una vez más, aunque en esta ocasión fue admitido por Fujimori, fue éste quien definió la plancha oficialista el viernes 21 en el Círculo Militar. Desechó así la tradición de que el más votado, en este caso el ex canciller Francisco Tudela, fuera quien presidiera el Congreso. Optó en cambio por hacer de Martha Hildebrandt una tradición.
    En la oposición se decidió que el candidato a la presidencia del Congreso sea de Perú Posible y a la primera vicepresidencia, en vista de la renuncia del FIM a postular a cargo alguno, sea de Somos Perú. Y en la segunda y tercera vicepresidencias, congresistas del PAP y de AP/UPP, respectivamente.

    Otra escolta, la de Fujimori, es la que la lleva de nuevo a la presidencia.

    En Perú Posible, Luis Solari se encargó de aguarle la fiesta a quien de acuerdo a la votación preferencial obtenida parecía ser bolo fijo: Carlos Ferrero. En Somos Perú, el PAP, y AP/UPP la regla sí se cumplió: Anel Townsend, Mercedes Cabanillas y Luis Bueno, quienes tuvieron la mayor votación en sus respectivas listas (y superior también a la de Gloria Helfer, la más votada de UPP, en el caso de este último), fueron designados los candidatos de esas agrupaciones.
    La elección de Solari se produjo el lunes 17 en la habitual reunión semanal de los congresistas de Perú Posible. Antes de la elección tanto Solari como Ferrero pidieron que se esperara al retorno de Alejandro Toledo de México. El pedido fue rechazado, y finalmente Solari obtuvo 15 votos y Ferrero 3. Sólo hubo una abstención.
    Aunque el oficialismo ha conseguido mantener la Mesa Directiva, no todo está dicho en lo que se refiere a la conformación de las Comisiones.

    CON PIE IZQUIERDO

    Si el Congreso saliente anduvo por los suelos para la opinión pública (10 sobre 20 de nota según la última encuesta de Datum a nivel nacional), éste que empieza no lo hace con buen pie.
    Si la compra de votos y de congresistas dieron mala espina, la juramentación resulta poco menos que una estaca.
    Y en esto, las insólitas fórmulas utilizadas para juramentar: desde "por Dios, por la patria, los campesinos y Fujimori" de Absalón Vásquez hasta "por los niños y jóvenes" de César Acuña, entre otras, son apenas botones de muestra.
    "No estamos aplaudiendo lo suficiente. (Jorge) Polack está un poco nervioso. Hay que aplaudir más fuerte", decía la congresista Luz Salgado, uno por uno, a los colegas de bancada, cuando faltaban al menos una decena de juramentaciones antes de que le toque el turno al tránsfuga. Minutos antes, la bancada de oposición, provista de cien soles en monedas de diez y veinte céntimos en su mayoría, hizo ruborizar a Edilberto Canales, José Luis Elías, Alberto Kouri, Miguel Mendoza del Solar (hijo de un ex dirigente acciopopulista), entre otros. Todos ellos se acercaron a juramentar bajo una lluvia de monedas. "Traidor, traidor, traidor", se escuchaba en el hemiciclo. Más de uno trastabilló presa de nerviosismo.

    Absalón Vásquez en su salsa.

    No fue, por cierto, el caso de Eduardo Farah, Luis Cáceres Velásquez ni de su hijo Róger Cáceres Pérez, a quienes el metálico tintineo no parecía incomodar.
    Pero el oficialismo no estuvo cruzado de brazos, ni se quedó callado.
    "Renegado, muerdes la mano de quien te dio de comer", vociferó Martha Chávez de Ocampo cuando Carlos Ferrero prestó juramento. Como si Ferrero hubiese sido elegido por Perú 2000. Y luego, cuando uno de los líderes del FIM, Ernesto Gamarra, innovando el formato, juró "por Dios, por la Patria y contra la dictadura de Fujimori y Montesinos", Chávez de Ocampo volvió a la carga: "Criticas a Fujimori, pero no estás en contra de la reelección parlamentaria". Menos impetuoso, Pablo Macera, rodeado de absalonistas recurrió a una fórmula más bien escolar. Mientras Jorge del Castillo se acercaba a juramentar, Macera instruía a María Jesús Espinoza y a Anselmo Revilla: "Hagamos como que aplaudimos, pero no juntemos las manos", mientras reía celebrando su ocurrencia.

    Francisco Tudela, felicitado por espontáneos pero ignorado por Luz Salgado y otros miembros de su bancada.


    Hubo también quienes guardaron las formas, aunque acaso en exceso. Tal el caso de Xavier Barrón (Somos Perú), que presuroso bajó al centro del hemiciclo a saludar efusivamente a Víctor Joy Way.
    Por su parte, Rafael Rey, Antonio Palomo (Perú Posible), César Acuña y José Luna (ex Solidaridad Nacional) fueron los únicos del bloque opositor que cumplieron el ritual de ponerse de pie en cada juramentación, incluidas las de los tránsfugas.
    El número de éstos se incrementó a última hora, pues el oficialismo sólo tenía 59 congresistas hasta el viernes 21.
    Ese día por la tarde, los representantes de los grupos políticos acudieron al Hemiciclo para ver in situ el tema de la distribución de curules. Fue entonces que pareció surgir un nuevo grupo parlamentario conformado por seis congresistas que se autodefinían como independientes: Ruby Rodríguez de Aguilar (ex PAP), Alberto Kouri Bumachar (ex Perú Posible), Jorge Polack Merel, César Acuña Peralta, Miguel Mendoza del Solar y José Luna Gálvez (ex Solidaridad Nacional). Estos dos últimos fueron quienes asistieron a la reunión en calidad de voceros de la flamante agrupación.
    Ese día quedó decidido que el nuevo grupo se sentaría en la misma zona que ocupaba Renovación
    Todos ellos fueron invitados por el Comité Parlamentario por la Democracia a la reunión del viernes 21 en el hotel César's. No asistió ninguno.

    Fernando Olivera del FIM y las maromas y contorsiones propias de 28 de julio: se autopropuso a la presidencia del Congreso y luego bajó el perfil.


    Para entonces estaba claro ya que sus votos definirían la composición de la Mesa Directiva del Congreso.
    Tanto que el sábado 22, tras anunciar que Martha Hildebrandt sería la candidata del oficialismo para presidir el Congreso, Fujimori dijo cachacientamente que Perú 2000 contaba ya con 61 votos.
    Pero en realidad eran 63 los votos asegurados: 52 de los elegidos por Perú 2000, seis de los tránsfugas que se pasaron al oficialismo después de la segunda vuelta, cuatro de estos seis presuntamente independientes y Ticona. Si Fujimori no mencionó la cifra correcta no fue por yerro artimético, sino por cálculo político. A la reunión del oficialismo en el Círculo Militar habrían asistido Polack, Kouri, Rodríguez y Mendoza.

    AGENDA PROPIA

    En este escenario que bastante tiene de circense, el FIM propuso a Fernando "Popy" Olivera a la presidencia del Congreso y luego, al no lograr el respaldo de la oposición, declinó presentar su candidatura.

    Ex ministros Miriam Schenone y Manuel Vara: nuevos aires y viejos hábitos en el Congreso. Derecha: Miguel Mendoza del Solar: el último tránsfuga.

    La decisión final se había tomado el jueves 20 en una reunión sostenida en el chifa Titi de Javier Prado entre Olivera y los congresistas Luis Iberico, Patricia Donayre, Manuel Vásquez y Guido Pennano, y la presencia de los correligionarios Fausto Alvarado, Pablo Carriquiri y Jorge Iriarte. No asistieron Ernesto Gamarra -enfermo de bronquitis como Tudela-, Susana Higuchi -convaleciente de una pulmonía-, el huaracino Waldo Ríos y el cusqueño Carlos Cuaresma.
    En todo caso Olivera no se guardó ni una coma en su declaración del viernes 21 al referirse a la sugerencia de Rafael Rey y Alberto Andrade de tender un puente de plata y de oro, respectivamente, para la salida del poder de Vladimiro Montesinos. Criticó también la actitud de varios miembros de la oposición por haber suscrito una moción de felicitación a Martha Hildebrandt por su labor parlamentaria y dijo que "el FIM, a diferencia de otros grupos no ha permitido que el fujimorismo logre infiltrar su lista de candidatos porque fue muy severo en la selección de sus candidatos".
    Todo esto para finalmente anunciar que el FIM no participaría en la elección a la Mesa Directiva y que votaría por la oposición. Así mismo ha anunciado la presentación de diez propuestas democratizadoras. (Sergio Carrasco/Guillermo Gonzales Arica).


    Enredado en su Juego

    Francisco Tudela se fue a La Haya tensando la cuerda del poder y ha vuelto sin soga ni cabra.

    ENTRE la primera y la segunda vuelta Francisco Tudela fue el vocero de Perú 2000. Habló en público a nombre del bloque oficialista y fustigó en más de una ocasión tanto a Perú Posible como a los observadores internacionales y a la política exterior norteamericana.
    Pero al mismo tiempo, aparentemente, trataba de armar un paquete que arreglara la situación de Alberto Fujimori y su gobierno en el frente externo. Para ello habría colocado en su agenda principalmente el caso de Baruch Ivcher y hasta el de Canal 13.
    Después de la segunda vuelta, sintiéndose respaldado por su condición de vocero, habría tratado de armar una propuesta de Gabinete. Y tomó contactos con una gran candidez. Tanto Absalón Vásquez como Vladimiro Montesinos se opusieron.
    El asunto no prosperó, y con una suerte de rabieta se fue a La Haya un tanto ingenuo en política. Después mandaría una carta diciendo que no presidiría las Juntas Preparatorias (CARETAS 1628). Más tarde habría sido llamado al orden y finalmente regresó, pero al parecer sin posibilidad de juego propio. Se fue dando un portazo y ha vuelto como mansa paloma ratificando que estuvo enfermo y que no hay problema con Absalón Vásquez. También ha asegurado que no desempeñará cargo ministerial alguno, lo que quiere decir que el cargo de presidente del Consejo de Ministros, como el de presidente del Congreso, también le es esquivo.
    Claro, en el futuro podría dejar mal parado al Gobierno. Ya renunció una vez y acaba de sufrir una pataleta.
    Al parecer cuando Fujimori lo convocó habría insinuado que él no estaría los cinco años y que eventualmente dejaría el poder. Si Fujimori reanudara sus continuos viajes -para lo que, dado el actual nivel de ostracismo internacional, tendría que optar entre Venezuela y Asia- Tudela quedaría encargado de la Presidencia. Entonces habría que ver qué hace.


    Nuevo Perfil
    Más elevada representación femenina y predominio de ingenieros entre otras, son las señas del nuevo Congreso.

     

    NO sólo es novedosa respecto a los Parlamentos precedentes, la composición de este Congreso (en el que otra vez hay mayoría oficialista, pero no tan amplia que impida a la oposición presidir algunas Comisiones) y la descarada multiplicación de tránsfugas que han precedido a su instalación.
    Para empezar, se ha roto lo que parecía una sólida tradición: la mayoritaria presencia de abogados entre los congresistas. 18,3 % son ingenieros. Y sólo el 15,8 % de los congresistas tienen formación profesional en Derecho. En el Congreso 1985-1990 los abogados representaron alrededor del 36 % de congresistas, y en el Parlamento saliente, aunque el porcentaje se redujo a 26,6 %, seguía siendo la profesión mayoritaria de sus integrantes.
    Hay también 11,6 % de empresarios y 9,1 % de profesores.
    Por otra parte, los periodistas han adquirido una mayor presencia. Acaso el papel fiscalizador de la prensa independiente -a contrapelo del manejo de la Comisión de Fiscalización- tenga algo que ver en ello. El hecho es que 9,1 % de los parlamentarios son periodistas.
    Asimismo hay algunos congresistas con otras profesiones u oficios que resultan inusuales o poco frecuentes en el Congreso: un obrero minero (Juan Ramírez Cachari de Perú Posible), una bióloga (Luz Sánchez Pinedo de Perú Posible), una actriz (Elvira de la Puente del PAP), una voleibolista (Cecilia Tait de Perú Posible), un ex oficial de la Guardia Civil (Gerardo Saavedra Mesones de Perú Posible), un ex general EP (Marciano Rengifo de Perú Posible) y un historiador (Pablo Macera de Perú 2000).
    En conjunto, el espectro abarca 25 profesiones u oficios. Hay además un pequeño grupo de congresistas sin educación superior. De acuerdo con la ficha de ONPE por lo menos tres parlamentarios sólo tienen secundaria completa: Martha Moyano (Perú 2000), Guzmán Aguirre Altamirano (Perú 2000) y Alberto Kouri ("independiente"). Y, hay además, una presunta ex militante del MRTA (Nery Felipa de Perú 2000).
    En lo que a edad se refiere éste es un Congreso de mediana edad: 49 años en promedio tienen al asumir el cargo. En esto no hay diferencia, como no sea en meses, a la cifra correspondiente al Congreso 1995-2000. Parece haber, en todo caso, un ligero rejuvenecimiento: en el período 1985-1990, el promedio de edad de los congresistas fue de 52 años. Si, como dice el aserto popular, más sabe el diablo por viejo que por diablo, habría que concluir que la sabiduría no abunda en este Congreso. Sólo 11 congresistas superan los 60 años de edad al momento de asumir el cargo en este Congreso, en tanto que en el precedente fueron 13, y 26 en el de 1985-1990.
    Por otra parte, si de experiencia congresal se trata este Parlamento es más bien novato en relación a los precedentes. Sólo 34 de los nuevos congresistas (28 %) ya han asentado antes sus reales en una curul versus 44 (37 %) del período legislativo anterior.
    Otra seña del Congreso 2000-2005 es la presencia femenina, porcentual y numéricamente más elevada -por efecto de la Ley de Cuotas- que en cualquier otro período legislativo: 21,6 % y 26 %, respectivamente. En el Congreso saliente sólo 13 mujeres accedieron a una curul (10,8 %), mientras que en los periodos legislativos 1985-1990 y 1990-1992, en los que el número de parlamentarios llegaba a 240, la presencia femenina fue de apenas 6,6 % (10 diputadas y tres senadoras) y 5,4 % (11 diputadas y 4 senadoras), respectivamente.
    Hay también una mayor presencia provinciana, aunque ello no quiera decir necesariamente que las provincias estén mejor representadas. Al contrario, como ocurrió con el saliente Congreso 1995-2000, cinco departamentos (Huancavelica, Madre de Dios, Cerro de Pasco y Moquegua) no tendrán representación parlamentaria, y se suma ahora también Ayacucho, mientras Lima tiene 15 representantes más de lo que le correspondería.
    De la mano con esta notoria presencia de provincianos, está el hecho de que un contingente de ex alcaldes (16, siete de ellos de Perú 2000) y alcaldes que estaban en ejercicio (cuatro: Guzmán Aguirre y Gregorio Ticona de Perú 2000, Waldo Ríos del FIM y Luis Bueno de AP), han dado el salto del palacio municipal al legislativo. Otros nueve congresistas han ocupado alguna vez un ministerio (seis de ellos con Fujimori, aunque sólo dos integran Perú 2000) y una (Beatriz Alva Hart) un viceministerio. Hay además por lo menos otros 15 ex funcionarios públicos de este régimen, la mayoría enrolados por Absalón Vásquez. (Sonia Sullón B.).



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