Edición N† 1630

 

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    ARTICULO

    3 de Agosto de 2000

    El Recluta
    Boloña marchará al redoble del déficit fiscal y la necesidad de mantener abiertos los flujos de crédito del exterior.

    Rumbo al Pentagonito, Boloña toma la posta de Goldenberg en el MEF.

    Escribe
    RAFAEL HIDALGO

    VER nuevamente a Carlos Boloña al frente del MEF puede generar la misma sensación que produciría observar, otra vez, a Sean Connery en el papel de James Bond, el agente 007. Nadie encarnó a Bond como Connery, pero sería exagerado pedirle que lo interprete ahora.
    No es que el ministro ya no tenga la "Cara de bebe" de 1991 y que peine algunas canas, sino que si hace casi una década su estilo cosechó frutos a costa de una oposición desprestigiada por la hiperinflación y el desbarajuste fiscal, esta vez los tiempos son otros. En ese entonces, a punta de calificativos como "populista", "izquierdista", "neo alanismo" y "economistas de tiza y pizarra", Boloña abrió la trocha al modelo liberal. Esta vez, dada la actual coyuntura, la economía no está para bravatas.
    Sobre cómo Carlos Boloña volvió a las pagodas ministeriales de Fujimori, se sabe que el ex ministro Efraín Goldenberg le explicó claramente al mandatario que se avecinaban no sólo problemas con respecto al tamaño del déficit primario (éste, a duras penas, cerraría en US$ 1.300 millones), sino que también preocupa el retraso en los desembolsos pendientes por parte del Banco Mundial y del BID. Al carecer éstos de una apropiada contrapartida presupuestal, podría generarse otro forado adicional, no menor de US$ 300 millones para este año.
    Ante un panorama así, el gobierno teme que la amortización del principal de la deuda pueda tornarse impagable. Después de todo, en el BCR sólo quedan US$ 528 millones fruto de la privatización.
    Esto explicaría la razón de su nombramiento. Se presume que Boloña tiene aún buenos contactos dentro de organismos internacionales como el Banco Mundial, el FMI y el BID, y es un buen chico estimado en Wall Street. El régimen buscaba a alguien que ayudara a aliviar la probable dureza financiera que le esperaría en los próximos meses, y Boloña surgía como el más indicado.
    Sin embargo, el reto para el ministro no estará sólo en el frente externo pues tendrá ante sí una nueva tribulación: entre seguir el modelo económico que gestó a inicios del fujimorato, o acompañar el aparente giro de 180 grados del mensaje presidencial del 28 de julio.
    Angustias como éstas no son nuevas para el ministro, y si en 1993, según Fujimori, "salió por razones políticas", esta vez regresa por las mismas causas.


    A principios de la década de 1990 las condiciones eran distintas. Había empresas públicas para vender y la demanda en el país estaba tan comprimida que bastó una rebaja de aranceles para que el mercado se inundara de automóviles y artefactos eléctricos. La flota de combis que hoy inundan las calles de la ciudad son parte de su legado. Para uno de los ex ministros más caracterizados del régimen -que comentaba el hecho hace poco en una embajada- "el nombramiento de Boloña es una prueba de la debilidad de Fujimori", dado que el Jefe de Estado volvería a perder el manejo del MEF que había conseguido tras la salida de Jorge Camet en 1998.

    EL MINISTRO DEL CAMU CAMU

    En su mensaje del 28 de julio, Fujimori aparentemente desempolvó las ideas de la CEPAL de los años '50, anunciando que impulsaría un programa de sustitución competitiva de importaciones, la promoción de la industrialización con ventajas competitivas y que otorgaría exoneraciones tributarias en las regiones para promover la exportación de un cítrico como el camu camu, la cochinilla y los tejidos de alpaca, a partir de los fondos que fluirán de los recortes a las exoneraciones mineras.
    No cabe duda de que Boloña ha dado muestras elocuentes de pragmatismo en su vida profesional. Como gerente de Nicolini en 1994 no tuvo problemas con las mismas sobretasas de las que renegaba unos meses antes cuando era titular del MEF. Pero ver ahora a Carlos Boloña junto a Alberto Bustamante y Edgardo Mosqueira -la vieja guardia del Instituto Libertad y Democracia (ILD) de Hernando de Soto-, bajo el manto ideológico de la CEPAL, es una prueba más de que la política peruana -como el Pokémon- no es ajena a las mutaciones masivas.

    ¿Aceptará el titular de Economía facilidades tributarias para el sector industrial? Habría que recordar que, justamente en 1991, carlos Boloña eliminó sin mayor trámite todas las políticas sectoriales, entre ellas las que beneficiaban a las industrias de la selva y fronteras. La receta tradicional del flamante ministro no es ningún misterio: bajar el gasto para cerrar el déficit, aumentar impuestos, subir el precio de la gasolina (cambio del ISC fijo), una política monetaria restrictiva, la rebaja de aranceles y la salida de la Comunidad Andina. El problema radica en que en el actual escenario este menú puede generar aún mayores problemas para elevar la demanda.
    Queda por saber si esta vez corregirá lo que siempre confesó como una omisión en su primer periodo ministarial: el retraso cambiario.
    La verdad de la milenesa es que las promesas en el mensaje presidencial representarían un egreso adicional de US$ 1295 millones anuales (ver recuadro), en momentos en que la caja fiscal está en rojo.
    ¿Qué dirá entonces el nuevo ministro de esta "farra fiscal"? Donde Boloña se sentirá como "pez en el agua" es en el tema de la reestructuración patrimonial. Los banqueros han propuesto un fondo de capitalización, Fujimori ha recogido la alternativa sin abundar en detalles y ante ello su experiencia como ministro y empresario (US$ 15 millones de cartera pesada con los bancos) le basta y sobra. En el 1992 canjeó US$ 100 millones de cartera pesada de los bancos y nunca se recuperaron.
    Desde que empezó la crisis, el gobierno lleva perdidos más de US$ 800 millones entre bonos y otras figuras, y ahora se sabe que se requieren otros US$ 1500 millones para parchar un modelo que hasta hoy no rinde frutos. Convocar a Luis Cortavarría Checley otra vez a la Superintendencia de Banca y Seguros anticipa que algo llegaría por el lado bancario.


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