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ARTICULO
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3
de Agosto de 2000 |
Poder de Concentración
En la tradición parlamentaria peruana,
nunca las Comisiones del Congreso fueron acaparadas por la mayoría
como sucede desde 1993.
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Rolando
Ames, con Esteban Rocca, Gastón Acurio, Edmundo Murrugarra
y Enrique Bernales. Rolando Ames siendo de oposición, presidió
la Comisión Investigadora de la matanza de los penales.
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QUE el oficialismo haya reservado para sí la presidencia
y/o la mayoría de integrantes en las Comisiones del Congreso a
partir de 1993 con el argumento de que en ninguna parte las minorías
gobiernan es, por lo menos, una inexactitud.
En el segundo gobierno de Fernando Belaunde (1980-1985), Acción
Popular, el partido de gobierno, colocó 98 del total de 180 diputados
y 26 de los 60 senadores. Aunque la alianza con el PPC en el Ejecutivo
y el apoyo crítico de los 10 diputados y seis senadores de esa
bancada convertían a AP en el dueño de la batuta, lo cierto
es que imperó un espíritu democrático a la hora de
conformar las Comisiones tanto en la Cámara alta como en la baja.
La oposición presidió alrededor de un tercio del total de
los grupos de trabajo.
Así mismo, más de la mitad de los integrantes de las neurálgicas
Comisiones de Constitución, Leyes Orgánicas y Derechos Humanos,
de Defensa Nacional y Orden Interno, de Justicia, Culto y Establecimientos
Penales, de Relaciones Exteriores, así como de Aduanas, de Minas,
de Banca Estatal y Asociada, entre otras, pertenecían a partidos
de la oposición.
Como se sabe, en el período presidencial de Alan García
(1985-1990) el PAP obtuvo una amplia mayoría en el Congreso: 105
diputados y 30 senadores. Sin embargo, en el Senado de 1985 se respetó
la costumbre de ceder un tercio de las presidencias de las Comisiones
a la oposición. En cambio, en Diputados la mayoría aprista
presidió 27 Comisiones y la oposición cinco.
Durante ese período legislativo la participación de la oposición
se allanó con el incremento de las Comisiones del Congreso. En
1986 en el Senado se establecieron 38 Comisiones, de las cuales nueve
estaban en manos de la oposición, y en Diputados 70, 14 de ellas
repartidas entre AP, CODE e IU, mayormente en Comisiones nominadas como
"B" y sujetas a las "A", presididas por apristas.
Progresivamente el dominio de la mayoría se hizo más patente,
a tal punto que en la última legislatura, la célula parlamentaria
aprista tuvo 18 Comisiones y la oposición sólo dos: Planificación
a cargo de Javier Diez Canseco, y Transportes y Comunicaciones bajo la
presidencia de Gastón Acurio.
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(a)
Incluye al PAP, UNIR, UI, FNTC y PPC aunque, como se sabe, éste
era aliado de AP en el Ejecutivo.
(b) Incluye a AP, CODE e IU.
(c) Incluye al Fredemo, PAP, IU, IS y FIM.
(d) Incluye al PPC, FIM, FNTC.
(e) Incluye a Renovación que desde el comienzo se puso del
lado del gobierno.
(f) Incluye la Comisión de la Mujer, a cargo de Beatriz Merino,
que sólo fue nominal.
(g) Funcionaron 26. La Comisión de Asuntos Indígenas,
presidida por Dennis Vargas Marín (NM/C90) nunca se instaló.
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En cuanto a las Comisiones investigadoras, en el cuadro de Comisiones
del Senado de la legislatura de 1988 figuran cuatro a cargo de congresistas
del PAP, y la restante, la más delicada por cierto, en manos de
IU: Terrorismo y otras manifestaciones de violencia, que fue la única
que sobrevivió a la legislatura del siguiente año y conservando
a su mismo presidente: Enrique Bernales. Además este Congreso con
mayoría aprista encargó al senador izquierdista Rolando
Ames la investigación de la matanza en los penales de Lurigancho
y El Frontón ocurridos en junio de 1986. Su informe final se dio
a conocer en marzo de 1988 (CARETAS 996) responsabilizando al Presidente
García y al Consejo de Ministros, aunque en una accidentada y trasnochada
sesión plenaria, la mayoría aprista encarpetó el
informe.
El resultado de las elecciones de 1990 que llevaron a Alberto Fujimori
a la Presidencia modificó el panorama en el Congreso: Cambio 90,
sólo consiguió 32 diputados y 14 senadores. Es decir, casi
un sexto de la Cámara baja y poco más de una quinta parte
de la alta.
Sin embargo, de las 19 Comisiones del Senado, dos fueron cedidas a Cambio
90: Cooperativas, Autogestión y Comunidades; y Salud, Seguridad
Social, Población y Familia. Y en la siguiente legislatura el partido
de gobierno obtuvo cinco de las 20 Comisiones en funcionamiento.
Por otra parte, la mayoría legislativa del Senado (Fredemo) no
dudó en ceder las Comisiones bicameral de Presupuesto y Revisora
de la Cuenta General de la República a los oficialistas Elmer Evangelista
y Daniel Bocanegra, respectivamente. Y en la siguiente legislatura Irma
Bustamante (C90) se hizo cargo de la Comisión Revisora de las Cuentas
del Senado hasta el autogolpe.
En la Cámara de Diputados de 1990, que presidía Víctor
Paredes (C90), de las 17 Comisiones existentes ocho estaban en manos del
PAP, cinco con el Fredemo, tres con Cambio 90 y una con un grupo independiente.
Sin embargo, las cuatro bicamerales estaban presididas por el grupo oficialista.
Un año después, en la legislatura presidida por el diputado
pepecista Roberto Ramírez del Villar, el oficialismo continuó
liderando tres Comisiones, pero más importantes que las anteriores:
Defensa Nacional y Orden Interno; Economía y Finanzas; y Relaciones
Exteriores e Interparlamentarias.
Tras la elección del CCD, la alianza Nueva Mayoría/Cambio
90 (que tuvo 44 de los 80 constituyentes) cedió a otros grupos
políticos la presidencia de tres de las 16 Comisiones: Producción
(Celso Sotomarino del PPC); Derechos Humanos y Pacificación (Róger
Cáceres del FNTC); y Educación, Cultura y Deportes (Rafael
Rey de Renovación). Fue la última señal de manejo
democrático del Congreso, aunque en el caso de Rey -entonces virtual
aliado del oficialismo- no pasó de ser un gesto.
Durante el segundo mandato de Fujimori, el oficialismo copó la
presidencia y la mayoría en las 15 Comisiones ordinarias y la única
especial de la legislatura de 1995: la Calificadora de Acusaciones Constitucionales,
que funcionó sólo en ese período. En 1996 entregó
la presidencia de la Comisión de la Mujer a Beatriz Merino del
FIM. Pero se trataba entonces de una Comisión sin prerrogativas
legislativas. Al año siguiente, cuando esta Comisión ya
contaba con todas sus atribuciones, la presidencia de la misma fue entregada
a la oficialista Luz Salgado. Ese año, 1997, el gobierno cedió
la comisión de Constitución a Enrique Chirinos Soto, entonces
de Renovación y ciertamente más cercano al oficialismo que
a la oposición.
En las legislaturas que siguieron hasta el final del segundo período
de AFF, el oficialismo mantuvo la totalidad de las presidencias de las
Comisiones del Congreso, incluyendo la de Asuntos Indígenas, que
nunca llegó a constituirse pero tuvo entre sus voceados titulares
a dos miembros de la bancada oficialista.
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