Edición Nº 1630

 

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    3 de Agosto de 2000
    Por FERNANDO ROSPIGLOSI


    Militares Al Frente

    LA más significativa declaración de Alberto Fujimori en estos convulsionados días ha sido el brindis que hizo en el almuerzo con la cúpula militar el sábado 29. Allí señaló que la nueva tarea de las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional y los servicios de inteligencia, sería combatir a la "oposición recalcitrante", a la que identificó como una nueva versión del terrorismo. Es decir, a la única oposición existente, porque la otra, la "moderada", es sólo un invento del gobierno para engañar a los ingenuos.
    En otras palabras, una declaratoria de guerra, involucrando a los institutos castrenses, contra la mayoría del país. De hecho, ese ha sido el papel fundamental de las FF.AA. y los servicios de inteligencia durante la última década, servir de soporte a la dictadura cívico-militar y operar contra la oposición política. Una diferencia es que eso se hace ahora explícito y público, pues esa parte del acto fue transmitida en directo por el Canal de Tv. del Estado.
    La otra diferencia es que antes era relativamente fácil y poco peligroso luchar contra una oposición minoritaria y dividida, sosteniendo a un gobierno mimado por la comunidad internacional y que gozaba de amplia popularidad. Ahora la situación es radicalmente distinta. Se trata de defender a sangre y fuego a un régimen ilegítimo, impopular y odiado por un amplísimo espectro del país, completamente aislado en el mundo y en medio de una crisis económica que no tiene perspectivas de solución inmediata.
    Eso implica que las FF.AA. tendrán que comprometerse cada vez más abiertamente con la política del régimen y con la represión, asumiendo el costo que eso representa.

    El que el desfile militar de Fiestas Patrias haya tenido que realizarse por primera vez en el Pentagonito, muestra el aislamiento del régimen y el enclaustramiento al que está sometido. Pero también es un indicador de la explícita sociedad de la cúpula militar con Fujimori, que compromete a las FF.AA.
    Es muy obvio que la cúpula está enviando señales a todo aquel que quiera entenderlas, que son ellos los que manejan el poder en el Perú. Y que cualquier intento de acabar con el ilegítimo gobierno de Fujimori, pasa por enfrentarse con ellos.
    Lo hicieron el 8 de junio, en el mismo Pentagonito, cuando reconocieron inconstitucionalmente como presidente a Fujimori. Y lo han reiterado en varias ocasiones en estos últimos días.
    En el mencionado almuerzo del 29, hubo un elemento adicional de desafío. En primera línea apareció el ex capitán Vladimiro Montesinos, jefe real de los servicios de inteligencia, pero oficialmente sólo un "asesor legal". El mismo sujeto cuya destitución demandan tres cuartas partes de los peruanos, según las últimas encuestas, exigencia que fue planteada también explícitamente por la Misión de la OEA integrada por Lloyd Axworthy y César Gaviria a Fujimori el 28 de junio.
    Así, Montesinos da una nueva muestra de su poder y se exhibe al nivel de los comandantes generales de las FF.AA., burlándose del pueblo peruano y de la comunidad internacional, como diciendo "aquí estoy ¿y qué?". Por supuesto, quedaron en nada las sandeces que ha dicho Fujimori en los últimos meses, en el sentido que Montesinos ocuparía un cargo de exposición pública, cosa que algunos interpretaron como que se le encargaría un ministerio.
    Por el contrario, ha adquirido nuevos poderes al poner como ministro del interior a uno de sus acólitos, el general Walter Chacón, otro de los mediocres oficiales de su promoción promovido a general de división, reemplazando al ubicuo César Saucedo. De esta manera, Montesinos toma más directamente aún el control de la represión y a su vez continúa comprometiendo al Ejército -un general en actividad ocupa el ministerio- en esa tarea.
    De esta manera, como era inevitable que sucediera, el involucramiento de las FF.AA. en el choque con la población civil se extiende y profundiza. Eso, a su vez, provocará más inquietud en los ya intranquilos cuarteles, con desenlaces imprevisibles. Otra de las fatales e ineludibles consecuencias de la existencia de una dictadura cívico-militar.

     



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