|
Portada
Nos
Escriben...
Mar
de Fondo
Heduardo
China
te Cuenta...
Ellos
& Ellas
Culturales
Caretas
TV
Controversias
Lugar
Común
Piedra
de Toque
Mal
Menor
|
|
|
ARTICULO
|
10
de Agosto de 2000 |
La Protesta Y La Paz
Tras huellas pacifistas de Gandhi y Luther King,
la resistencia civil no claudica.
|
|
Luis
García Zapatero, de Sociedad Civil y ritual de Lava la Bandera.
"Este símbolo nos reúne a los peruanos y a sus instituciones
tan manoseadas".
|
Escribe
TERESINA MUÑOZ-NAJAR
``Para mantener y resistir en una campaña por la democratización
del país es imprescindible sacarle el jugo a la creatividad", dice
la combativa escritora y periodista Rocío Silva Santisteban. Y
añade: "Sociedad civil" y "La Resistencia", por ejemplo, son dos
colectivos que con sus propuestas Lava la Bandera y El minuto
de Resistencia, han conseguido a nivel simbólico muchísimo
más que los políticos con sus discursos ambiguos. Tienen
que reproducirse espacios de este tipo para renovar la energía,
pues el imaginario es uno de los pocos reductos posibles en la
batalla contra un gobierno autoritario que, con su pragmatismo, lo está
copando todo. El imaginario jamás será pragmático".
Todo comenzó con una convocatoria -a raíz de la tercera
candidatura de Alberto Fujimori- que pretendía reunir a ciertos
intelectuales y artistas a fin de lanzar manifiestos de protesta y fabricar
afiches. Pero la casa de Víctor Delfín y su entusiasmo son
tan grandes como el número de ciudadanos que reclaman un régimen
democrático. Ahí, donde las puertas están siempre
abiertas, nacieron entonces algunos de los tantos movimientos civiles
opositores a este gobierno. A unos cuantos se sumaron otros y luego otros
y más. Las agrupaciones adquirieron nombre propio y se tramaron
una serie de significativos actos.
|
|
César
Gayoso: política electrónica con argumentos.
|
A estas alturas, "Sociedad Civil" y "La Resistencia", que giran en torno
a una coordinadora, ya han realizado varias ediciones de "Lava la Bandera":
ritual de limpieza Patria con agua, jabón y tendales en plena Plaza
Mayor, en el que además, se pide la participación del público
y, del "Minuto de Resistencia", piteo que se reproduce todos los viernes
a las seis de la tarde en el Parque Kennedy de Miraflores.
"Hemos tomado conciencia de lo que está ocurriendo y estamos convencidos
de que la dictadura se acabará porque nosotros así lo queremos",
sostiene el pintor Luis García Zapatero, uno de los promotores
de "Lava la Bandera".
"Ahora -afirma Víctor Delfín- sabemos que la pelea será
más fuerte pero no nos desalienta". Y aclara: "Nuestros movimientos
se caracterizan por no involucrarse en manifestaciones violentas ni partidarizarse
con nadie".
|
|
"Por
sobre todas las cosas mantengo vivo el espíritu de rebeldía",
dice Víctor Delfín.
|
Se refiere a los trágicos sucesos del 28 de julio. El, como se
sabe, fue testigo y víctima. Una certera bomba lacrimógena
dirigida por la Policía directamente a su cara, le han dejado el
oído y la frente maltrechos. Los actos violentos, según
el artista, se produjeron porque ciertos manifestantes se desbordaron
ante la represión policial. "La indignación -asegura- a
veces no se puede controlar".
Es cierto que lo acontecido está obligando a los distintos grupos
de civiles a reflexionar y replantear actitudes pero también es
verdad que es injusto mezclar a todos en un mismo saco. Específicamente
a los jóvenes. Ojalá que una investigación acuciosa
pueda deslindar responsabilidades. Sobre todo, porque fueron ellos con
sus marchas y afiches, los iniciadores de esta resistencia que va tomando
cuerpo en todos los sectores del país.
Lo importante en estos momentos es que los jóvenes, ya sea de la
red juvenil, universidades, colectivos o lo que fuere, están tratando
de articular acciones y generar un gran movimiento único. Si lo
logran habrán conseguido "lo que los viejos saurios de la política
jamás pudieron": la unidad. Sus planes, amén de solidarizarse
con los detenidos y heridos el 28 de julio, a través de plantones
y vigilias, abarcan desde concursos de pintura: "Contra la dictadura pintaremos
hasta el cielo", recitales poéticos de cinco generaciones (de 1950
al 2000): "Poesía Rebelada", escuelas democráticas: clases
callejeras de democracia, hasta el volanteo, las pintas y la edición
de un video.
"Nos hemos replegado y debemos mantener la llama encendida", dicen. "Tenemos
que sensibilizar a la gente porque nos miran como culpables cuando no
lo somos. En grupos desorganizados, como los del 28 de julio, basta un
infiltrado para crear una atmósfera de violencia".
Las ideas desbordan. Y es que como señala el padre Juan Julio Wicht,
"La resistencia pacífica -que rechaza sistemáticamente cualquier
acto de violencia física o verbal- puede revestir varias formas.
De la más extrema, la "huelga de brazos caídos" (cuando
los trabajadores asisten puntualmente a sus centros de trabajo pero allí
actúan con gran lentitud) a la menos: la manifestación pública
ordenada". "Las huelgas de brazos caídos -continúa el padre
Wicht- en las fábricas y oficinas pueden producir un gran daño
a la economía. No hay que olvidar que llegaron a paralizar el aeropuerto
de Londres y el sistema ferroviario francés". "Lo trascendente
en una resistencia pacífica, no obstante -refiere- es no resignarse
nunca ante el abuso y la injustica, mantener los criterios, formar una
conciencia solidaria, reclamar la libertad de expresión y manifestar
con firmeza y serenidad las convicciones sociales y políticas.
La resistencia violenta busca destruir al adversario. La pacífica
busca promover el diálogo que es la esencia de la democracia".
Exactamente igual piensa César Gayoso, analista político
y administrador de la "red democrática": (www.egroups.com/groups/elección
- Http://tpsipol.home-page.org) Sin más interlocutor que la pantalla
de su computadora, Gayoso ha generado uno de los debates políticos
cibernéticos más importantes de esta parte del mundo y les
ha dado un perfil internacional. Su objetivo es el de originar opinión
pública y criterios de evaluación que permitan crear escenarios
futuros posibles. "A través de las redes -sostiene- queremos articular
procesos de institucionalización. No hay política sin capacidad
de tipificar y esa semántica se construye en las redes".
Sin ánimos de desalentar cualquier tipo de resistencia, el sociólogo
Julio Cotler advierte que si bien sus formas simbólicas son muy
importantes, sus resultados son limitados para los efectos que se quieren
conseguir. ¿Cómo se puede combatir a la dictadura entonces?
A través de las organizaciones políticas, responde tajante.
Mientras tanto, que los símbolos no claudiquen.
|