Edición N† 1631

 

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    10 de Agosto de 2000
    Por FERNANDO ROSPIGLOSI


    Industria de Tránsfugas

    ANTE la OEA y la comunidad internacional, el gobierno de Vladimiro Montesinos y Alberto Fujimori esgrime ahora un argumento negativo como defensa fundamental: no hay alternativa confiable. Es decir, si ellos caen lo que venga podría ser peor.
    Se apoyan en el hecho que no existen partidos políticos organizados ni una oposición cohesionada. Eso, sin duda, genera temores en la opinión pública nacional y, sobre todo, en el exterior. Y esos miedos ayudan a la camarilla cívico-militar que gobierna el Perú a sostenerse.
    Ellos lo saben, por supuesto, y trabajan activamente para evitar que se constituyan partidos políticos y que la oposición pueda consolidarse. Comprenden perfectamente que eso es una suerte de seguro de vida para el régimen.
    Si bien es cierto que Alberto Fujimori llegó al gobierno en 1990 como consecuencia de la crisis de los partidos políticos -es decir, él no la provocó-, es verdad también que luego de instaurada la dictadura cívico-militar, ésta se esforzó, con éxito, en destruir cualquier atisbo de institucionalización partidaria.
    Un ejemplo reciente es el de Somos Perú. Cuando el alcalde Alberto Andrade intentó, luego de su triunfo en Lima en 1995, construir un partido político nacional con miras a las elecciones del 2000, la maquinaria estatal se puso a funcionar.
    Absalón Vásquez creó Vamos Vecino con la finalidad fundamental de limitar las posibilidades de Somos Perú de hacerse de municipios. No es que al gobierno le interesaran los gobiernos locales en sí mismos, pues ya había aprendido a controlar a los "independientes" que ocupaban las alcaldías, sino evitar el crecimiento de Somos Perú.
    En las elecciones de 1998, usando los recursos estatales a discreción, pudieron capturar un número apreciable de municipios, limitando la expansión de Somos Perú (SP). No obstante lo peor vino después. La maquinaria de corrupción del gobierno empezó a desgranar sistemáticamente a alcaldes y regidores de SP, sobornándolos, amenazándolos y chantajeándolos.
    Muchos de aquellos pioneros del transfuguismo pretextaron, al igual que los congresistas de hoy, que no había manera de ejecutar obras sin refugiarse bajo el ala del gobierno.
    El hecho es que con el arma de la corrupción, el gobierno logró desarticular gran parte del partido político que con mucha dificultad empezaba a construir Alberto Andrade, y que ha sido hasta hoy, el intento más serio de edificar una nueva organización partidaria en toda la década.
    Por cierto, la acción corruptora del gobierno se da en un contexto que favorece esa degeneración. Tanto la larga crisis económica, como la pérdida de valores morales, son el terreno fértil donde actúa la maquinaria seductora del régimen.
    Esta es una situación perversa que se retroalimenta. Como bien ha notado Mario Vargas Llosa en un artículo que se publica en esta edición, parece que el régimen tiene "el objetivo de demostrar a la opinión pública que la decencia, la coherencia y la integridad no existen y que todo ciudadano puede ser sobornado, comprado, corrompido y utilizado por el Gobierno, aun para los menesteres más innobles, sin mayor dificultad."
    Cuando muchos son corrompidos, se hace más fácil para los nuevos tránsfugas subirse al carro del gobierno.
    Ahora le ha tocado el turno a Alejandro Toledo y Perú Posible, como antes fueron Somos Perú y Solidaridad Nacional, cuya bancada parlamentaria fue totalmente succionada por el régimen. En las últimas semanas, no sólo congresistas sino dirigentes y hasta secretarias personales de dirigentes de Perú Posible se apartan en medio del estrépito de la prensa oficialista. Es verdad que a veces por errores de Toledo y otros dirigentes, pero básicamente por la acción del gobierno.
    En suma, no hay forma de romper ese círculo vicioso si no es acabando con el régimen autoritario. No tiene sentido esperar a construir partidos sólidos para preparar una transición ordenada, pues mientras Montesinos y Fujimori sigan en el poder, no permitirán que se consolide ninguna organización política democrática.
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    Email:frospig@amauta.rcp.net.pe

     

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