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ARTICULO
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17
de Agosto de 2000 |
Diálogo Con Fórceps
Con declaraciones de diverso calibre, el gobierno
intenta boicotear un diálogo que llegue a conclusiones. Pese a
ello, las conversaciones se inician este lunes 21.
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Gaviria
se encabritó. Canciller de Trazegnies y Fujimori, ¿desempolvarán
la mecedora?
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CURANDOSE en salud, aunque para algunos resultara a destiempo,
César Gaviria declaró al finalizar su visita de la semana
pasada: "Si el proceso no avanza, tendremos que pasar de facilitadores
del diálogo a mediadores, y tendremos que tomar iniciativas y hacer
propuestas. Si vemos que falta voluntad, la OEA tendrá que ir más
lejos en su función facilitadora, informando a los países
miembros".
Al oírlo, más de un observador sintió, por primera
vez, a un Gaviria encabritado.
Pero la respuesta del gobierno no se hizo esperar. Si el inicio del diálogo
fue enunciado por la OEA para el lunes 21, pronto aparecería en
escena el canciller Fernando de Trazegnies restándole importancia
a la fecha. El domingo le llegaría el turno al titular de Justicia,
Alberto Bustamante, quien declaró, suelto de huesos: "Nosotros
asumimos nuestro compromiso con la OEA con la idea de participar en la
discusión de 29 temas, y no con la de llegar a una conclusión".
Y a esto, el Presidente Fujimori agregaría, el lunes 14, "(Los
29 puntos en agenda) sólo son propuestas para el diálogo
y no reformas".
Más claro no canta el gallo.
Pero antes de volcar una marejada de críticas a las intransigencias
del régimen, vale la pena observar qué es lo que en realidad
le estaría preocupando.
Al gobierno parece quitarle el sueño que la oposición se
mueva manteniendo la iniciativa -fue el primero en sugerir un cronograma
en base a temas y fechas-, invocando el rol agilizador del dominicano
Eduardo Latorre para empezar a encontrar acuerdos y soluciones dentro
del calendario democratizador al que supuestamente está comprometido
el gobierno.
La misma OEA ha hecho hincapié en un documento entregado a los
representantes del gobierno y de la oposición en esta última
visita, y que bajo el título de "Propuestas presentadas por la
Misión de la OEA en Perú", señala el carácter
imperativo "de un cronograma claro para la puesta en marcha de reformas
a fin de que se puedan alcanzar resultados concretos y comprobables".
Y más adelante añade "Si fuere posible poner en marcha este
vasto proceso de reformas, el país estaría preparado para
adelantar un diálogo nacional que permita la reconciliación
y sería posible entonces una consulta popular para ratificar los
acuerdos".
Miente pues el Presidente Fujimori al insistir, con sorna, en que se trata
de propuestas de diálogo y no de reformas.
A no ser que la mecedora, tal como parece, esté siendo aceitada
para entrar en funciones.
Por lo pronto, el mismo Alberto Bustamante ha hablado con soberbia sobre
el tema de quiénes se sentarán a la mesa de negociación
a partir del lunes 21. "Si ellos necesitan 15 y a nosotros nos basta con
uno, no habrá ningún problema", señaló a Expreso.
Ante esto, la oposición no deja de mostrar su preocupación
y aguarda que Eduardo Latorre regrese no con una partitura de merengue
en cámara lenta, sino con las baterías necesarias para lograr
conclusiones. Diego García Sayán, quien participa del lado
de la oposición en estas negociaciones, precisa: "Creo que, con
sus declaraciones, Fujimori ha puesto una roca enorme en el camino del
diálogo. Se suponía que había que buscar un cronograma
y que las diferencias eran de fechas. Ahora resulta que para el gobierno
sólo se trata de plantear reflexiones e intercambiar ideas. La
propuesta de la OEA establece que los puntos deben discutirse y aprobarse
una conclusión al respecto".
Ante este panorama, todo parece indicar que la OEA tendrá que desplegar
-como ya lo habrá sospechado César Gaviria en su última
visita a Lima- toda su influencia para hacerle sentir al gobierno las
posibles consecuencias internacionales que puede tener su actitud, y que
ya se empiezan a sentir. (Pedro Tenorio).
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