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Edición Nº 1632 |
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Voltear la Tortilla
"En pocas palabras la obra cuenta lo que pasa cuando se voltea la tortilla" dice Littman Gallo (a) "Pipo", el director de "Pareja Abierta", comedia del genial Darío Fo a verse desde el 24 de agosto en el Centro Cultural de la Católica. Una obra sobre el amor escrita en los años ochentas, con el rollo feminista de los setentas pero con el vértigo de nuestro veloz fin de milenio. El director lo explica: "creo que el feminismo es un fenómeno del siglo XX, y termina con él. Las mujeres se han dado cuenta que el enemigo no es el hombre, y los hombres reconocemos que las venimos pisando todo el tiempo. Ahora la igualdad no es una pugna de las mujeres. Es una lucha conjunta de ambos géneros. Es bueno volver a plantearse el tema con esta obra, aunque sea para cerrarlo..." Pipo ha sabido especializarse en la comedia, y sabe de lo que habla al decir que estamos frente a una obra distinta, de un humor muy al tamaño del dramaturgo italiano. Hubo quien le advirtió que el problema de sus obras es que están escritas para él mismo, que "sólo funcionan si las interpreta el mismo Fo", le dijeron. Gallo entiende el comentario, pues reconoce que el autor es también un actor inmenso en el escenario. Pero el reto no le asusta. "Mi visión de la obra nació libre. Mi descubrimiento de Fo fue más por el lado del dramaturgo que del actor..." explica. "Entre las cosas que me fascinan de Fo es cómo rompe la "cuarta pared". En sus obras siempre hay comunicación directa con el público. Eso me llamó la atención porque tiene que ver con mi trabajo de clown. Todo su trabajo con la comedia del arte, o el trabajo con máscaras ha sido enriquecedor para mí, especialmente para encontrar el código actoral", explica. El montaje se estrena el 24 de agosto en el Teatro del Centro Cultural de la Católica (Camino Real 1075, San Isidro). En tiempos del festival de cine, Elena Romero, Carlos Mesta y Rodrigo Benza han debido ensayar junto al director en cualquier salón al alcance. Pero ahora la sala está lista para ellos. Ya Darío Fo puede reír a sus anchas. (Enrique Planas).
La Sombra de Figari Múltiples soportes para la provocación plástica de Diego Figari. DIEGO Figari trabaja con nervio. Su intuición tiende al
desafío y sus fundamentos obsesivos hallan vertientes en el dibujo,
el acrílico, el collage y la instalación. Su pintura señala
deseos viscerales y atormentados con un grafismo tajante. Los cuadros
absolutamente planos detentan una temperatura paranoica. En las tintas
los personajes controvertidos parecen posesos de un truculento humor.
"Nuestra Sombra" es la primera individual que Figari trae a Lima tras
de 15 años de voluntario exilio artístico en España
y tiene su piedra angular en la proyección de la psique, a partir
de una mirada que abarca desde los recuerdos más cotidianos hasta
los más desgarrados deseos. El artista, atrapado en esta disyuntiva
de la muerte, el sacrificio, el sexo y la sangre, delinea y delimita imágenes
que son la fijación más cruda de la interioridad. El collage
es el soporte más natural en este cauce que privilegia la silueta
y en la instalación la madurez se hace obvia. (MAFE).
Libros Abiertos Creadores plásticos eligen libresco formato en colectiva de Petroperú. CUANDO uno sale de toda muestra, siempre hay un libro esperándolo,
en el cual usted puede anotar sus comentarios, elogios o pedradas certeras
para el trabajo que se acaba de digerir. Pero aquí, en la muestra
"Libro de Artista", inaugurada en la Sala de Arte de Petroperú
(Paseo de la República 3361, San Isidro), los volúmenes
nos acechan por todas partes, en todos los tamaños y conceptos.
Así, Carlos Runcie Tanaka nos entrega un libro hecho de cerámica,
papel, fierro y vidrio, con poemas de Raquel Jodorowski en su interior.
Eduardo Tokeshi plantea el libro como lúdico paisaje y homenaje
a la vaca, objeto de tantas composiciones escolares. Maricruz Arribas
trata de detener el tiempo con su libro-ensamblaje, mientras que María
Gracia de Losada espera que sea el observador quien mueva las piezas y
palabras de su libro imaginario. Son treinta y cinco artistas, entre pintores,
dibujantes y artistas conceptuales, convocados por la curadora Elida Román,
quienes nos entregan propuestas librescas, audaces unas, sorprendentes
otras. Eso sí, ninguno de estos volúmenes entrará
en su librero. Caracol y Piedra
Modernos fósiles de Westphalen en Fórum. PARA la artista, "Conchas, caracolas y otros frutos", es la continuación
de un proceso, posterior a "Madre Tierra", recordada muestra que viéramos
en la última bienal limeña. Aquí Westphalen no teme
el trabajar en grandes formatos, aprovechando la amplitud de la que ahora
puede hacer gala la galería miraflorina. Pero más allá
del tamaño, continúa su principal obsesión: buscar
la forma del origen de la vida.
Retrato Nerudiano El poeta político en la memoria de José Rodríguez Elizondo. DESDE Israel, donde reside como embajador de Chile, José Rodríguez Elizondo comparte con nosotros su testimonio sobre la obra, vida y milagros del mayor representante de la poesía chilena. En "El Neruda que yo conocí", (edición bilingüe castellano/hebreo) Elizondo recuerda al vate en funciones de militante político clandestino, además de repasar temas caros para cualquier nerudiano, como la injusta crítica de Borges, la guerra, la autocensura, el resentimiento contra Fidel Castro, y claro, el descubrimiento del largo país del sur.
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