|
Portada
Nos
Escriben...
Mar
de Fondo
Heduardo
China
te Cuenta...
Ellos
& Ellas
Culturales
Caretas
TV
Controversias
Lugar
Común
Piedra
de Toque
Mal
Menor
|
|
|

|
24
de Agosto de 2000 |
Por LORENA
TUDELA LOVEDAY
El
BIT
AY hija, qué flojera, no sabes, yo que quería escaparme
a mi semanita tibetana anual, más aún ahora que mi gurú
Cachaparada acaba de cumplir los ciento once años y de la muerte
no se salvan ni los santos, y qué crees que me pasa: me llaman
a un directorio de emergencia del BIT y me fregaron, creo que me quedo
sin meditación, sin desarrollo espiritual y más blanca que
una raspadilla sin jarabe, porque parte de la meditadera consistía
en pasarse un par de diítas en el Mediterráneo, olvidándose
de Farah y de El Chino Cochino (porque ahora estoy ensayando una estrategia
para borrarlos de mi mente de a pocos, todo no se puede a la vez. Después
de esos desechos sólidos vienen la Gamboa y Cáceres Velásquez
y así).
El BIT (Banco Interamericano Tudela) fue fundado por mi tatarabuelo José
Manuel Tudela de Albornoz, hija, después de la Guerra con Chile,
cuando los ingleses le pidieron que con la fidelidad y dedicación
con que había trabajado veinte años escribiendo documentos
(tenía una letra linda) en la importadora de guantes, podía
hacerse cargo de un banco que sirviera para comprarle salitre y el guano
a nuestros tíos Pratt, hija, porque antes se hacían unos
negocios regios con cosas de lo más pof, y a nadie le olían
mal las manos, al revés que ahora.
La cosa es que el BIT pasó por todas: lo compraron unos italianos,
lo convirtieron en fábrica de fideos; después vino un gringo,
se casó con la hermana de mi abuelita y en el local central del
banco, en La Colmena, puso el bar donde se inventó el pisco sour.
Tiempo después, pucha, mi tío bisabuelo Diego Tudela Tudela,
que era tan mariconísimo como buen empresario, pucha, lo recuperó
para banco, y ya con Odría, pucha, otra vez la familia se iba a
Europa por meses y recibía la plata donde estuviera, había
que avisar nomás y regio.
Claro, el chi-cho-chu Velasco vino y nos estranguló a todos y lo
que sigue es historia conocida: miseria, recesión, drogadicción,
meretricio, marginalidad, violencia social, violencia política,
anomia, terror, violaciones, hurtos, estupros, mala imagen internacional,
quiebras, unos encajes altísimos -completamente fuera de estilo,
no sabes- y el jijuna gran puta cabrón bergante marica cochino
huevón apestoso cara de mojón clorofílico del Alan,
que nos lo quiso quitar y no pudo, bienhecho.
Bueno, globalización: hace dos años nos compraron unos canadienses
que se creen paridos por Buda y nos tratan como a los bodegueros de la
esquina (y yo me hago la cojuda: total, quien es alguien acá en
el Perú somos nosotros, a pesar de que la plata la tengan ellos,
que en realidad no pasan de ser unos guardabosques disfrazados de banqueros,
con decirte que uno de ellos se presentó al directorio... ¡con
saco sport a cuadraditos celeste con verde!!!!).
Al grano: resulta que a El Jalado Pérfido no sé qué
se le ha dado con que nos quiere canjear la cartera pesada por, llamémosla
así, la vanité imposible. La semana pasada hizo una reunión
con los banqueros en Palacio (supondrás que me dio viruela negra
para no ir), con todo y Keiko Sofía -que si la pellizcas revienta-,
para plantearnos "su papel de ustedes en el paquete de miones de medidas
económicas para alentar el desarrollo".
Desarrollo te voy a dar.
Bueno, en resumen, si siguiéramos las instrucciones que dio Boloña
en esa reunión, yo tendría, en una semana, que hacer más
o menos lo siguiente:comprarle a Chlimper toda su producción de
espárrago de los próximos diez años (que dicho sea
de paso, pucha, son aguachentos y sin sabor, en soufle quedan horribles)
y de ese monto, o sea, cobrarnos los siete millones de dólares
que nos debe la pizzería de Bebito Patito, o sea, Carlos (de quien,
dicho sea de paso, he encontrado otros poemas de juventud que la próxima
semana te los voy a dar). ¿Y qué ganaríamos los Tudela
con esa idiotez?: dos cosas, que el encaje se convierta casi en una bastita
y que Dionisio nos compre el 30% de nuestros locales a nivel nacional
para cobrarse de ahí lo que le debemos a Susana por el crédito
que abrimos en su banco para la compra de las alfombras de la casa de
Flamencos. Regio, nadie quiebra, nos olvidamos de los encajes y las huachaferías
y como dijo Absalón "pasamos la página" (claro, Absalón
pasa la página, pero de la revista Cueros).
Ay no, te juro hija que es tan complicado y aburrido el asunto, que creo
que igual me voy al Tibet, total, conmigo o sin mí los Tudela desde
el siglo XIX siempre han sabido lo que representa manejar un banco en
el Perú, y en realidad, manejar cualquier cosa, hasta el auto ¿no?
Regio, chau, chau. (Rafo León)
|