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24
de Agosto de 2000
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La Casa Por Dentro
Mujeres cucharas y casas para desnudarse. Sugerencias de la muestra
de Patricia Eyzaguirre en Praxis
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La
obra de Patricia Eyzaguirre ofrece una intensa revisión del
concepto y la sensibilidad femenina. Derecha: Mujeres cuchara, cóncava
existencia.
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CONTINUIDAD y ruptura. Un proceso lento y tranquilo, que el espectador
puede seguir mirando con atención en sus lienzos. Con un estilo
que podríamos superficialmente llamar "primitivo" Patricia Eyzaguirre,
logra compartir sensaciones cromáticas y presencias de notable
contundencia y sincero erotismo. En realidad, creo que todo mi trabajo
se basa en algo bastante primitivo. No suelo pensar antes de trabajar.
Conforme voy pintando me encuentro con cosas que me sorprenden. Creo que
todos cargamos con una especie de inconsciente colectivo, y yo soy simplemente
una parte de ese inconsciente. No todas las cosas que pienso me pertenecen,
reflexiona la pintora antes de colgar sus lienzos, figuras y dibujos en
la Galería Praxis.
La estructura básica de sus cuadros se inicia con el dibujo más
manido que conocemos: el de la clásica casita de techo a dos aguas.
Eyzaguirre usa este dibujo como base para pintar, un necesario punto de
partida. Casi un hábito, dice ella, una forma de ordenarme.
No encuentro una forma de pintar a partir del color puro. Si no encuentro
líneas me siento perdida, no me ubico en el espacio. Es una forma
de sentirme segura.
Pero además de esta constante, aparecen nuevas posibilidades
en su trabajo. No debería sorprendernos ahora ver el apunte de
unas piernas salir de una casa, y una vagina dibujada con trazos enérgicos
y reivindicativos. Y en ese registro están unas pequeñas
piezas de cerámica, cucharas de femeninas formas, bañadas
en una pátina de plata, como los zapatitos de bebé que antaño
se sumergían en metal para atesorarlos como infantil recuerdo.
¿Mujeres cuchara? Preguntamos. Ella piensa antes de contestar:
Como mujer siento que mi función es sostener. Muchas veces imagino
mi vientre como una cuchara, como un hueco. Creo que mi naturaleza es
esa: ser cóncava. La cuchara es parte de una idea que voy trabajando
alrededor de la concavidad. Y claro, también considero que es una
cuestión algo erótica, explica.
Pero si bien el erotismo es una pista que hay que buscar con atención
en sus óleos, este se revela feliz en sus dibujos de tinta y pastel.
Para ella estos son como sus diarios, una actividad básica. Es
algo que estoy persiguiendo hace mucho tiempo. Creo que los dibujos siguen
siendo algo muy íntimo. Los cuadros están más abiertos
a la mirada, en los dibujos creo que sólo los descubren quienes
se acercan mucho. Quizás lo que pasa es que aún no me atrevo
a desvestirme. Y si lo hago es de a pocos... confiesa Eyzaguirre.
Y es que, para ella, pintar se acerca más al sufrimiento que al
placer. En verdad me cuesta pintar. Sobre todo porque trabajas muchas
cosas, revuelves mucho dentro tuyo. Añade la pintura. Porque
claro, de eso se trata. (Enrique Planas).
Romeo en Mallas
Coreógrafo Martín Padrón
baila drama de Shakespeare.
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| Martín
Padrón, tercera vuelta al Perú para nuevo y audaz proyecto
de danza |
EL clásico revisitado. Presentar el repertorio clásico
de renovada manera. Esa es la misión del coreógrafo y bailarín
Martín Padrón quien toma y hace suyo uno de los más
consolidados íconos de nuestra cultura, el Romeo y Julieta
de Shakespeare. Y sabe cómo darle la vuelta: Trabajando su coreografía
con el afiatado elenco del Ballet Nacional, Padrón traslada el imposible
amor de la célebre pareja veronesa al familiar contexto limeño.
Se respeta la original estructura narrativa y el orden clásico de
22 cuadros, pero la contemporaneidad del contexto obliga a ciertos cambios,
como por ejemplo, que el cómplice fray Lorenzo se convierta en un
psicoanalista... nada menos.
De lo que se trata aquí es retomar la imposibilidad de la unión
de los protagonistas para motivarnos a la reflexión: la necesidad
de diferenciar el amor incondicional del condicional, es decir, la pasión
tamizada por la libertad o el deber social, la moral y la ética,
la sociedad y el individuo. Todo ello se baila, con música, vestuario
y proyección de video de vanguardia el 24, 25 y 26 de setiembre,
a las 7:30 p.m., y el domingo 27 a las 11:30 a.m. En el Teatro Segura (Huancavelica
265, Lima). Imprescindible.
Primera de Sotomayor
Carlos Sotomayor Barrera lanza su primer libro de cuentos: Los pedazos
rotos del espejo interior. Recorriendo un camino ya algo trajinado, sus
relatos arrojan rabia, ironía, sexo, desparpajo y cierta onda cínica.
Tiene las virtudes de quien se lanza y cae bien parado: acertado manejo
de la trama, correcta construcción de personajes e inquieta tensión
narrativa. Algunos, como La Culpa o La tristeza más grande del
mundo donde el joven autor investiga en la memoria y la infancia, destacan
como los mejores relatos del afiatado conjunto. Ahora sólo queda
soltar un poco los manuales de estilo y olvidarse de los prestamistas
Kerouac, Bukowski, y Carver. Es hora de buscar dentro de sus propias oscuridades.
Talento tiene. Lo que sí destaca como punto en contra es el prólogo
de Camilo Fernández, una especie de reglamento literario que aburre
por su afán normativo. Sin embargo ¿quién lee los
prólogos?
Ahora Baila Bill Young
Movido Festival de Danza Nueva sigue en el ICPNA.
DOS espectáculos para bailarlos: Fault, el primero,
es un oscuro y dramático trabajo donde se combina lo físico
con lo psicológico. El segundo Again, then Soar... resulta
una jornada mágica para escapar vía los sueños y la
fantasía. Desde su inicio en 1986, Bill Young & Dancers ha sabido
ganarse su lugar en la competitiva Nueva York. Saltando de lo abstracto
a lo humano, el trabajo de la compañía detalla un largo trabajo
concentrado en el carácter de lo puramente físico. En su proceso
creativo, Young deja que su trabajo se construya a sí mismo, elemento
por elemento, sin imponer conceptos preconcebidos. El resultado: una danza
que afecta y cuestiona al espectador. Y eso es pedir bastante. El XII Festival
Danza Nueva continúa en el ICPNA de Miraflores (Angamos Oeste 160)
del 24 al 26 de agosto a las 7:30 p.m.
Narices Frias
Fórmulas repetidas en nuevo espectáculo Pataclaun en
venta.
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| Un regreso apurado para tiempos que piden
miradas más cáusticas. En pasteurizada presentación,
esta vez Pataclaun simplemente hace cosquillas. |
PATACLAUN estrenó y hubo quienes aplaudieron de pie. Claro,
siempre hay quienes agradecen el reír, sobre todo cuando no hay muchas
razones para ello. Pero más allá de repetir la exitosa fórmula,
esta vez el grupo de clauns no muestran en su Pataclaun en venta ninguna
novedad que justifique su ganada fama. Por el contrario, en tiempos donde
la política copa todos los espacios del debate público, los
payasos prefieren mirar a otro lado y silbar una tonadita indiferente.
No hablamos de la coyuntura política porque nos sentimos confundidos,
ha comentado la directora July Naters ensayando honestidad entre sus amigos.
Pero cuando la situación está tan polarizada ¿dónde
radica la confusión? El cambalache ideológico se instala cuando
tenemos libertad de elegir, cuando las posibilidades son igual de atractivas
o igual de repugnantes. Pero el tiempo actual necesita de urgentes ubicaciones.
Pataclaun prefirió tomar la vía más cómoda.
Lástima.Ahora Pataclaun se vende. Y resulta obvio su desatino y prisa
para buscar alguna crítica social al uso: salen a contar chistes
sobre el consumismo cuando aquí se atraviesa una terrible recesión.
Cuando el equipo de rojas narices aún podía arriesgar y ser
corrosivamente irresponsables en montajes como Pataclaun en la Ciudad
oPataclaun en el Amor, su trabajo les dio cierta posición
de culto en el teatro local. Pero esta vez, con sketchs excesivamente alargados
por la falta de contenidos, y repitiendo las fórmulas sin ninguna
nueva propuesta, Pataclaun se convierte en cualquier espectáculo
de variedades con gente joven y blanca, que se reúnen en el regio
y cool Teatro Montecarlo. Su humor de clase media ofrece lo que la
clase media quiere. Y nada más. Se burlan de nuestra superficie criolla,
abusan de la pendejada joven, y modernizan lo de siempre: la payasada corporal,
el absurdo fácil, el juego de palabras. Johanna San Miguel, Wendy
Ramos, Carlos Alcántara y Gonzalo Torres no alcanzan un espectáculo
recordable. A pesar de su empeño, la dirección no ayuda.
Más allá de voluntades actorales, parece que Pataclaun muestra
señas de un preocupante agotamiento y miopía: sus chistes
ya ni siquiera aluden a la urgente realidad. ¿Qué pasó
clauns? ¿Qué tenían que perder? (Enrique Planas).
Habla, Trovador
Movido Festival de Danza Nueva sigue en el ICPNA.
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Facundo Cabral, cantautor de siempre, vuelve
al escenario limeño.
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¿Un profeta en la posmodernidad? Parece que sí. De pronto
habla de Borges o de la Madre Teresa, pero la verdad es que canta y encanta.
Facundo Cabral, un hombre cargado de experiencias existenciales, promotor
de la solidaridad y escritor inacabable, se presenta en el centro de convenciones
del Hotel María Angola hoy jueves y mañana viernes. El Sábado
estará en Arequipa. Como siempre, se espera que sus conciertos sean
multitudinarios. Y es que Cabral, quien se define a sí mismo como
un "médico del alma", convoca donde quiera que vaya a admiradores
de diferentes edades en torno a su voz y su guitarra. Con justa razón.
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