Edición N† 1633

 

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    24 de Agosto de 2000

    La Casa Por Dentro
    Mujeres cucharas y casas para desnudarse. Sugerencias de la muestra de Patricia Eyzaguirre en Praxis

    La obra de Patricia Eyzaguirre ofrece una intensa revisión del concepto y la sensibilidad femenina. Derecha: Mujeres cuchara, cóncava existencia.

    CONTINUIDAD y ruptura. Un proceso lento y tranquilo, que el espectador puede seguir mirando con atención en sus lienzos. Con un estilo que podríamos superficialmente llamar "primitivo" Patricia Eyzaguirre, logra compartir sensaciones cromáticas y presencias de notable contundencia y sincero erotismo. En realidad, creo que todo mi trabajo se basa en algo bastante primitivo. No suelo pensar antes de trabajar. Conforme voy pintando me encuentro con cosas que me sorprenden. Creo que todos cargamos con una especie de inconsciente colectivo, y yo soy simplemente una parte de ese inconsciente. No todas las cosas que pienso me pertenecen, reflexiona la pintora antes de colgar sus lienzos, figuras y dibujos en la Galería Praxis.
    La estructura básica de sus cuadros se inicia con el dibujo más manido que conocemos: el de la clásica casita de techo a dos aguas. Eyzaguirre usa este dibujo como base para pintar, un necesario punto de partida. Casi un hábito, dice ella, una forma de ordenarme. No encuentro una forma de pintar a partir del color puro. Si no encuentro líneas me siento perdida, no me ubico en el espacio. Es una forma de sentirme segura.
    Pero además de esta constante, aparecen nuevas posibilidades en su trabajo. No debería sorprendernos ahora ver el apunte de unas piernas salir de una casa, y una vagina dibujada con trazos enérgicos y reivindicativos. Y en ese registro están unas pequeñas piezas de cerámica, cucharas de femeninas formas, bañadas en una pátina de plata, como los zapatitos de bebé que antaño se sumergían en metal para atesorarlos como infantil recuerdo. ¿Mujeres cuchara? Preguntamos. Ella piensa antes de contestar: Como mujer siento que mi función es sostener. Muchas veces imagino mi vientre como una cuchara, como un hueco. Creo que mi naturaleza es esa: ser cóncava. La cuchara es parte de una idea que voy trabajando alrededor de la concavidad. Y claro, también considero que es una cuestión algo erótica, explica.
    Pero si bien el erotismo es una pista que hay que buscar con atención en sus óleos, este se revela feliz en sus dibujos de tinta y pastel. Para ella estos son como sus diarios, una actividad básica. Es algo que estoy persiguiendo hace mucho tiempo. Creo que los dibujos siguen siendo algo muy íntimo. Los cuadros están más abiertos a la mirada, en los dibujos creo que sólo los descubren quienes se acercan mucho. Quizás lo que pasa es que aún no me atrevo a desvestirme. Y si lo hago es de a pocos... confiesa Eyzaguirre. Y es que, para ella, pintar se acerca más al sufrimiento que al placer. En verdad me cuesta pintar. Sobre todo porque trabajas muchas cosas, revuelves mucho dentro tuyo. Añade la pintura. Porque claro, de eso se trata. (Enrique Planas).



    Romeo en Mallas
    Coreógrafo Martín Padrón baila drama de Shakespeare.

    Martín Padrón, tercera vuelta al Perú para nuevo y audaz proyecto de danza
    EL clásico revisitado. Presentar el repertorio clásico de renovada manera. Esa es la misión del coreógrafo y bailarín Martín Padrón quien toma y hace suyo uno de los más consolidados íconos de nuestra cultura, el Romeo y Julieta de Shakespeare. Y sabe cómo darle la vuelta: Trabajando su coreografía con el afiatado elenco del Ballet Nacional, Padrón traslada el imposible amor de la célebre pareja veronesa al familiar contexto limeño. Se respeta la original estructura narrativa y el orden clásico de 22 cuadros, pero la contemporaneidad del contexto obliga a ciertos cambios, como por ejemplo, que el cómplice fray Lorenzo se convierta en un psicoanalista... nada menos.
    De lo que se trata aquí es retomar la imposibilidad de la unión de los protagonistas para motivarnos a la reflexión: la necesidad de diferenciar el amor incondicional del condicional, es decir, la pasión tamizada por la libertad o el deber social, la moral y la ética, la sociedad y el individuo. Todo ello se baila, con música, vestuario y proyección de video de vanguardia el 24, 25 y 26 de setiembre, a las 7:30 p.m., y el domingo 27 a las 11:30 a.m. En el Teatro Segura (Huancavelica 265, Lima). Imprescindible.

    Primera de Sotomayor

    Carlos Sotomayor Barrera lanza su primer libro de cuentos: Los pedazos rotos del espejo interior. Recorriendo un camino ya algo trajinado, sus relatos arrojan rabia, ironía, sexo, desparpajo y cierta onda cínica. Tiene las virtudes de quien se lanza y cae bien parado: acertado manejo de la trama, correcta construcción de personajes e inquieta tensión narrativa. Algunos, como La Culpa o La tristeza más grande del mundo donde el joven autor investiga en la memoria y la infancia, destacan como los mejores relatos del afiatado conjunto. Ahora sólo queda soltar un poco los manuales de estilo y olvidarse de los prestamistas Kerouac, Bukowski, y Carver. Es hora de buscar dentro de sus propias oscuridades. Talento tiene. Lo que sí destaca como punto en contra es el prólogo de Camilo Fernández, una especie de reglamento literario que aburre por su afán normativo. Sin embargo ¿quién lee los prólogos?


    Ahora Baila Bill Young
    Movido Festival de Danza Nueva sigue en el ICPNA.

    DOS espectáculos para bailarlos: Fault, el primero, es un oscuro y dramático trabajo donde se combina lo físico con lo psicológico. El segundo Again, then Soar... resulta una jornada mágica para escapar vía los sueños y la fantasía. Desde su inicio en 1986, Bill Young & Dancers ha sabido ganarse su lugar en la competitiva Nueva York. Saltando de lo abstracto a lo humano, el trabajo de la compañía detalla un largo trabajo concentrado en el carácter de lo puramente físico. En su proceso creativo, Young deja que su trabajo se construya a sí mismo, elemento por elemento, sin imponer conceptos preconcebidos. El resultado: una danza que afecta y cuestiona al espectador. Y eso es pedir bastante. El XII Festival Danza Nueva continúa en el ICPNA de Miraflores (Angamos Oeste 160) del 24 al 26 de agosto a las 7:30 p.m.

    Narices Frias
    Fórmulas repetidas en nuevo espectáculo Pataclaun en venta.

    Un regreso apurado para tiempos que piden miradas más cáusticas. En pasteurizada presentación, esta vez Pataclaun simplemente hace cosquillas.
    PATACLAUN estrenó y hubo quienes aplaudieron de pie. Claro, siempre hay quienes agradecen el reír, sobre todo cuando no hay muchas razones para ello. Pero más allá de repetir la exitosa fórmula, esta vez el grupo de clauns no muestran en su Pataclaun en venta ninguna novedad que justifique su ganada fama. Por el contrario, en tiempos donde la política copa todos los espacios del debate público, los payasos prefieren mirar a otro lado y silbar una tonadita indiferente. No hablamos de la coyuntura política porque nos sentimos confundidos, ha comentado la directora July Naters ensayando honestidad entre sus amigos. Pero cuando la situación está tan polarizada ¿dónde radica la confusión? El cambalache ideológico se instala cuando tenemos libertad de elegir, cuando las posibilidades son igual de atractivas o igual de repugnantes. Pero el tiempo actual necesita de urgentes ubicaciones.
    Pataclaun prefirió tomar la vía más cómoda. Lástima.Ahora Pataclaun se vende. Y resulta obvio su desatino y prisa para buscar alguna crítica social al uso: salen a contar chistes sobre el consumismo cuando aquí se atraviesa una terrible recesión. Cuando el equipo de rojas narices aún podía arriesgar y ser corrosivamente irresponsables en montajes como Pataclaun en la Ciudad oPataclaun en el Amor, su trabajo les dio cierta posición de culto en el teatro local. Pero esta vez, con sketchs excesivamente alargados por la falta de contenidos, y repitiendo las fórmulas sin ninguna nueva propuesta, Pataclaun se convierte en cualquier espectáculo de variedades con gente joven y blanca, que se reúnen en el regio y cool Teatro Montecarlo. Su humor de clase media ofrece lo que la clase media quiere. Y nada más. Se burlan de nuestra superficie criolla, abusan de la pendejada joven, y modernizan lo de siempre: la payasada corporal, el absurdo fácil, el juego de palabras. Johanna San Miguel, Wendy Ramos, Carlos Alcántara y Gonzalo Torres no alcanzan un espectáculo recordable. A pesar de su empeño, la dirección no ayuda.
    Más allá de voluntades actorales, parece que Pataclaun muestra señas de un preocupante agotamiento y miopía: sus chistes ya ni siquiera aluden a la urgente realidad. ¿Qué pasó clauns? ¿Qué tenían que perder? (Enrique Planas).

    Habla, Trovador
    Movido Festival de Danza Nueva sigue en el ICPNA.

    Facundo Cabral, cantautor de siempre, vuelve al escenario limeño.

    ¿Un profeta en la posmodernidad? Parece que sí. De pronto habla de Borges o de la Madre Teresa, pero la verdad es que canta y encanta. Facundo Cabral, un hombre cargado de experiencias existenciales, promotor de la solidaridad y escritor inacabable, se presenta en el centro de convenciones del Hotel María Angola hoy jueves y mañana viernes. El Sábado estará en Arequipa. Como siempre, se espera que sus conciertos sean multitudinarios. Y es que Cabral, quien se define a sí mismo como un "médico del alma", convoca donde quiera que vaya a admiradores de diferentes edades en torno a su voz y su guitarra. Con justa razón.

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