Edición N† 1634

 

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    ARTICULO

    31 de Agosto de 2000

    Una Cita Para La Historia
    América del Sur rompe 200 años de soledad.

    La cumbre de los doce presidentes de Sudamérica que hoy se inicia en Brasilia busca afirmar la democracia política y la posibilidad de un desarrollo económico cohesionado, sin utopías autárquicas. Ha sido preparada durante meses y proyecta integración de infraestructuras (Brasil ha iniciado ya la supercarretera transamazónica que unirá al Atlántico y el Pacífico: llegará hasta Paita, pasando por Bayóvar). La reunión, propuesta por el presidente Cardoso de Brasil, había suscitado celos; pero ahora avanza en un escenario cuyo foco neurálgico es la guerra interna que castiga a Colombia.

    La iniciativa del presidente Cardoso busca abrir una nueva era de amistad y coordinación. En 1826, cuando Brasil aún era colonia, Bolívar lo excluyó. Derecha: Como muestra el mapa, Brasil tiene fronteras con diez países; el Perú, con cinco. Mucho los une.

    Escribe
    CESAR LEVANO

    HOY jueves y mañana viernes se realiza la primera conferencia de presidentes de América del Sur que registre la historia. Es una cita postergada durante casi dos siglos, desde que Simón Bolívar, en 1826, ideó el Congreso de Panamá para defender la independencia de América, incluso con un ejército confederado.
    La cita se lleva a cabo en Brasilia y ha sido preparada durante meses por los diversos gobiernos, en coordinación con el brasileño. No era para menos, porque allí se van a plantear proyectos integradores que cada Estado ha diseñado por su cuenta y que se refieren a cinco puntos: comercio; infraestructura de integración; democracia; drogas ilícitas y delitos conexos; información, conocimiento y tecnología.
    La cita ha despertado celos y suspicacias. Como se sabe, en mayo de 1997, representantes de los 34 países de América se reunieron en Belo Horizonte, Brasil, para discutir la iniciativa estadounidense de un Area de Libre Comercio de América (Alca). La reunión se transformó en una disputa entre Brasil y Estados Unidos, pues éstos querían que ya al año siguiente se abolieran las tarifas aduaneras entre los países del hemisferio.
    Los celos de ahora no se justifican. Como dijo a CARETAS un diplomático peruano: "No se trata de una confrontación. Además, los países de América Central y los del Caribe tienen órganos y reuniones regionales, y a nadie incomodan". "Lo que pasa es que tenemos problemas comunes que no son los de otras zonas: viales, sociales, culturales, energéticos. La idea de la cumbre es crear un cinturón de desarrollo para América del Sur."
    En cuanto a suspicacias, una puede haber sido creada por la noticia de que la cumbre podría aprobar una "cláusula democrática" en busca de frenar, como escribió Andrés Oppenheimer en El Nuevo Heraldo el jueves último, "la creciente ola de autoritarismo en la región".
    "Esto es lo que deduje tras una entrevista telefónica de 30 minutos con el canciller brasileño, Luis Felipe Lampreia", precisó el periodista.

     

    Fujimori y Pastrana: contrabando de armas y Plan Colombia resultan temas de controversia.

    CARA A CARA

    Es probable que esta información diera pie al rumor que circuló en Lima en estos días, en el sentido de que Fujimori no iría a Brasil. Sin embargo, en el mismo texto de Oppenheimer se incluye una pregunta sobre por qué se invitó al Presidente del Perú "que acaba de reelegirse en unos comicios que la comunidad internacional calificó de deficientes". La respuesta fue: "ésta es una cita inaugural, la primera, de manera que no hay más requisitos que el geográfico, de ser un país de Sudamérica".
    Algo más, el viernes último, el embajador Iván Cannabrava, subsecretario general de Asuntos Políticos de la cancillería brasileña, declaró en conferencia de prensa: "Todas las presencias han sido confirmadas"
    Con esas premisas, y dada la importancia del encuentro, resultaría incomprensible la ausencia del jefe del Estado peruano.
    A menos que la abstención tenga otra causa: el embrollo armado respecto al alijo de armas que, según Fujimori, el Servicio de Inteligencia Nacional "descubrió", sin avisar a Colombia, aun a sabiendas de que el armamento estaba destinado a la guerrilla de las FARC.
    Porque el viceministro brasileño citado fue muy preciso: "El presidente Pastrana ha confirmado su presencia. Vendrá inclusive acompañado de una delegación muy representativa".
    Pudiera ser que Fujimori tema una confrontación con el mandatario colombiano, cuyos esfuerzos por la paz interna, erizados de dificultades, cuentan con el apoyo de la mayoría de países de América del Sur. O, a lo mejor, el temor es inspirado por posibles declaraciones decisivas de éste ante la prensa respecto al contrabando de armas y su relación con el narcotráfico.

    Chávez de Venezuela; De la Rúa de Argentina y Lagos de Chile, presidentes de orientación diversa pero con origen legítimo.

    En todo caso, hasta el momento en que esto escribimos la ausencia de Fujimori es sólo un rumor. No es una conjetura, en cambio, que el tema colombiano va a descollar en el cónclave, porque es un asunto que desborda fronteras.

    CARRETERAS VIVAS

    Un aspecto que ha sido minuciosamente elaborado, inclusive en un seminario preliminar de especialistas de los doce países, es el de la vialidad. Allí, todos van a salir ganando. El fosfato de Bayóvar puede interesar a Brasil, o aun a Venezuela, y existen los proyectos de integración vial que facilitarían tal comercio.

    "¿Por qué no construir una carretera que beneficie a dos o tres países?", se preguntó el viceministro ya mencionado. "La visión antigua era estatal, autoritaria, venía de los tiempos coloniales. El ejemplo no es único, pero aquella carretera entre las capitales andinas partía de la visión de que había que vincular a las grandes ciudades."
    La iniciativa buscaría trazar caminos tanto verticales como horizontales en la anatomía de Sudamérica. Ejemplo de lo segundo sería la supercarretera Manaos-Paita.
    Algunos de los proyectos del plan binacional de desarrollo de la región fronteriza elaborados por el Perú y Ecuador constituyen ejemplo de ambas direcciones, y bien pueden ser examinados en la cita.

     

    El Palacio de Itamaraty será otra vez sede de un evento que gravitará en el destino americano.

    DOS ESTRATEGIAS

    La verdad de fondo es que Brasil tiene una estrategia de integración que no casa con la de Washington. Busca Brasil fortalecer y ampliar el Mercosur, que integra con Argentina, Uruguay y Paraguay.
    Estados Unidos desea, en cambio, integración continental rápida mediante acuerdos bilaterales, como hizo con la Asociación de Libre Comercio de América del Norte. Negoció con México y sólo después comunicó a Canadá, su socio, respecto a la adhesión mexicana.
    Quizás por eso, el presidente Fernando Henrique Cardoso dijo al secretario de Comercio estadounidense, William Dailey, en la conferencia de Belo Horizonte de 1997: "Los acuerdos se dan hoy por negociación, y no por adhesión."
    No hay que olvidar que Brasil cubre más de la mitad de América del Sur y, con sus 165 millones de habitantes, se ha convertido en la décima economía del mundo. Juan de Onís ha escrito en la última edición de la revista Política Exterior de Madrid un ensayo sobre este gigante latinoamericano. Allí dice: "Entre los grandes mercados emergentes, que incluyen a China, India e Indonesia, Brasil tiene más posibilidades de convertirse en una economía moderna del primer mundo."
    Tal es el intenso escenario de una reunión que el Perú no se debe perder.

     


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