Edición N† 1634

 

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    ARTICULO

    31 de Agosto de 2000

    ¿A Este No Lo Conoce?
    Contrabando De Armas

    Pasan los días y crecen las contradicciones del "Plan Siberia" . Fujimori y Montesinos han sido incapaces de explicar algunas afirmaciones y silencios que exhibieron durante la pomposa conferencia de prensa del pasado lunes 21, entre ellos la no mención de Jorge García Tamariz (en la foto) y Wilder Monteza, dos personajes cuya pista conduciría a la médula más importante del caso del tráfico de armas derivadas hacia las FARC. El escándalo ha mellado aún más la credibilidad de Fujimori a nivel internacional. Según ciertas versiones, el mandatario siente que ha sido embarcado en una campaña personalista de su dilecto asesor. Y esto no le ha gustado nada.

    El asesor el día de su primera presentación pública en más de 10 años de vida en la sombra: su debut no fue auspicioso.

    DICEN que el mítico Sun Tzu, en su libro "El Arte de la Guerra", aconseja que si se quiere derrocar al emperador primero hay que derrotar al planificador. Durante años, la oposición se ha desgañitado tratando de golpear al régimen y a su principal pilar, Vladimiro Montesinos. Pero, a juzgar por lo que ocurre estos días, han sido ellos mismos -Fujimori y Montesinos- quienes se han metido el más notable autogol político de los últimos tiempos.
    A lo obvio que resultó montar la conferencia de prensa sobre el "Plan Siberia" el mismo día en que el representante de la OEA, Eduardo Latorre, se reunía con tirios y troyanos (el lunes 21), esta semana se sumaron otros hechos que colindaban con lo asombroso. Uno de ellos fue que, gracias a la revista colombiana Cambio, se dio cuenta cómo es que sí hubo contacto entre militares colombianos y peruanos sobre el hecho.
    Montesinos dijo, en la citada conferencia, que "es un trabajo hecho exclusivamente por el Servicio de Inteligencia Nacional", sin participación del servicio de Inteligencia colombiano. Sin embargo, según la publicación, ya el 7 de septiembre del año pasado, el coronel Luis María Avellaneda, agregado militar de la embajada de Colombia en el Perú, le contó al general Jorge Luis Malpartida del Pino, director de Inteligencia de la Fuerza Aérea Peruana, que ese día llegaría a Lima un avión ruso Ilushin-76, con material no identificado.
    Un contacto similar se habría producido más recientemente, el 23 de junio pasado, entre el coronel del Ejército Colombiano, Amador Zubiría, y el coronel de la Fuerza Aérea Peruana, Dante Arévalo. Al igual que en el caso anterior, los militares colombianos habían detectado un avión que provenía de Amman, Jordania, con carga sospechosa. Las autoridades peruanas, sin embargo, reportaron que la nave llevaba una carga legal: granadas y dotaciones para hospitales.

    Jorge García Tamariz es una de las clamorosas omisiones en la denuncia de contrabando de armas hecha por Montesinos el pasado 21. García Tamariz también aparece en el comprometedor video de Imediaperu.com.

    Lo peor de todo es que, si esto se comprueba, abonaría en favor del presunto involucramiento de altos oficiales de las Fuerzas Armadas Peruanas en este tráfico de armas. Nuevamente aparece otra contradicción del asesor: según él, fueron -además de otros cómplices extranjeros- el ex teniente José Luis Aybar Cancho, su hermano Luis Frank y el experto en paracaidismo Santos Cenepo Shapiama los principales implicados.
    ¿Resulta aún sostenible esto? No sólo lo desmentiría la curiosa displicencia con la que autoridades peruanas habrían acogido las advertencias de militares colombianos. Las complicaciones propias de cualquier operación de compra de armas son suficientes para poner entre comillas el "desbaratamiento" de la banda de traficantes. Unos cuantos técnicos u oficiales de menor graduación difícilmente llevarían a cabo algo tan enrevesado.
    Una compra de armamento, según fuentes militares consultadas por CARETAS, pasa primero por una evaluación que hace el Comando Conjunto de la Fuerza Armada de la situación geopolítica del país. Se pone la atención en los posibles focos de conflicto exterior y luego se identifica las necesidades de cada instituto armado. Luego, se examina el mercado de venta de armas, para buscar la mejor opción y estudiar a los posibles proveedores.
    Posteriormente, una Comisión Técnica viaja a ver el material y hacer las pruebas correspondientes. Las visitas pueden ser varias, dependiendo del tipo de compra. Por los 10 mil fusiles Kalashnikov podría haberse viajado varias veces, lo que abonaría en favor de la tesis de la venta legal, sostenida por el gobierno de Jordania, cuyo embajador en Chile ha señalado que su país nunca firmaría un contrato con personas que no estuvieran debidamente identificadas.
    Otro punto es la Carta de Crédito, a nombre del Estado Peruano, que tiene que presentar el comprador de las armas. ¿Cualquiera la podría tener? Sin duda que no, sólo oficiales calificados, y de alta graduación real, podrían llevar tal representación, que da una garantía al proveedor. Sirve para que éste pueda cobrar el monto del dinero solamente cuando se comprueba que las armas han llegado a su destino.

    Efectivos de la FAP desfilando con fusiles Kalashnikov. El Premier Salas dijo esta semana que nuestras FF.AA. no usaban estas armas.

    ¿Cómo es posible que el canciller De Trazegnies declare a la agencia AFP que el gobierno jordano no pidió las credenciales debidas porque le estaban pagando al contado y no le importaba mucho con tal de recibir el dinero? ¿A santo de qué (o de quién) se provoca esta controversia con Jordania, un país que, en palabras del Primer Ministro, Federico Salas, "casi nadie conoce"?
    Existe, además, un paso importantísimo en toda compra de armas: el certificado de destino, un documento que firma el comprador (del cual además se lleva una copia) y por el que asume que, una vez vendidas las armas, la responsabilidad corre por cuenta suya. ¿Dónde está este certificado? Lo que se ha mostrado en los canales allegados al régimen es, al parecer, el contrato -fraguado según la versión del Gobierno-, que no tiene el detalle mínimo de la compra.
    En un certificado de destino aparece la cantidad de fusiles, la fecha de embarque, a dónde llegarán y cuándo. Cada arma, además, eventualmente está numerada. Nada de esto ha sido presentado a la prensa, por lo menos hasta ahora, como tampoco ha sido presentado ningún fusil del embarque de 2500 piezas, supuestamente detenido antes de ser lanzado sobre los llanos colombianos.
    "Nosotros desenmascaramos a las personas", aseveró Montesinos en la pomposa conferencia de prensa, pero Fujimori -acaso llevado de la mano de su asesor- fue más allá al afirmar que "la organización está debidamente identificada, con todo su organigrama, la jerarquía..." No obstante, hasta ahora hay un solemne mutis sobre quiénes son Wilder Monteza y Jorge García Tamariz, dos personajes que aparecen en los videos presentados por Imediaperú.com conversando con Luis Frank Aybar.
    ¿Por qué no se responde quiénes son? "No hay ningún elemento que nos permita asegurar que hay personal en retiro o en actividad inmiscuido en el caso", ha dicho también Montesinos. Pero las declaraciones que Santos Cenepo Shapiama habría hecho, hasta ahora, al Consejo Supremo de Justicia Militar trasuntan que los Aybar se movían con gran libertad precisamente por las vinculaciones que tenían en altas esferas del Poder.
    No hay manera de comprobarlo todavía. Mientras tanto, la comedia de equivocaciones gubernamental en torno a este caso va in crescendo a medida que pasan los días. El Premier Salas, por ejemplo, en un acto casi de audacia, llegó a decir que el Ejército peruano no usa fusiles Kalashnikov, como una manera de desvirtuar cualquier presunta sospecha de que el tráfico de armas partió desde los altos mandos castrenses.
    Fuentes militares, sin embargo, explicaron a CARETAS que la Aviación del Ejército tiene fusiles de este tipo por una simple razón: posee helicópteros de origen soviético, cuyo equipamiento incluiría Kalashnikov. Es un arma, en suma, frecuente en los predios militares peruanos debido a que éstos, desde la década del '70, se manejan con armamento proveniente de la ex órbita socialista. En 1986, incluso, el gobierno aprista los compró para la Policía.

    De Trazegnies: volvió a acusar a Jordania.

    Es posible incluso que se hayan utilizado en la operación Chavín de Huántar, con lo que el desatino de Salas sería aún más vistoso, aunque lo que se va perfilando acá, antes que un novel Primer Ministro expuesto a la intemperie de su desinformación, es un asesor en real camisa de once varas. Parece que, al fin, muchos años después, cierta soledad se abate sobre las seguridades del asesor y cierto hartazgo sobre Fujimori, su eterno protector.
    Versiones muy confiables recogidas por CARETAS dan cuenta de que este fallido montaje ha llevado al extremo la capacidad de aguante que había respecto de Vladimiro Montesinos. Sobrevivió a la denuncia de sus cuentas millonarias, a la batahola que creó con el caso Baruch Ivcher, a las numerosas acusaciones de las que ha sido objeto. Sigue siendo un hombre fuerte, sin duda, sólo que su proceso de canonización parece que no va más.
    En cualquier país del mundo, incluso en el más bananero, un incidente de esta envergadura -que involucra de un solo envión a países de América Latina, Asia y Europa, así como al propio Pentágono- habría provocado la inmediata remoción del imprudente. El cogote de Montesinos, sin embargo, sigue siendo grueso, difícil de cortar, pero definitivamente le está saliendo muy caro a quien siempre lo amamantó con sus condescendencias.
    A pesar de ello, es probable que Alberto Fujimori salga ahora nuevamente a defender la genialidad de su prohombre, a ungirlo casi como el nuevo Libertador de la región. Y a decir que no pasa ni pasará nada con él. "Todo está claro", dirá coincidiendo con el canciller. Sin embargo, algo se pudre en el Reino, al punto que sus propios diarios se muestran levantiscos a raíz del pase de Lori Berenson al fuero civil (ver Mar de Fondo).
    Tal vez se ha llegado al límite del embrollo, a la frontera no del Putumayo sino de la paciencia. El propio giro en el caso de la Berenson parece tener, inevitablemente, el sabor de presiones venidas del Norte. Y es que en todas partes del mundo parece haberse concluido que el caso de las armas venidas de Jordania ha terminado de desvestir al, ya desplumado, régimen peruano. (Ramiro Escobar).


    El Plan y el Clan
    Aclaraciones sobre el cómo, por qué y quiénes participan en el sonado (aunque poco conocido) Plan Colombia.

     

    Clinton estuvo en Colombia para apadrinar el Plan. Derecha: el presidente Pastrana decidió aceptar la ayuda de los Estados Unidos, a pesar de las críticas y los riesgos.

    HA sido presentado en algunos círculos -entre ellos el gobierno peruano- como la mecha que encenderá todas las violencias. Pero lo cierto es que el Plan Colombia no es una operación Kosovo a la sudamericana ni es Estados Unidos su único soporte, aun cuando sí sea, como en otros casos, la fuente de financiamiento principal.
    La idea fue del presidente Andrés Pastrana, quien denominó al Plan Colombia "Plan para la Paz, la Prosperidad y el Fortalecimiento del Estado".
    ¿Cómo se lograría esto? Pues persistiendo en "un acuerdo de paz negociado" con la guerrilla, reencauzando la economía para lograr mayor bienestar, emprendiendo una firme estrategia antinarcóticos, reformando el sistema judicial y promoviendo los derechos humanos.
    También fortaleciendo la democratización y el desarrollo social, lo que, según el gobierno colombiano, significa "reducir las causas y las manifestaciones de la violencia". El costo de toda esta especie de gran Proyecto Nacional colombiano sería de 7.500 millones de dólares, de los cuales el Estado colombiano pondría 4.000 millones.
    El resto provendría de ayuda exterior diversa y es allí donde entra a tallar, con fuerza, Estados Unidos (aunque la Unión Europea pondría 800 millones de dólares), el primer interesado en enfrentar al narcotráfico. "El narcocultivo no es un problema nacional sino internacional", señaló a CARETAS una alta fuente del Departamento de Estado Norteamericano al explicar el porqué de su apoyo al Plan Colombia.
    El Congreso Norteamericano aprobó el 30 de junio pasado, como contribución al citado plan, 1.018,5 millones de dólares que, sumados a los ya aportados durante 1999, daba la publicitada cifra de 1.300 millones de dólares. ¿Todo esto va solamente a armar a las fuerzas militares y policiales colombianas?
    El desagregado es como sigue: 390,5 millones para el apoyo a las Actividades contra Narcóticos en el Sur de Colombia, 129,4 millones para Programas de Interdicción, 115,6 millones en Apoyo a la Policía Nacional, 81 millones para Programas de Desarrollo Alternativo, 122 millones para Derechos Humanos y Fortalecimiento de la Justicia y 180 millones en asistencia regional.
    El apoyo militar y policial está metido en varios de estos rubros, aunque más claramente en el primero, por el cual se suministrará a Colombia 30 helicópteros Blackhawk y 33 helicópteros Huey. Esta es una de las cosas que hace temer a algunos que el Plan Colombia provoque una suerte de "vietnamización" de Colombia.
    Pero la administración Pastrana argumenta que, en total, sólo el 10 por ciento del dinero del Plan Colombia será para fines bélicos. El riesgo, al fin de cuentas, existe, aunque la verdad es que esa propuesta, comparada con los dislocados planes de la dupla Fujimori-Montesinos, es, por lo menos, más integral.


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