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Edición Nº 1634 |
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Por FERNANDO VIVAS
COMO muchos, de chico creía que Chabuca Granda era la autora
del himno nacional. Que su misión como Canciller Musical del Perú
era vender flores de amancaes, estampitas de Fray Martín, picarones
y ponchos de lino. Que en "La flor de la canela" cantamos al donaire,
al salero y a la prosapia de una negra que salpica lisura por la balaustrada
de un puente que nunca me importó si era el de los Suspiros o el
de Piedra, porque sólo existía en una Lima de bisutería. Hasta que aprendí algo de ella gracias a la invitación
de Martha Luna a colaborar en su película "Chabuca Granda...confidencias"
(1988). La cancerbera del criollismo quedó aplastada, en buena
hora, por la genial Chabuca afroperuana, trovera, reformista o izquierdosa,
divorciada para siempre y de gira por todas partes. De su vida sentimental
sí que no sé nada, porque fue guardada celosamente y la
leyenda oficial, por supuesto, no habla de ella.
Escribe RAFAEL REY REY
Karl Popper, el filósofo liberal de la "sociedad abierta", poco antes de morir en setiembre de 1994, publicó el interesante ensayo "Contra el abuso de la televisión". Popper afirmaba que actualmente la Tv. es en alta medida un "poder al servicio de lo malo y que podría convertirse en una fuerza cultural en favor de lo bueno". Su juicio sobre la Tv. en general bien podría aplicarse al caso peruano. Podemos comprobar que cada vez se producen con más frecuencia programas de baja calidad y meramente sensacionalistas para interesar al público. "Y un tema sensacionalista en raras ocasiones es también un tema educativo y de calidad", dice Popper. Las cadenas están en competencia para atraer al mayor número de espectadores, lo que "con seguridad no supone una meta educativa. Estas cadenas no compiten con una sólida calidad moral, ni tampoco por lograr programas que trasmitan a los niños la ética de la vida". Según Popper, la justificación que tienen muchos directores al afirmar que "se produce sólo lo que la gente quiere", es un argumento que tiene un "principio populista y por eso se ofrece al público emisiones cada vez peores, que son aceptadas sólo porque se las adereza con violencia, sexo y sensacionalismo. Y cuanto más intensamente se emplean estos medios, los seres humanos exigen dosis cada vez más intensas". La violencia en general ha sido ampliada por la "violencia en la pantalla del televisor. Los ojos de los niños están expuestos durante muchas horas a este tipo de programas". Popper, a quien nadie puede tachar de estatista o controlista y mucho menos de antidemocrático o de enemigo de la libertad de prensa, llegó a percibir la necesidad de contrarrestar esa cultura de violencia que está formando la Tv.
El Ultimo Talkshow
"Palabra de mujer" no tiene ninguna relación con el bolero de Agustín Lara, es un proyecto de las feministas de Manuela Ramos para recuperar en la tele -vía Canal N- lo mucho que ha perdido de auténticamente democrático y participativo, el talkshow envilecido por Laura Bozzo. En su primera temporada el espacio se redujo a entrevistas y pequeños fuegos cruzados; ahora, conducido por la abogada Giselle Zegarra (29, U. de Lima, ex-personera de Solidaridad Nacional), incluirá a unos cuantos caseritos (de preferencia, estudiantes) e invitados definidos según el tema. El motivo que manda en producción, o sea el protagonismo, será del tema antes que del personaje, aunque los dos conceptos suelen ser indisociables. La primera edición de esta nueva fase esta dedicada a las "Mujeres políticas" y comparecen Martha Chávez y Gloria Helfer. El segundo tema será el diálogo mediado por la OEA. La productora Verónica Insausti y Ana María Yáñez, de las "manuelas", tienen el reto de asegurar una visión de "género" sobre un desaprovechado "género" televisivo.
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