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Edición Nº 1637 |
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Por LORENA
TUDELA LOVEDAY BUENO, don Innombrable, muy caballero, gentil, gentleman, elegante, cortés y refinado su gesto, pero pucha, acá estoy esperando a que se retire para cerrarle la puerta, misma Jessikahs Jesseniahs, no sé si me entiende, y por si no le queda claro que es hora que la visita se vaya a su casita a hacer tuto, revise detrás de la puerta para que vea cómo está puesta no solamente la escoba sino el escobillón, el plumero, el trapeador y si en caso le quedara corto, pucha, la aspiradora, la tostadora y hasta el balón de oxígeno de la pobre tiíta Victoria.
Y ahora, please, contésteme a otra: ¿quién le sugirió a Gramputín Montesinos que se peinara de esa manera, por el amor de Dios? ¿No habrá sido el general Hermoza, digo yo, en un arranque es oñoñoyería sin compasión? Porque otra explicación me va usted a disculpar no se me viene a la mente. En cambio, no se haga demasiadas bolas en darme explicaciones sobre Pancho, mi querida autoridad máxima, tampoco es que yo me corte las venas por mi primo. Primero, o sea, él siempre fue lambiscón y muy dado a la pachanga no a la tecnocumbia, ciertamente, ese ritmo es de ahora, de la cholada en el poder, sí al merengue de antes y hasta a la rumba. Yo recuerdo haberlo encontrado con las muchachas en esa parte de la casa de la abuela Ana Matilde, tratando de dar unos pasos de El Manicero que se lo juro, Presidente, si usted lo veía con los bobos en las mangas de la piyama tirando morongote con la morena Zelmira, mientras se le zangoloteaban las tetangas (porque siempre las tuvo, eso sí) pucha, me lo ponía a la cabeza de la Escuela Nacional de Folklore, en lugar de la Cancillería, pero bueno, ya pasó. Una vez que yo haya quedado satisfecha con las respuestas a las anteriores interrogantes -¡Y ANTES DE QUE SE VAYA, COMO LE RECUERDO QUE YA LO HIZO PÚBLICO EL SÁBADO POR LA NOCHE Y USTED ES UN CABALLERO DE PALABRA, EN CHINO, PERO PALABRA AL FIN!!!!!- hágame el favor de decirme por qué ha persistido tres veces con Carlos Boloña, o es que a usted no le importa la demolición de la poesía? Por lo que más quiera, presi, pónganse en mi caso, imagínese que en lugar de poemas occidentales, estoy leyéndole un Hai Ku y luego dígame si lo habría ratificado a Carlos como Ministro de algo. Este poema me lo mandó cuando no me dejaba en paz ni medio minuto, por el año 85; el muy zampatortas usaba todo el día tirantes floreados y la cintura de los pantalones le servía de pechera. El poema está dedicado al amor (¡¡¡¡) y dice así: Cuando veo la inflación subiendo y mi pasión también,/ Pienso, ¿tendrán alguna relación la macroeconomía y el corazón? Si fuera así, una universidad, una pizzería, un colegio, cuánto negocio podré tener, Porque al amor y a los bisnes me puedo dedicar también. En fin, Presidente, yo me imagino que diez (y ni uno más) años
en el poder a usted le habrán mejorado en algo el gusto, así
que ya sabe, sobre el poema, en fin, no digo más. Pero antes de
irme (aunque en realidad QUIEN SE VA ES USTED, NO SE ME CONFUNDA), una
última preguntita: ¿qué día exactamente, y a
qué ahora se va a retirar? Si quiere, pucha, yo le cargo la maleta,
lo llevo al aeropuerto, le chequeo el pasaje y le hago chau, chau con
la manito hasta que el avión se pierda en el horizonte. Chau, chau.
(Rafo León).
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