Edición Nº 1639

 

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    ARTICULO

    5 de Octubre de 2000

    El Secreto de Aybar
    Ex teniente José Luis Aybar Cancho, involucrado en caso del tráfico de armas, explica en testimonio escrito cómo eran sus vínculos con Vladimiro Montesinos.

    Vladimiro Montesinos, el lunes 22 de agosto, durante la conferencia de prensa sobre la "Operación Siberia". Allí empezó su caída.

    Para el hoy fugado Vladimiro Montesinos, el comienzo de su fin lo marcó sin duda la conferencia de prensa que él mismo ofreció el pasado 21 de agosto para denunciar el tráfico de fusiles Kalashnikov hacia Colombia. Desde entonces crecieron las versiones de que él mismo era uno de los cabecillas del negocio, acaso el mayor, cosa que fue insinuada, entre otros, por el técnico Luis Alberto Meza. Ahora es nada menos que José Luis Aybar Cancho, sindicado en la conferencia como el jefe de la banda de traficantes, quien sostiene que Montesinos no sólo estaba vinculado a estas operaciones, sino que incluso fue él quien lo contactó para hacerlas. Más aún: el ex teniente Aybar afirma también que en una de sus estadías en Anmán recibió la llamada de una mujer, que presuntamente sería la congresista ultraoficialista Martha Chávez. Todos estos detalles comprometedores los revela en un escrito que presentó al Juzgado y al cual CARETAS tuvo acceso. Al parecer, los caminos más oscuros siguen conduciendo al ex asesor y a su caterva de incondicionales.

    VISTIENDO un bluejean y una chompa beige, el teniente (r) José Luis Aybar Cancho -implicado en el tráfico de armas por el desactivado Servicio de Inteligencia Nacional- rindió el pasado sábado 30 de setiembre su manifestación ante la jueza Celinda Segura. También estaban el fiscal Antenor Córdova y el abogado defensor de Aybar, Heriberto Benítez.
    Ante todos ellos el acusado fue contundente: tuvo 5 reuniones con Vladimiro Montesinos, quien lo habría contratado con el pretexto de traer equipos de comunicación desde los países árabes.
    Aybar dijo además que ahora sí se sentía seguro del Poder Judicial y pidió garantías para su vida ante las amenazas de muerte que dijo haber recibido. Agregó que todo lo que declaró ante la Justicia Militar era falso y que en parte se debió a que desde que lo detuvieron (el 15 de agosto) fue torturado: le clavaron agujas en las uñas y los dedos, aparte de golpearlo y llevarlo a la playa.

    El ex teniente José Luis Aybar Cancho cuando todavía estaba en actividad. Pidió su pase al retiro en 1994, para dedicarse a los negocios. Derecha: Kenyi Fujimori habría recibido de Aybar varios regalos, entre ellos dos visores nocturnos.

    Según Aybar, sus torturadores eran militares y policías encapuchados, quienes le advirtieron que no declare que conoce al doctor Montesinos. Si obedecía, se le dijo, después se le iba ayudar; en caso contrario, sus familiares serían involucrados y se les despojaría de todas sus propiedades.
    La historia en verdad comienza a fines de l997, cuando Aybar recibió una llamada del capitán Ruiz, un funcionario del SIN, quien le pidió que concurriera a las instalaciones de Las Palmas. Llegó alrededor de las ll y 30 de la noche y, luego de pasar los controles, fue recibido por el ingeniero Darío Alzamora. Este lo llevó al segundo piso, a la Alta Dirección, en donde a los pocos minutos apareció Vladimiro Montesinos.
    "¡Cómo estás Aybar! ¡A qué te estás dedicando ahora!", le habría dicho el "Doc" al ex teniente. Aybar le dijo que estaba en trabajos de construcción, en la venta de teléfonos satelitales y apoyando a sus hermanos en varios proyectos.
    Montesinos le dijo que era una persona responsable y que le iba a dar un trabajo muy concreto: la adquisición de equipos de comunicación y radares. Hubo, según él, 5 reuniones con el "Doc", todas a altas horas de la noche. En su declaración ante la jueza y el fiscal, Aybar describió las instalaciones del SIN y pidió una inspección ocular, de modo que los magistrados comprueben la veracidad de su versión.
    En una de las reuniones, recuerda Aybar, Montesinos le hizo firmar una carta de honor, en la que se señalaba que todo lo que vería o escucharía debería mantenerlo en secreto. Se acordó igualmente que por todo el trabajo recibiría 50 mil dólares.

    Manuscrito en el que Aybar da su versión de los hechos. Nuevamente aparecen en escena el SIN y el "Doctor".

    Aybar habría preguntado entonces si podía trabajar con sus hermanos, a lo que Montesinos habría respondido: ¨No traigas mucha gente. Es peligroso". El ex asesor luego le dijo que Santos Cenepo, el paracaidista, lo iba a llamar para que trabajaran juntos.
    En efecto, Cenepo Shapiama lo llamó y comenzaron a trabajar para traer los supuestos equipos de comunicación. Como los otros detenidos, Aybar también negó que entregaran armas a las FARC y señaló que cuando realizó su primer viaje a Jordania recibió la llamada de una mujer, quien preguntó por los mencionados equipos. La voz, de acuerdo a lo declarado por Aybar en la audiencia, era la de la congresista Martha Chávez. El fiscal Antenor Córdova Díaz (recordado por su torva actuación en el caso de la "prensa chicha") pidió que eso no se incluya en la manifestación.
    Heriberto Benítez, abogado de Aybar, protestó. La jueza Celinda Segura aceptó que se incluya dicha versión y pidió que se notifique al Congreso para pedir la versión de la congresista aludida.
    Cuando era alférez, Aybar fue destacado en el cuartel San Martín de Pueblo Libre, en donde se dedicaba a ver todo lo relacionado con reparación de materiales, tanto de madera como de metal. Posteriormente fue comisionado para manejar los estrados de los desfiles militares.

    Congresista Martha Chávez, aludida por Aybar. Heriberto Benítez, abogado del ex teniente.

    Esta actividad le dio buenos dividendos, por lo que en l994 pasó al retiro y formó diversas compañías, entre ellas la Nippon Corporation S.A. Se había convertido en proveedor del Ejército y uno de sus contactos fue, según Aybar, el hoy extinto coronel Federico Celis Febres. La empresa ganó una licitación para transportar material en las elecciones de 1995, contrato que se habría realizado en gran parte con vehículos del Ejército.
    Aybar también habría hecho negocios con Palacio de Gobierno. Para llegar al presidente Fujimori, sostiene que apeló a su amigo y ex compañero de la Escuela Militar, Juan Valer, uno de los héroes de la Operación Chavín de Huántar. Valer solía acudir a la casa de Aybar en Chorrillos, acompañado de Kenyi Fujimori.
    Aybar le habría regalado a Kenyi 8 vídeos de lucha antipersonal, una mochila camuflada y dos visores nocturnos. En una oportunidad el ex teniente comentó que hizo algunos arreglos en el domicilio de Rosa Fujimori, mamá del Presidente, a quien le habría construido un muro perimétrico.
    Esto es sólo parte de lo que José Luis Aybar Cancho ha ido soltando en el fuero civil. Ahora que a Montesinos ya no le será tan fácil manejar al fuero civil o militar, tal como hizo en el caso de Demetrio Chávez Peñaherrera "Vaticano", éstas y otras cosas se descubrirán, de modo que la verdad y la justicia por fin se asomen (J.T.).


    Habla la Esposa
    Desde la clandestinidad, Marisol Cabrejos, cónyuge de José Luis Aybar, ofrece su testimonio.

     

    Marisol Cabrejos, esposa de José Luis Aybar Cancho, hoy en la clandestinidad. Supuestamente, no estaba al tanto de las actividades ilícitas de su esposo.

    TIENE un aire de joven ama de casa y un gesto de susto que parece habérsele quedado desde el 15 de agosto pasado, cuando fuera detenido su esposo, José Luis Aybar Cancho. Por ese lazo conyugal y por ser integrante del directorio de la Nippon Corporation S.A. -la empresa usada, presuntamente, para encubrir el tráfico de armas-, Marisol Cabrejos es también parte de esta historia.
    Desde la clandestinidad, y en compañía de otros familiares, la señora Cabrejos contó a CARETAS cómo es que ese día se produjo la captura de su esposo, 6 días antes de la laberintosa conferencia de prensa ofrecida el 21 de agosto por Montesinos y Fujimori para explicar la "Operación Siberia" A las 4 de la mañana, entre 8 y 12 camionetas 4x4 con lunas polarizadas cercaron el edificio de 4 pisos de los Aybar Cancho, ubicado en el distrito de La Molina.
    Los agentes tocaron el timbre del primer piso, donde dormía plácidamente -en su casa- Luis Frank Aybar. Como nadie respondió, tocaron el del segundo piso. Adormilado, les abrió José Luis, quien a empellones fue llevado a su cuarto. Un coronel no identificado, con una cinta roja en el cuello, le enseñó a José Luis el documento que ordenaba su captura.
    El resto de efectivos revisaron cómodas y repisas, y debajo de la cama encontraron 48 mil 750 dólares, dinero que, según los Aybar, era producto del préstamo de una tía suya. Fue, sin embargo, incautado, junto con las agendas de José Luis de los últimos 13 años.
    Un agente le pidió a la señora Marisol que preparara una maletita con útiles de aseo y algo de ropa para su esposo. Ella se negó y poco después le sobrevino un ataque de histeria. Siempre de acuerdo a su versión, los agentes le preguntaron a José Luis por qué ella lloraba, a lo que el ex teniente respondió que era porque, aunque era su esposa, no sabía nada
    Como a la una de la tarde, se llevaron a José Luis a una oficina de la avenida Grau, a donde también fueron traídos todos los documentos que mostraran algún vínculo con el SIN, la Casa de Gobierno, la ONPE, etc. La única llamada que le permitieron hacer fue a su esposa Marisol, a quien le pidió que fuera para actúe como testigo de la incautación de artefactos y documentos.
    A las 3 de la tarde del 21 de agosto, horas antes de la sonada conferencia de prensa, José Luis se comunicó a su casa y le dijo a su esposa: "Nos han fregado, mucho cuidado con la gente mala". A las 6 de la tarde, se lo llevaron en un auto rojo, con rumbo desconocido.
    Días más tarde, la señora Marisol, gracias a una llamada de su propio esposo, supo que él estaba en el Real Felipe y que lo estaban maltratando. No podía aún visitarlo y lo que es peor: ella misma había sido incluida en la lista de involucrados, por lo que todo este relato lo cuenta desde algún lugar de la capital (o de otras partes). Las diligencias de los próximos días serán importantes para esclarecer aún más el caso.

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