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ARTICULO
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5
de Octubre de 2000 |
El Secreto de Aybar
Ex teniente José Luis Aybar Cancho, involucrado
en caso del tráfico de armas, explica en testimonio escrito cómo
eran sus vínculos con Vladimiro Montesinos.
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Vladimiro
Montesinos, el lunes 22 de agosto, durante la conferencia de prensa
sobre la "Operación Siberia". Allí empezó su
caída.
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Para el hoy fugado
Vladimiro Montesinos, el comienzo de su fin lo marcó sin duda la
conferencia de prensa que él mismo ofreció el pasado 21
de agosto para denunciar el tráfico de fusiles Kalashnikov hacia
Colombia. Desde entonces crecieron las versiones de que él mismo
era uno de los cabecillas del negocio, acaso el mayor, cosa que fue insinuada,
entre otros, por el técnico Luis Alberto Meza. Ahora es nada menos
que José Luis Aybar Cancho, sindicado en la conferencia como el
jefe de la banda de traficantes, quien sostiene que Montesinos no sólo
estaba vinculado a estas operaciones, sino que incluso fue él quien
lo contactó para hacerlas. Más aún: el ex teniente
Aybar afirma también que en una de sus estadías en Anmán
recibió la llamada de una mujer, que presuntamente sería
la congresista ultraoficialista Martha Chávez. Todos estos detalles
comprometedores los revela en un escrito que presentó al Juzgado
y al cual CARETAS tuvo acceso. Al parecer, los caminos más oscuros
siguen conduciendo al ex asesor y a su caterva de incondicionales.
VISTIENDO un bluejean y una chompa beige, el teniente
(r) José Luis Aybar Cancho -implicado en el tráfico de armas
por el desactivado Servicio de Inteligencia Nacional- rindió el
pasado sábado 30 de setiembre su manifestación ante la jueza
Celinda Segura. También estaban el fiscal Antenor Córdova
y el abogado defensor de Aybar, Heriberto Benítez.
Ante todos ellos el acusado fue contundente: tuvo 5 reuniones con Vladimiro
Montesinos, quien lo habría contratado con el pretexto de traer
equipos de comunicación desde los países árabes.
Aybar dijo además que ahora sí se sentía seguro del
Poder Judicial y pidió garantías para su vida ante las amenazas
de muerte que dijo haber recibido. Agregó que todo lo que declaró
ante la Justicia Militar era falso y que en parte se debió a que
desde que lo detuvieron (el 15 de agosto) fue torturado: le clavaron agujas
en las uñas y los dedos, aparte de golpearlo y llevarlo a la playa.
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El
ex teniente José Luis Aybar Cancho cuando todavía
estaba en actividad. Pidió su pase al retiro en 1994, para
dedicarse a los negocios. Derecha:
Kenyi Fujimori habría recibido de Aybar varios regalos, entre
ellos dos visores nocturnos.
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Según Aybar, sus torturadores eran militares y policías
encapuchados, quienes le advirtieron que no declare que conoce al doctor
Montesinos. Si obedecía, se le dijo, después se le iba ayudar;
en caso contrario, sus familiares serían involucrados y se les
despojaría de todas sus propiedades.
La historia en verdad comienza a fines de l997, cuando Aybar recibió
una llamada del capitán Ruiz, un funcionario del SIN, quien le
pidió que concurriera a las instalaciones de Las Palmas. Llegó
alrededor de las ll y 30 de la noche y, luego de pasar los controles,
fue recibido por el ingeniero Darío Alzamora. Este lo llevó
al segundo piso, a la Alta Dirección, en donde a los pocos minutos
apareció Vladimiro Montesinos.
"¡Cómo estás Aybar! ¡A qué te estás
dedicando ahora!", le habría dicho el "Doc" al ex teniente. Aybar
le dijo que estaba en trabajos de construcción, en la venta de
teléfonos satelitales y apoyando a sus hermanos en varios proyectos.
Montesinos le dijo que era una persona responsable y que le iba a dar
un trabajo muy concreto: la adquisición de equipos de comunicación
y radares. Hubo, según él, 5 reuniones con el "Doc", todas
a altas horas de la noche. En su declaración ante la jueza y el
fiscal, Aybar describió las instalaciones del SIN y pidió
una inspección ocular, de modo que los magistrados comprueben la
veracidad de su versión.
En una de las reuniones, recuerda Aybar, Montesinos le hizo firmar una
carta de honor, en la que se señalaba que todo lo que vería
o escucharía debería mantenerlo en secreto. Se acordó
igualmente que por todo el trabajo recibiría 50 mil dólares.
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| Manuscrito
en el que Aybar da su versión de los hechos. Nuevamente aparecen
en escena el SIN y el "Doctor". |
Aybar habría preguntado entonces si podía trabajar con
sus hermanos, a lo que Montesinos habría respondido: ¨No traigas
mucha gente. Es peligroso". El ex asesor luego le dijo que Santos Cenepo,
el paracaidista, lo iba a llamar para que trabajaran juntos.
En efecto, Cenepo Shapiama lo llamó y comenzaron a trabajar para
traer los supuestos equipos de comunicación. Como los otros detenidos,
Aybar también negó que entregaran armas a las FARC y señaló
que cuando realizó su primer viaje a Jordania recibió la
llamada de una mujer, quien preguntó por los mencionados equipos.
La voz, de acuerdo a lo declarado por Aybar en la audiencia, era la de
la congresista Martha Chávez. El fiscal Antenor Córdova
Díaz (recordado por su torva actuación en el caso de la
"prensa chicha") pidió que eso no se incluya en la manifestación.
Heriberto Benítez, abogado de Aybar, protestó. La jueza
Celinda Segura aceptó que se incluya dicha versión y pidió
que se notifique al Congreso para pedir la versión de la congresista
aludida.
Cuando era alférez, Aybar fue destacado en el cuartel San Martín
de Pueblo Libre, en donde se dedicaba a ver todo lo relacionado con reparación
de materiales, tanto de madera como de metal. Posteriormente fue comisionado
para manejar los estrados de los desfiles militares.
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Congresista
Martha Chávez, aludida por Aybar. Heriberto Benítez,
abogado del ex teniente.
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Esta actividad le dio buenos dividendos, por lo que en l994 pasó
al retiro y formó diversas compañías, entre ellas
la Nippon Corporation S.A. Se había convertido en proveedor del
Ejército y uno de sus contactos fue, según Aybar, el hoy
extinto coronel Federico Celis Febres. La empresa ganó una licitación
para transportar material en las elecciones de 1995, contrato que se habría
realizado en gran parte con vehículos del Ejército.
Aybar también habría hecho negocios con Palacio de Gobierno.
Para llegar al presidente Fujimori, sostiene que apeló a su amigo
y ex compañero de la Escuela Militar, Juan Valer, uno de los héroes
de la Operación Chavín de Huántar. Valer solía
acudir a la casa de Aybar en Chorrillos, acompañado de Kenyi Fujimori.
Aybar le habría regalado a Kenyi 8 vídeos de lucha antipersonal,
una mochila camuflada y dos visores nocturnos. En una oportunidad el ex
teniente comentó que hizo algunos arreglos en el domicilio de Rosa
Fujimori, mamá del Presidente, a quien le habría construido
un muro perimétrico.
Esto es sólo parte de lo que José Luis Aybar Cancho ha ido
soltando en el fuero civil. Ahora que a Montesinos ya no le será
tan fácil manejar al fuero civil o militar, tal como hizo en el
caso de Demetrio Chávez Peñaherrera "Vaticano", éstas
y otras cosas se descubrirán, de modo que la verdad y la justicia
por fin se asomen (J.T.).
Habla la Esposa
Desde
la clandestinidad, Marisol Cabrejos, cónyuge de José Luis
Aybar, ofrece su testimonio.
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Marisol
Cabrejos, esposa de José Luis Aybar Cancho, hoy en la clandestinidad.
Supuestamente, no estaba al tanto de las actividades ilícitas
de su esposo.
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TIENE un aire de joven ama de casa y un gesto de susto que parece
habérsele quedado desde el 15 de agosto pasado, cuando fuera detenido
su esposo, José Luis Aybar Cancho. Por ese lazo conyugal y por
ser integrante del directorio de la Nippon Corporation S.A. -la empresa
usada, presuntamente, para encubrir el tráfico de armas-, Marisol
Cabrejos es también parte de esta historia.
Desde la clandestinidad, y en compañía de otros familiares,
la señora Cabrejos contó a CARETAS cómo es que ese
día se produjo la captura de su esposo, 6 días antes de
la laberintosa conferencia de prensa ofrecida el 21 de agosto por Montesinos
y Fujimori para explicar la "Operación Siberia" A las 4 de la mañana,
entre 8 y 12 camionetas 4x4 con lunas polarizadas cercaron el edificio
de 4 pisos de los Aybar Cancho, ubicado en el distrito de La Molina.
Los agentes tocaron el timbre del primer piso, donde dormía plácidamente
-en su casa- Luis Frank Aybar. Como nadie respondió, tocaron el
del segundo piso. Adormilado, les abrió José Luis, quien
a empellones fue llevado a su cuarto. Un coronel no identificado, con
una cinta roja en el cuello, le enseñó a José Luis
el documento que ordenaba su captura.
El resto de efectivos revisaron cómodas y repisas, y debajo de
la cama encontraron 48 mil 750 dólares, dinero que, según
los Aybar, era producto del préstamo de una tía suya. Fue,
sin embargo, incautado, junto con las agendas de José Luis de los
últimos 13 años.
Un agente le pidió a la señora Marisol que preparara una
maletita con útiles de aseo y algo de ropa para su esposo. Ella
se negó y poco después le sobrevino un ataque de histeria.
Siempre de acuerdo a su versión, los agentes le preguntaron a José
Luis por qué ella lloraba, a lo que el ex teniente respondió
que era porque, aunque era su esposa, no sabía nada
Como a la una de la tarde, se llevaron a José Luis a una oficina
de la avenida Grau, a donde también fueron traídos todos
los documentos que mostraran algún vínculo con el SIN, la
Casa de Gobierno, la ONPE, etc. La única llamada que le permitieron
hacer fue a su esposa Marisol, a quien le pidió que fuera para
actúe como testigo de la incautación de artefactos y documentos.
A las 3 de la tarde del 21 de agosto, horas antes de la sonada conferencia
de prensa, José Luis se comunicó a su casa y le dijo a su
esposa: "Nos han fregado, mucho cuidado con la gente mala". A las 6 de
la tarde, se lo llevaron en un auto rojo, con rumbo desconocido.
Días más tarde, la señora Marisol, gracias a una
llamada de su propio esposo, supo que él estaba en el Real Felipe
y que lo estaban maltratando. No podía aún visitarlo y lo
que es peor: ella misma había sido incluida en la lista de involucrados,
por lo que todo este relato lo cuenta desde algún lugar de la capital
(o de otras partes). Las diligencias de los próximos días
serán importantes para esclarecer aún más el caso.
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