Edición Nº 1639

 

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    ARTICULO

    5 de Octubre de 2000

    Desmontando El Fujimorato
    Junto a otros ajustes democratizadores, la Mesa de Diálogo auspiciada por la OEA oficializa mandato de Fujimori hasta el 28 de julio del 2001.

    El encargo le quedó chico a Martha Chávez: para dilatar el diálogo tuvo asistencia de Salgado.

    ESTA semana finalmente se lograron avances en la Mesa de Diálogo auspiciada por la OEA en lo que respecta al proceso electoral a realizarse en unos meses. Por un lado, las reformas constitucionales le permiten a Alberto Fujimori conservar el poder hasta el 28 de julio del 2001 y, modificando el calendario de dos legislaturas para aprobar las reformas, se allanó el camino para la convocatoria a nuevos comicios.
    La que no tendría esa misma suerte sería Martha Hildebrandt, la presidenta del Congreso que junto a su Mesa Directiva entra a una semana decisiva respecto a su permanencia en el cargo. Ella, actualmente sustentada en una primera minoría, tendrá en los próximos días a una oposición abocada a reunir los votos suficientes para desalojarla del cargo y dar paso a una directiva multipartidaria.
    Si bien el Presidente Fujimori regresó el lunes 2 de Washington tratando de demostrar que se mantenía en inmejorables migas con César Gaviria y la OEA, lo primero que hizo, inexplicablemente, fue ordenarle a sus representantes en la Mesa de Diálogo que dilataran las decisiones programadas para el martes 3.
    Ese día, Luz Salgado fue la elegida para introducir, a poco de iniciada la reunión, un punto de discusión que lo único que lograría sería la pérdida de tres valiosas horas en la mesa de negociación. Según ella, había mucha preocupación en la bancada oficialista respecto al papel de la Mesa, y la solución pasaba por llevar los acuerdos aprobados en el seno de la OEA a comisiones del Congreso, para su discusión.
    El propósito no era otro que entrampar las negociaciones, de forma tal que los temas en la agenda de ese día fueran postergados. Luz Salgado, Martha Chávez y Absalón Vásquez se batieron durante todo ese tiempo intentando ganar un espacio a favor del Legislativo e impidiendo que se decidiera el fin de las comisiones interventoras del Poder Judicial y del Ministerio Público, se eliminara la ley que homologa a jueces provisionales con permanentes, y se estableciera una norma que devolviera sus atribuciones al Consejo Nacional de la Magistratura.
    De un lado, los ministros Alberto Bustamante, Fernando de Trazegnies y Edgardo Mosqueira guardaban silencio, mudos testigos de una batalla que, dados los acuerdos previos con la OEA, sabían perdida.
    Jorge del Castillo le aseguró a Salgado que si quería abrir espacios de discusión al interior del Congreso, la fórmula era sencilla: "Elegimos una Mesa Directiva multipartidaria y aprobamos un temario de reformas complementarias a la agenda de la OEA", le propuso. Por supuesto, tal variante no fue aceptada.
    Aunque el oficialismo logró su propósito de alargar la discusión, aburrir a la concurrencia (Julio Favre de CONFIEP se retiró luego de la primera hora, consciente de la inutilidad de la reunión) y conseguir que los posibles acuerdos se postergaran al jueves 5, se frustró su intento de desestabilizar los alcances de la Mesa de Diálogo.
    Primero, porque no se entiende el deseo de ganar dos o tres días. Y segundo, porque la oposición consiguió que el acuerdo tomado, respecto al mandato de la Mesa de Diálogo, fuera más preciso: "... se acordó que todo proyecto cuyo texto haya sido objeto de consenso en la Mesa de Diálogo de la OEA se elevará al Consejo Directivo del Congreso para que lo someta a consideración del pleno para su aprobación, previa dispensa del trámite de comisión".
    Y eso, pese a que Absalón amenazó hasta tres veces con abandonar el diálogo si no le daban gusto.
    "Ya estamos viejos para presiones", declararía luego Del Castillo, aludiendo el puchero de Vásquez y compañía.

     

    Se armó la doña. Por esta semana nadie la saca, pero habrá que ver lo que la oposición le reserva para el jueves 12. Derecha: Eduardo Latorre de la OEA parece exclamar ¡qué manera de perder el tiempo, chico!, luego de que el Gobierno insistiera en pretender revisar los acuerdos en el Congreso.

    LO APROBADO

    Aunque lo avanzado el martes 3 haya sido poco, dado que el proyecto de reforma constitucional ya había sido decidido el viernes 29 de septiembre, ello sienta las bases del próximo proceso de adelanto de elecciones: mandato presidencial de 5 años, no reelección inmediata, y dos disposiciones especiales transitorias a ser incluidas en la Constitución (que los elegidos el año 2000 terminan su mandato el 28 de julio del 2001, y que los ministros y funcionarios públicos podrán renunciar cuatro meses antes de las elecciones para ser candidatos).
    Asimismo, se modifica el reglamento del Congreso estableciendo que para el período anual de sesiones 2000-2001, la primera legislatura concluye el 15 de octubre del 2000 y la segunda se inicia el 16 de octubre y finaliza el 15 de diciembre de este año.
    Con ello, se da luz verde a las reformas constitucionales anteriormente mencionadas y que requieren aprobarse en dos legislaturas. Con ello, la reforma puede estar saneada constitucionalmente al 31 de octubre y comenzar a correr el plazo para convocar a nuevos comicios, los que podrían darse dentro de los próximos 120 a 150 días.
    El paquete será aprobado el jueves 5 por la mañana en el Pleno del Congreso.
    Pero para que las cosas caminen realmente, es necesario un complejo aparato de reformas electorales que creen condiciones distintas a las del reciente proceso y garanticen una elección limpia y equitativa. Por eso es importante desarticular el andamiaje judicial cuya injerencia se expresa en organismos tan importantes como el Jurado Nacional de Elecciones, por ejemplo.

    PASOS INMEDIATOS.

    Por lo pronto, la sesión del viernes 29 tuvo el tino de crear una subcomisión abocada a proponer reformas electorales. El grupo lo componen Luz Salgado y Martha Chávez por el oficialismo, Jorge del Castillo y Valentín Paniagua por la oposición, y Francisco Diez Canseco a nombre de la sociedad civil. Ellos comenzaron a trabajar el miércoles 4 en la sede de la OEA en San Isidro, y esperan llevar, lo más pronto posible, planteamientos de consenso -relacionados con los organismos electorales, número de firmas para candidatos y mecanismos de control- a la Mesa de Diálogo.
    Esta subcomisión contará con apoyo de Transparencia e IFES (International Foundation for Electoral Sistems) y se espera que sus conclusiones sean asimiladas a la brevedad en la Mesa de Diálogo. Ello, si no hay un nuevo úkase palaciego que ordene dilatar las cosas.
    Por lo pronto, este jueves 5, por la mañana, la oposición tiene pensado acudir al Congreso para aprobar los acuerdos obtenidos ante la OEA y reunir 61 firmas conque solicitarle a la Mesa Directiva de Martha Hildebrandt su alejamiento y convocatoria a la elección de una nueva mesa multipartidaria, y allí se verá si deja o no el cargo. En todo caso, ésa será la batalla del jueves 12. Las armas ya están siendo veladas.(Pedro Tenorio).

     

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