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ARTICULO
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5
de Octubre de 2000 |
Desmontando El Fujimorato
Junto a otros ajustes democratizadores, la Mesa
de Diálogo auspiciada por la OEA oficializa mandato de Fujimori
hasta el 28 de julio del 2001.
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El
encargo le quedó chico a Martha Chávez: para dilatar
el diálogo tuvo asistencia de Salgado.
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ESTA semana finalmente se lograron avances en la Mesa de Diálogo
auspiciada por la OEA en lo que respecta al proceso electoral a realizarse
en unos meses. Por un lado, las reformas constitucionales le permiten
a Alberto Fujimori conservar el poder hasta el 28 de julio del 2001 y,
modificando el calendario de dos legislaturas para aprobar las reformas,
se allanó el camino para la convocatoria a nuevos comicios.
La que no tendría esa misma suerte sería Martha Hildebrandt,
la presidenta del Congreso que junto a su Mesa Directiva entra a una semana
decisiva respecto a su permanencia en el cargo. Ella, actualmente sustentada
en una primera minoría, tendrá en los próximos días
a una oposición abocada a reunir los votos suficientes para desalojarla
del cargo y dar paso a una directiva multipartidaria.
Si bien el Presidente Fujimori regresó el lunes 2 de Washington
tratando de demostrar que se mantenía en inmejorables migas con
César Gaviria y la OEA, lo primero que hizo, inexplicablemente,
fue ordenarle a sus representantes en la Mesa de Diálogo que dilataran
las decisiones programadas para el martes 3.
Ese día, Luz Salgado fue la elegida para introducir, a poco de
iniciada la reunión, un punto de discusión que lo único
que lograría sería la pérdida de tres valiosas horas
en la mesa de negociación. Según ella, había mucha
preocupación en la bancada oficialista respecto al papel de la
Mesa, y la solución pasaba por llevar los acuerdos aprobados en
el seno de la OEA a comisiones del Congreso, para su discusión.
El propósito no era otro que entrampar las negociaciones, de forma
tal que los temas en la agenda de ese día fueran postergados. Luz
Salgado, Martha Chávez y Absalón Vásquez se batieron
durante todo ese tiempo intentando ganar un espacio a favor del Legislativo
e impidiendo que se decidiera el fin de las comisiones interventoras del
Poder Judicial y del Ministerio Público, se eliminara la ley que
homologa a jueces provisionales con permanentes, y se estableciera una
norma que devolviera sus atribuciones al Consejo Nacional de la Magistratura.
De un lado, los ministros Alberto Bustamante, Fernando de Trazegnies y
Edgardo Mosqueira guardaban silencio, mudos testigos de una batalla que,
dados los acuerdos previos con la OEA, sabían perdida.
Jorge del Castillo le aseguró a Salgado que si quería abrir
espacios de discusión al interior del Congreso, la fórmula
era sencilla: "Elegimos una Mesa Directiva multipartidaria y aprobamos
un temario de reformas complementarias a la agenda de la OEA", le propuso.
Por supuesto, tal variante no fue aceptada.
Aunque el oficialismo logró su propósito de alargar la discusión,
aburrir a la concurrencia (Julio Favre de CONFIEP se retiró luego
de la primera hora, consciente de la inutilidad de la reunión)
y conseguir que los posibles acuerdos se postergaran al jueves 5, se frustró
su intento de desestabilizar los alcances de la Mesa de Diálogo.
Primero, porque no se entiende el deseo de ganar dos o tres días.
Y segundo, porque la oposición consiguió que el acuerdo
tomado, respecto al mandato de la Mesa de Diálogo, fuera más
preciso: "... se acordó que todo proyecto cuyo texto haya sido
objeto de consenso en la Mesa de Diálogo de la OEA se elevará
al Consejo Directivo del Congreso para que lo someta a consideración
del pleno para su aprobación, previa dispensa del trámite
de comisión".
Y eso, pese a que Absalón amenazó hasta tres veces con abandonar
el diálogo si no le daban gusto.
"Ya estamos viejos para presiones", declararía luego Del Castillo,
aludiendo el puchero de Vásquez y compañía.
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Se
armó la doña. Por esta semana nadie la saca, pero
habrá que ver lo que la oposición le reserva para
el jueves 12. Derecha: Eduardo Latorre de la OEA parece exclamar
¡qué manera de perder el tiempo, chico!, luego de que
el Gobierno insistiera en pretender revisar los acuerdos en el Congreso.
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LO APROBADO
Aunque lo avanzado el martes 3 haya sido poco, dado que el proyecto
de reforma constitucional ya había sido decidido el viernes 29
de septiembre, ello sienta las bases del próximo proceso de adelanto
de elecciones: mandato presidencial de 5 años, no reelección
inmediata, y dos disposiciones especiales transitorias a ser incluidas
en la Constitución (que los elegidos el año 2000 terminan
su mandato el 28 de julio del 2001, y que los ministros y funcionarios
públicos podrán renunciar cuatro meses antes de las elecciones
para ser candidatos).
Asimismo, se modifica el reglamento del Congreso estableciendo que para
el período anual de sesiones 2000-2001, la primera legislatura
concluye el 15 de octubre del 2000 y la segunda se inicia el 16 de octubre
y finaliza el 15 de diciembre de este año.
Con ello, se da luz verde a las reformas constitucionales anteriormente
mencionadas y que requieren aprobarse en dos legislaturas. Con ello, la
reforma puede estar saneada constitucionalmente al 31 de octubre y comenzar
a correr el plazo para convocar a nuevos comicios, los que podrían
darse dentro de los próximos 120 a 150 días.
El paquete será aprobado el jueves 5 por la mañana en el
Pleno del Congreso.
Pero para que las cosas caminen realmente, es necesario un complejo aparato
de reformas electorales que creen condiciones distintas a las del reciente
proceso y garanticen una elección limpia y equitativa. Por eso
es importante desarticular el andamiaje judicial cuya injerencia se expresa
en organismos tan importantes como el Jurado Nacional de Elecciones, por
ejemplo.
PASOS INMEDIATOS.
Por lo pronto, la sesión del viernes 29 tuvo el tino de crear
una subcomisión abocada a proponer reformas electorales. El grupo
lo componen Luz Salgado y Martha Chávez por el oficialismo, Jorge
del Castillo y Valentín Paniagua por la oposición, y Francisco
Diez Canseco a nombre de la sociedad civil. Ellos comenzaron a trabajar
el miércoles 4 en la sede de la OEA en San Isidro, y esperan llevar,
lo más pronto posible, planteamientos de consenso -relacionados
con los organismos electorales, número de firmas para candidatos
y mecanismos de control- a la Mesa de Diálogo.
Esta subcomisión contará con apoyo de Transparencia e IFES
(International Foundation for Electoral Sistems) y se espera que sus conclusiones
sean asimiladas a la brevedad en la Mesa de Diálogo. Ello, si no
hay un nuevo úkase palaciego que ordene dilatar las cosas.
Por lo pronto, este jueves 5, por la mañana, la oposición
tiene pensado acudir al Congreso para aprobar los acuerdos obtenidos ante
la OEA y reunir 61 firmas conque solicitarle a la Mesa Directiva de Martha
Hildebrandt su alejamiento y convocatoria a la elección de una
nueva mesa multipartidaria, y allí se verá si deja o no
el cargo. En todo caso, ésa será la batalla del jueves 12.
Las armas ya están siendo veladas.(Pedro Tenorio).
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