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5
de Octubre de 2000 |
Por LORENA
TUDELA LOVEDAY
Reconciliación Nacional
AY hija, cuando una ya no le concedía a nuestro adorado
y unido país, pucha, la chance de ser siquiera el Departamento
de Migraciones de la República Democrática de Ouagadougu,
ocurrió el milagro, hija, que en realidad, o sea, más que
milagro es el resultado de nuestro civilizado espíritu de conciliación,
que de existir, existe aunque a veces, ay no sé, o sea, el pobre
espíritu se vaya sin avisar de licencia sin goce de haber. Pero
al final es como los jardineros, hija, siempre vuelve.
Yo estaba la otra noche tirada en mi cama mirando unos folletos sobre
Creta a ver si me compraba un islote por ahí para dedicarme al
alcohol frente al mar turquesa, cuando en eso al acomodarme sobre el colchón,
pucha, machuco con el popó el botón de power del televisor
y qué crees que me encuentro en la pantalla: a la doctora Hildebrandt
en pleno diálogo democrático con Anel Townsend y te lo juro,
o sea, yo no veía cosa igual desde que el perro bulldog de mi vecina
de Lapa Lapa, pucha, empezó a jugar con mi canario y toda la playa
se ponía a cuidar del pobre pajarito, no fuera a ser que el otro
animalón se lo cepillara con todo y cancionero, no sabes.
Bueno,
presté atención a esa inusual imagen y terminé no
solamente pegada de todos los noticieros del país incluyendo
los de señal abierta y he visto al mismo Lúcar, aunque después
me tuve que internar por unas horas en la Americana porque me bajó
la presión alta y me subió la baja pucha, con una
sensación epifánica de haber remontado lo peor de la crisis
y de estar ad portas de un nuevo amanecer; y para contribuir a que de
verdad, pucha, el amanecer sea lindo pechocho, pucha, me comprometo a
lo siguiente:
1. Nunca más voy a volver a usar a Martucha, ag, como enano de
guionista. De ahora en adelante no solamente la voy a ver con mis mejores
ojos (aunque ella pueda mirarme a mí sólo con uno, así
es la vida de asimétrica), sino que creo que una tardecita de estas
la voy a invitar a tomar un té al Voltaire, asumiendo el riesgo
de que, uno, se me presente con la bebe vestida toda ella de nido de abeja
y dos, que al momento de pedir, pucha, se mande con un tamalito con su
mote más. Pero así es la democracia, no seré yo quien
la transforme, además, en elegancia.
2. Te juro que le voy a poner un mail a Cáceres Velásquez
resumiéndole la tesis de un seguidor de Darwin Sir Richard
Mead, quien sostiene que cuando los orangutanes chuscos de Borneo
llegan a entender que antes que ellos existió un escalón
más bajo en la evolución de las especies, pucha, aprenden
a sonreír, ¿te das cuenta?
3. Voy a mirar con atención en mi próximo viaje las tiendas
del Salvation Army, porque sé que ahí venden unos sastres
de perlón con pechera como los que usa Blanca Nélida. Le
voy a comprar por lo menos cuatro, le encargo a Jessikahs Jesseniahs
que le suba las bastas (porque a la vieja le encanta lucir esas lianas
anudadas a las que su familia llama rodillas) y se los voy
a mandar a la Fiscalía de la Nación, hija, porque parte
de la nueva imagen de unidad, concordia y felicidad del país, pasa
porque la gente se cambie de ropa, ¿no te parece?
4. Estoy dispuesta a aceptar la invitación de Laura Bozzo a ir
a su programa, pucha, a discutir el tema: YO ME DEJÉ POSEER
POR UN HOMBRE QUE ME AGARRÓ POR LOS DERECHOS HUMANOS, y que
Diego afronte las consecuencias, que para eso ha trabajado resolviendo
conflictos en Centroamérica.
5. Voy a empezar a comprar espárragos de Chlimper, para los soufflés
de las muchachas. Voy a olvidarme radicalmente de que Pico Salas tenía
un corte de pelo supercasual cuando montaba a caballo y luego lo tuvo
que cambiar por otro que se lo diseñó el peluquero de El
Innombrable y ahora están igualitos, ¿te has dado cuenta?
Voy a ir a la boda de la Cuculiza con el general Briones y a la de la
Schenone con el general Tatachín (ay, no me acuerdo cómo
se llama, pues). Mañana lloraré.
6. Voy a convertirme en la rabona más geisha de mi adorado chinito
precioso, para lo cual mi siguiente tarea consiste en llamar a mi primo
favorito Pancho, para pedirle que me dé unas clases prácticas
de tecnocumbia. Pero de a pocos, please.
¡Chino, Chino, Chino, Chino, Chino, Chino, Chino! Chau, Chau (Rafo
León).
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