Edición Nº 1639

 

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    5 de Octubre de 2000
    Por AUGUSTO ELMORE


    A los presidentes latinoamericanos que tuvieron el desenfado de apoyar y con ello propiciar la fuga de Montesinos, ¿qué jarabe de culebra les vendieron? ¿Por qué participó en ese complot contra el pueblo peruano el mismo Presidente que aceptó el desafuero de Pinochet? Andrés Pastrana, de Colombia, que dice luchar contra los paramilitares en su país, ¿como es que ampara al principal paramilitar peruano? ¿Por qué Lagos no apoyó a Pinochet cuando los militares y la derecha chilena se lo solicitaron? Si Pastrana hubiese sido presidente cuando lo de Pablo Escobar ¿lo habría ayudado a escapar, como hoy lo ha hecho con Montesinos? Del gobierno de los Estados Unidos no digo nada, porque como la CIA tenía en su planilla al fugado es comprensible que haya contribuido a que se le dé refugio. No vaya a ser que se le ocurra abrir la boca.

    Por último, ¿por qué tan preocupados presidentes no ofrecieron cada uno de ellos oportuno asilo al depredador? ¿La basura para otros, pero no en casa?

    Los peruanos tenemos el derecho a sentirnos defraudados por la participación de los democráticos presidentes de Chile, Brasil, Colombia, y en particular la del Secretario General de la OEA, César Gaviria, por su participación y complicidad en la fuga y consiguiente impunidad de Montesinos. Porque se necesita ser bien caído del palto para caer en la celada psicosocial urdida por éste y sostener que, de ser encausado y detenido como correspondía, se hubiese alterado la jurada (¿o perjurada?) sujeción de las fuerzas armadas al orden constitucional. Salvo que en verdad no crean en la sinceridad de los comunicados de estas fuerzas. Lo que es plausible, por supuesto.

    Hablando de las fuerzas armadas: ¿no era que solucionado el conflicto con el Ecuador se iban a reducir sus presupuestos? ¿No dijo eso Fujimori una y otra vez? ¿Cómo es, pues, que ahora resultan ser los únicos presupuestos que han crecido, en perjuicio de los de educación y otros? Ese aumento constituye en verdad una traición a la palabra empeñada y una afrenta a la opinión pública y el país. A la pobreza del país.

    Siguiendo con el tema de esas instituciones: Los miembros de las fuerzas armadas, cualquiera sea su graduación, no pueden ausentarse del país sin resolución de sus comandos que autorice dicho acto, autorización en la que deben constar el motivo de la ausencia, el lugar de destino y duración de la misma. Esa es y fue la norma, de la que nadie podía abstenerse (al punto que Montesinos, al comienzo de su carrera delincuencial, tuvo que falsificar la firma de su Comandante General, para poder viajar a los Estados Unidos). Además la autorización debe ser publicada con todos sus detalles en el boletín oficial de cada arma que sale quincenalmente. Ahora bien ¿cómo es que viajaron a Panamá acompañando al último de los tránsfugas varios oficiales del ejército, entre ellos por lo menos un general? ¡Por Dios, por qué es todo tan turbio en este país!

    ¡Qué modesto y sincero el congresista Roger Cáceres Pérez (digno hijo de su padre) al excusarse de votar por la sanción contra el vendido Kouri! Dijo entonces que él no es nadie para juzgar a alguien. ¡Claro que no es nadie!

    Hubo una vez en Miraflores una galería cultural en la calle Tarata, que se hizo renombrada por las exposiciones que acogió. Ya no existe más. ¿Será que el banco que se prestigiaba con sus actividades ya no se interesa más en la cultura, sólo en prestar dinero y ganar intereses? ¿Y qué paso con Edubanco, que fue su importante institución actualmente desactivada por el mismo banco, a la que la Pontificia Universidad Católica le debe la construcción nada menos que de su biblioteca? ¿La plata es la plata, nada más?

    La verdad es que personalidades democráticas como Lourdes Flores Nano y Aurelio Loret de Mola no deberían rebajarse a conversar con congresistas como Anselmo Revilla y María Jesús Espinoza, que tantos desaguisados cometieron cuando eran partícipes de la mayoría en el anterior Congreso. Eso ocurrió en el Canal N, el sábado pasado. Deberían ser más exigentes y no sentarse en la misma mesa con personas de tan mala reputación política. No vaya a ser que terminen en eso de dime con quién hablas y te diré quién eres. ¿Es que estamos jugando a los demócratas? Hay que saber decir no, aunque sea de vez en cuando.

    La señora Espinoza tuvo el cuajo de decir que en cuanto al Poder Judicial ahora estamos mejor que antes. Como, menos mal, aclaró Loret de Mola: ¿mejor que antes, en papel, en computadoras? Los módulos básicos y otros artificios mencionados por los fujimoristas son como el azúcar para el café: lo que importa es el café y no el azúcar.

    Doce días se tomará el gobierno panameño para decidir el destino de Montesinos. Bastaba con uno. ¿Será que el calor afecta?

    Signos ortográficos de admiración (sin admiración): 1) Antes se hablaba de la fórmula de fujimorismo sin Fujimori: habría que hablar ahora de fujimorismo sin Montesinos. ¡Imposible! 2) De 50 a 100 personas custodiaban a Montesinos, ¡qué personaje tan querido! 3) Según el ministro Chlimper ningún ministro tuvo el coraje de decirle al Presidente que renunciaba si no sancionaba a Montesinos. ¡Qué obsecuencia!

    Gran cantidad de municiones de fabricación peruana enviadas a las FARC fueron detectadas por Colombia. ¿Y el SIN? ¿Se dedicaba a grabar conversaciones, o era parte en el negocio?


     

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