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ARTICULO
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12
de Octubre de 2000 |
La Pinta De Borja
Una de las 1.500 definiciones del ex Presidente
ecuatoriano Rodrigo Borja contenidas en su Enciclopedia Política
que presentó esta semana en Lima.
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El miércoles
11 el ex Presidente de Ecuador Rodrigo Borja presentó en el auditorio
del CAL la segunda edición de su "Enciclopedia de la Política",
volumen de más de un millar de páginas, alrededor de 1.500
acepciones y una inexactitud (se refiere al APRA como Acción Popular
Revolucionaria en lugar de Alianza Popular Revolucionaria Americana).
Vicepresidente de la Internacional Socialista, Borja es un tratadista
sui géneris de la ciencia política: ni la teoría
ni la praxis le son ajenas. Casi una década después de dejar
el poder (fue mandatario de su país de 1988 a 1992) tiene en el
ex general Paco Moncayo a su más destacado heredero político:
éste fue elegido alcalde de Quito en los recientes comicios municipales,
en representación del partido que aquél fundó hace
más de 30 años: Izquierda Democrática, actualmente
la tercera fuerza política del Congreso ecuatoriano. Y ahora, se
dice, Borja se perfila como un candidato de fuerza para las próximas
elecciones presidenciales ecuatorianas.
"Descendiente
de un ilustre linaje de patricios que han dignificado al Ecuador en el
curso de su historia", como señaló el embajador Horacio
Sevilla en la presentación del libro, Borja experimentó
muy temprano los avatares de la política: "vivió en Lima
y estudió los inicios de la escuela primaria en el Colegio Champagnat
-refiere Sevilla- cuando su padre tuvo que asilarse en el Perú
perseguido en 1943 por un gobierno impopular y autoritario". Durante su
gestión presidencial fue anfitrión de Alberto Fujimori,
quien realizó entonces la primera visita de un jefe de Estado peruano
a Ecuador en enero de 1992. El siguiente es un extracto de la "acepción
política", según, precisión del autor -y blanco en
más de una ocasión- del graffiti y sus sarcásticas
pintas.
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Borja
en Lima, y con nuevo oficio: compilador político.
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"Graffiti". Palabra italiana que designó originalmente
las inscripciones o dibujos trazados en las murallas, paredes y monumentos
de las ciudades antiguas. Los grababan con grafito, el mineral negro agrisado
compuesto de carbono, y eso explica su nombre. En castellano se llama
graffitos a tales inscripciones.
En América Latina la tradición del grafito viene de muy
atrás. En el Ecuador, a principios del siglo XIX, al día
siguiente de la declaración de independencia de España,
se hizo célebre la leyenda: "último día del despotismo
y primero de lo mismo" que amaneció pintada en las coloniales paredes
de Quito, con la que el pueblo quiso dar a entender de que las cosas no
habían cambiado sustancialmente y que el poder colonial de los
chapetones simplemente había pasado a los criollos
españoles.
Desde entonces las paredes han sido un medio de comunicación.
Hace no mucho tiempo, en el cementerio de Bogotá se podía
leer la leyenda: "levantarse, vagos, que la tierra es del que la trabaja".
En alguna ciudad de nuestra América recuerdo haber visto: "proletarios
de todos los países, uníos. Ultima llamada". En las paredes
de Quito: "Los derechos humanos son tres: ver, oír, y callar" y
otro incisivo como un estoque: "las putas al poder, porque sus hijos ya
han fracasado". Durante uno de los últimos regímenes conservadores
se escribió en una pared quiteña: "Se vende un país
con vista al mar. Informes: Palacio de Gobierno", como sarcástica
crítica a la política de privatización indiscriminada
de los bienes públicos que impulsaba aquel gobierno.
Recuerdo que cuando se acercaba el fin de mi mandato presidencial en el
Ecuador, en agosto de 1992, aparecieron las paredes de Quito pintada con
la siguiente leyenda: "Por cambio de oficio vendo uniformes de aviador,
submarinista, tanquista, tractorista y tenista. Informes: Palacio de Gobierno".
Era evidentemente una irónica alusión a las actividades
militares que, como presidente de la República, realicé
con frecuencia a bordo de naves supersónicas submarinos o tanques,
para conocer por dentro la vida militar y sus riesgos.
Los graffiti son un fenómeno cultural. Para el pueblo, las
paredes constituyen la única prensa libre y a través de
ellas manifiesta su modo de pensar sobre los problemas de un país,
sus críticas al sistema, su sentido del humor, su irreverencia
e, incluso, su filosofía de la vida o poesía. Y con frecuencia
lo hace con corrosiva ironía contra los detentadores del poder
político o económico.
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