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ARTICULO
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12
de Octubre de 2000 |
EL PODER Tras el Fono
Si bien no hay pruebas de que habla directamente
con el Ing. Fujimori, sí nuevos indicios de una influencia persistente
que apunta a preservar privilegios y a borrar huellas.
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| En
estos tiempos todos se preguntan. ¿Quién llama? |
¿Vladimiro
Montesinos sigue siendo el poder tras el trono para muchos efectos? Por
celular satelital ¿sigue cogobernando, semigobernando o incluso
contragobernando desde Panamá? ¿No
se está exagerando la nota?
MUCHOS creen que, si bien el prófugo Vladimiro Montesinos
viajó inicialmente con patrocinio, está ahora en una situación
demasiado precaria como para ejercer algún grado de poder real.
Después de todo, en Panamá crece la presión política
para negarle el asilo y bien podría convertirse dentro de poco
en un millonario errante.
Un observador de palabra risueña define su capacidad actual en
términos castizos:
-Ahora no es más que el joder tras el fono.
De eso, por cierto, no parecen dudar ministros como Trazegnies y Bustamante
Belaunde, quienes a veces reciben sus llamados en momentos preocupantes
y oportunos -incluso en las sesiones de la Mesa de Diálogo de la
OEA.
Pero allegados cercanos al propio Alberto Fujimori describen una situación
más sustancial. Aseguran que sigue existiendo una falange montesinista
poderosa, no sólo en la milicia sino dentro del régimen,
raigambre que además de intentar sabotear los planes del Ingeniero
en cuanto al proceso electoral, persigue un proyecto diferente en varios
frentes a la vez.
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| Mucho
de la agenda actual de Vladimiro y sus allegados militares contradice
los planes de Fujimori. Pero éste no toma medidas al respecto
y deja hacer a los ministros montesinistas. |
¿ENTRAMPAR EL PROCESO ELECTORAL?
Estos fujimoristas de adentro describen, además, escenarios apocalípticos.
Por ejemplo, creen que los montesinistas apoyados por halcones como Martha
Chávez intentarían frustrar la ratificación de las
reformas constitucionales en la segunda legislatura que se inicia el lunes,
entrampando el proceso electoral al impedir esta vez que se logren los
80 votos necesarios. Apelarían, dicen, a la gula de los tránsfugas,
los independientes, los provincianos, ciertos "topos" en la bancada oficialista,
a los resentidos por la batalla por la mesa directiva este jueves y a
todos los congresistas que piensen que se quedaron con cuatro de los cinco
crespos hechos.
¿Pero con qué proyección y fin?
Fujimori, especulan, sería acusado de duplicidad descarada en todos
los foros nacionales e internacionales, y obligado a renunciar. El primer
vicepresidente, Francisco Tudela, declinaría el encargo de remplazarlo
por estar vetado por los militares desde el caso de Baruch Ivcher y tener
pocos amigos en el Congreso. Asumiría entonces Ricardo Márquez,
convirtiéndose en el pelele de una cúpula castrense de la
promoción `Centenario del Combate del 2 de Mayo' que, extendiendo
su permanencia en la actividad hasta los 40 años gracias a un cambio
en la ley de situación militar, gobernaría en sociedad con
el segundo vicepresidente hasta el 2005 -defendiendo la "independencia
parlamentaria" y en "estricto respeto a la Constitución".
Esto suena fantástico e imposible, no sólo porque en la
primera votación 102 congresistas ya sufragaron a favor, con 6
abstenciones y sólo uno en contra, sino porque la figura política
de Márquez es demasiado modesta y pusilánime, y porque la
reacción de protesta que generaría semejante esquema sería
descomunal e incontrolable.
LO DE LA SUNAT
Ese escenario, en todo caso, se aclarará en estos días,
pero ciertos cambios importantes recientes en la Superintendencia Nacional
de Administración Tributaria (SUNAT) sugieren que el montesinismo
sigue vivo, coleando y estratégicamente influyente.
Para estos fujimoristas de adentro, el renombrado ministro de Economía
Carlos Boloña es hombre de Montesinos y de la cúpula militar,
y fue impuesto a Fujimori en julio pasado (ver CARETAS 1632)
Boloña es el tipo de político-empresario que, habiendo incurrido
en deudas y tenido otros problemas e "hipotecas", puede haber sido forzado
a firmar una suerte de carta de sujeción.
Su distribucion del presupuesto nacional para el 2001, aumentando inexplicablemente
los rubros militares y reduciendo los sociales, es un indicio claro.
En todo caso, esta semana Boloña destituyó de la Superintendencia
General de la SUNAT a Enrique Díaz, un excelente profesional que
había iniciado un proceso de limpieza en ciertas direcciones contaminadas
en los últimos tiempos. (Ver nota aparte.)
Díaz fue sustituido el martes por Rosario Almenara, ex viceministra
de Economía y persona de confianza. Boloña explicó
el jueves que Díaz había sido retirado porque no era cercano
al Gobierno -calificativo que en cualquier país sería un
atributo del hombre que cobra los impuestos.
Ahora a la señorita Almenara la llaman la Blanca Nélida
Colán de la tributación.
El cambio en la SUNAT, entidad al fin de cuentas modelo, refleja la estrategia
mafiosa envolvente de Montesinos. En 1996 logró penetrar la SUNAT
cuando Marco Miyashiro, jefe de la Unidad Especial de Investigación
Tributaria, quedó de rehén en la Embajada del Japón.
El Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) entonces aprovechó para
meter su gente con fines de espionaje político y también
de eventual conveniencia económica.
Hay quien asegura que actualmente el SIN (o el servicio de inteligencia
que ha heredado sus recursos) tiene una virtual línea paralela
de cómputo con información confidencial de los contribuyentes.
Y la sospechosa mudanza de documentos observada el martes completa la
figura. (ver nota aparte).
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| Boloña
es de Montesinos y los militares. Bustamante Belaunde fue reclutado
para barajar problemas afines pero no quiso firmar resolución
de agradecimiento. |
AÑO CLAVE
1996 fue un año clave en el proceso de expansión del poder
de Montesinos. En abril de ese año terminó la "primavera
democrática" iniciada con la reelección de Fujimori en 1995
y cayó el Gabinete de Dante Córdova gracias a las intrigas
del `Doc'. Con ese Gabinete también salió Santiago Fujimori,
invisible hermano del Presidente y hombre que trabajaba entre bambalinas,
pero que adquirió una buena reputación en los organismos
internacionales vinculados a las tareas de que se encargó.
Santiago estuvo vinculado a la SUNAT, apoyó a Carmen Higaonna en
la reforma de Aduanas y colocó a José Matayoshi en la Dirección
Nacional de Migraciones, mejorando sin duda ese servicio.
El hermano menor también se encargó del lanzamiento de la
reforma administrativa del Poder Judicial, proceso encabezado por José
Dellepiane a partir de noviembre de 1995 que inicialmente fue elogiado
por expertos independientes como el jurista Diego García Sayán
y el ex vocal supremo y consultor del Banco Mundial Roberto MacLean.
Pero cuando cayó Santiago y el Gabinete Córdova, Montesinos
y su gente se hicieron cargo y las comisiones se convirtieron en instrumentos
adicionales de dominación del Poder Judicial. En Migraciones Matayoshi
fue reemplazado por el Coronel PN Víctor Hugo Huamán, el
hombre que firmó la resolución que retiraba la nacionalidad
a Baruch Ivcher.
LOS MONTESINISTAS
Estos fujimoristas de adentro consideran que actualmente sólo
el Banco Central de Reserva y la Superintendencia de Banca y Seguros escapan
a la penetración de los servicios y de Montesinos, como es evidente
en la ONPE.
A nivel ministerial consideran que el Primer Ministro Federico Salas es
también cercano a Montesinos. Cierto día después
de la segunda vuelta Fujimori ofreció la cartera a Tudela a las
10 de la mañana, sólo para desinvitarlo a las 6 de la tarde.
La objeción había venido de Chorrillos. Poco después
Tudela indignado partió a Holanda a "curarse el asma".
Alberto Bustamante Belaunde fue inicialmente reclutado al Gabinete para
enfrentar en el ámbito internacional críticas afines a Vladimiro,
como el tema de la violación de los derechos humanos, la intervención
telefónica ilegal y otros. Además, también es arequipeño.
Pero cuando llegó el momento de firmar la resolución dándole
las gracias por los servicios prestados a la Nación (y la coima
a Beto Kouri) se negó.
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| Chorrillos
objetó a Tudela a pesar de la invitación de Fujimori,
y Salas llegó así a Primer Ministro. Derecha: Prensa
esperando inútilmente aparición de Presidente. |
Ricardo Mosqueira, el actual ministro de Trabajo, sigue siendo en la práctica
el ministro de la Presidencia, y también es hombre cercano a Montesinos.
Los ministros de Defensa y del Interior son obviamente de Vladimiro, como
la cúpula del Ejército y las jerarquías del Poder
Judicial y del Ministerio Público.
Los actuales fujimoristas de adentro no pretenden vender la imagen absurda
de que el Presidente ignoró lo que hacía su Asesor durante
10 años, pero subrayan que en la actual coyuntura existen dos rutas
contrapuestas y recuerdan esos episodios en los que la cola de los servicios
de inteligencia provistos de palancas militares lograron imponerse sobre
el perro del Ejecutivo. Y aun con Montesinos afuera, esta correlación
de fuerzas no ha desaparecido.
Lo que da sustento a esta versión es el hecho que desde que volvió
de su viaje a Estados Unidos, Fujimori ha dicho muy poco y actuado menos
en áreas claves.
Podría dar las gracias por los servicios prestados, por ejemplo,
a ciertos jefes militares cuya lealtad actual parece estar más
cerca de Colón que de Ancón. Total, lo ha hecho tantas veces
antes. (Ver nota `Salvar al Rey'.)
Podría frenar ciertas iniciativas de un gabinete que ahora parece
dedicado al autoservicio con `delivery', ya que ese decreto de urgencia
promulgado para reparar la situación de los expropiados por la
Reforma Agraria hace 30 años parece tener más nombres propios
que rédito económico o electoral significativo.
Pero Fujimori está en una de esas etapas de catatonia política,
paralizado quizás por la versión de que al viajar Montesinos
se llevó dos baúles llenos de discos duros, documentos y
vídeos.
¿Cómo se terminará jugando la partida en esta encrucijada
histórica y quien manda aquí? Es una pregunta válida.
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