|
Portada
Nos
Escriben...
Mar
de Fondo
Heduardo
China
te Cuenta...
Ellos
& Ellas
Culturales
Caretas
TV
Controversias
Lugar
Común
Piedra de Toque
Mal Menor
|
|
|

|
12
de Octubre de 2000 |
Por LORENA
TUDELA LOVEDAY
La
Maldita Mamadera
PROFESIONALISMO por delante. Me piden de la Dirección
que, pucha, o sea, comente el episodio de Martucha, ag, con esa señora
que la llamó por teléfono a decirle zamba canuta a ella
y a la bebe y te lo juro, o sea, si lo que Zileri está buscando
es que yo haga escarnio de una respetable congresista (con la que tengo
mis diferencias, eso sí para qué) y la vuelva árbol
caído (la pobre parece uno de esos arbustos de laurel que languidecen
en las entradas de los pueblos jóvenes de Vitarte), pues renuncio
a Caretas y me voy a vivir a Venecia, donde está mi verdadero yo,
en el fondo de las aguas.
Voy a comentar, sí, un episodio como ése, hija, tan interesante
en nuestro quehacer pero, pucha, lo voy a abordar como psicoanalista y
no bajo la imposible hipótesis de que yo fuera una peruana que
se muere de ganas de llamar a Martucha, ag, tres veces al día -como
cucharada- para decirle por el teléfono chola cara de poto, yo
sé que tú me entiendes. Así que ahí va una
interpretación freudiana-kleiniana de lo que le pasó a Martuchona,
ag, que dicho sea de paso, pucha, no sé por qué le ha crecido
tanto la cabeza, cada vez más cuando está parada parece
un cucharón de fresco la pobre, y con esto doy por terminadas mis
opiniones subjetivas por hoy.
Mira,
¿qué puede pasar con una persona que se psicotiza cuando
le entra un mensaje telefónico en el que le dicen "Maldita, se
te va a acabar la mamadera"? Horrores de posibilidades. La primera que
se me ocurre es que Martucha, ag, debe haber sido muy pequeña (y
horrible, llena de pelos) cuando la destetaron y seguro que lo hicieron
porque debe haber mirado a su madre-seno con su ojito abollado y su boquita
en forma de piquito de tetera de fierro enlosado del mercado de Jesús
María, con tal fruición de fujimorona insaciable, que cualquier
persona en esa situación, por más madre que sea, pucha,
pone por delante su supervivencia y juá, le clavaron su mamadera
a la bruja.
Entonces, o sea, en ese momento en el inconsciente de Martuchíbiris,
ag, (si es que tiene inconsciente, yo pienso más bien que tiene
inconsistente, que no es lo mismo) se creó una sed de venganza
del tamaño de la concha de Kouri, por decir algo, y ahí
se produjo una síntesis traumática entre esa experiencia
y su inmediata asociación con el chupón de la teta artificial.
¿Qué resultó de todo ello?: que apenas la pendeja
pudo, pucha, se puso a chuponear los teléfonos de toda la oposición,
con lo que queda demostrado que Freud era un genio, ¿no te parece?
Ahora bien, pucha, las cosas no son tan simples. ¿Por qué
Martucha, ag, lloró como un saurio abandonado en el pantano esa
mañana en su casa cuando, o sea, dio la conferencia de prensa sentada
en su comedor de muebles Danny, con un vitral detrás color rosado
bubble gum y un prendedor en la solapa derecha en forma de hojas
de pino en la chafalonía más impune que estos mis ojos han
tenido que ver a lo largo de mi breve pero fructífera experiencia
vital? Pues porque eso de "maldita" la debe haber remontado a otro momento
de su infancia, probablemente aquel de su kindergarten, no sabes lo que
fue.
A mí me ha contado mi masajista -que va también donde la
vieja Hildebrandt y parece que basta con que a la ogresa le estimulen
los aductores para que se vaya de boca-, que todo el Congreso sabe que
Martucha, ag, fue a un nido de su barrio (Lince, por Risso, yo escogería
esa zona de Lima para suicidarme) llamado La Hormiguita Viajera. Bueno,
resulta que en su mismo salón había una japonesita que nunca
pudo entender que la otra se llamaba Martha y le decía Malta, de
donde derivó a Maltita y de ahí, pucha, con la cara que
tenía (igualita a la de hoy, pero en un cuerpo de setenta centímetros)
terminó en Maldita en menos de lo que canta un gallo, creo que
es claro. De ahí, te imaginarás, su obsesión tanto
con la palabra como con los japoneses, hija de la que no voy a hablar
porque me termino agarrando la página de Elmore y hasta la sección
Amenidades.
Bueno, hija, como consecuencia de una historia de neurosis tan monga y
aburrida, bueno, resulta que la pobre mujer que se lanzó por el
celular, resulta que ahora es una criminal. Por eso yo desde acá
quiero mandarle un mensaje de buena vecina a Martucha, ag, y decirle que
haga un poco de introspección y no pare culpando a los demás
por tener traumas tan poco simpáticos. Yo conozco, Martucha, ag,
un consultorio psicológico comunitario, baratísimo, no sabes,
que tienen unas practicantes de la Católica en el Psicopedagógico
de la universidad. Ahí vas, hablas, nadie juzga la mediocridad
de tus neuras (porque están practicando las chicas y tienen que
aprender de todo) y si la sabes hacer, pucha, hasta te aplican un Rochard
y ya vas a ver lo que llevas dentro. Mientras tanto, pucha, tómate
un Mogadón con whisky, es regio, hasta yo lo hago cuando entro
en trompo. Bueno, Zileri, ¿satisfecho? Ahora paga. Chau, chau (Rafo
León).
|