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19
de octubre de 2000 |
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Por LORENA
TUDELA LOVEDAY
Pucha
Más
Verdaderos Delitos
AY, el otro día
estuve en los caballos de paso en Mamacona, hija, y me encontré
con tooooooodo el mundo, no saaaaabes. Lo mejor vino cuando yo me estaba
bajando de mi yegua Gamboa (le puse así porque es caderona y cochina
pero más leal que Carmen Losada a Fujimori), toda yo vestida de
amazona trujillana de 1896, con una blusa original de mi bisabuela Manuela
Ganoza Tudela de Chopitea, cuando en eso se me acerca Manuel Cillóniz,
hija, uno de mis primos favoritos y lo es, primero porque, o sea, chapa
riquísimo y segundo, porque siempre fue súper responsable
para con nuestro país y pudiendo haberse dedicado el resto de la
existencia a rascarse los churumbeles, con tanta plata que venía
de la hacienda, no, él estudió agronomía en la Agraria
y claro, o sea, el que ahora venda remedios de consultorio en consultorio
no es sino un indicador de que la vida es como un caracol: hay que ir
despacio pero con concha, yo sé que tú me entiendes.
Bueno,
hija, qué me iba a imaginar que en ese momento, pucha, habría
yo de enterarme de algo mil veces más grave que lo del vídeo
del monstruo asesino sátrapa cabrón caradura malparido asesino
criminal (y siguen todos los insultos que antes le ponía a Alan
García) del Montesinos con el palestino mal concebido del Kouri;
y hasta peor todavía que el tráfico de armas en el que anda
metida hasta las horribles mechas horquilladas Martucha, ag. No sabes,
estoy aterrada por lo que aquí te voy a revelar, pero no me queda
otra, el Perú está primero. Ya después me asilaré
en la Embajada de los Países Bajos porque hace horrores de tiempo
que no paso por Amsterdan.
Bueno, qué crees que me cuenta Manuel: que cuando él era
estudiante en La Molina, pucha, tuvo de profesor de matemáticas
a un japonés que apenas articulaba cuatro palabras seguidas en
castellano y nadie daba medio por él y nadie dará jamás
medio por él y yo sé que tú me entiendes. Pero, bueno,
eso ya lo sabemos todos. Lo nuevo es que la secretaria de el sitio ése
donde te ponen las notas en la Agraria, era ni más ni menos que
la gorda Salgado, muy conocida como "la veinte dólares". ¿Por
qué? Bien fácil: porque por un billete de esa cantidad,
te cambiaba la nota en el registro, al punto que a mi propio primo (que
será muy visionario pero no rebuzna porque no practica), le subió
la nota de Forestales de 01 a 19 y la de Batracios y Serpientes de 00
a 18, y se las dejó las dos en 35 dólares ¡Que venga
la OEA!
Pero eso no es nada. ¿Sabes tú quién era el encargado
en esa misma época de cuidar jardines de la universidad? Absalón.
Por eso, pucha, una lo ve e inmediatamente se acuerda del jardinero, no
por racismo ni por otra cosa. Bueno, según Manuel, pucha, si te
provocaba salir a caminar por los sembríos después del almuerzo,
pucha, tenías que cuidarte porque era fijo que se te desaparecía
la billetera o la cadenita del cuello. Ahí dicen que surgió
el apodo que Absalón arrastra, pobre, hasta hoy entre quienes lo
conocen desde aquella época: pirañita. ¡Latorre, qué
esperas que no intervienes!
Por eso, hija, es que estamos como estamos. Todos estos fenómenos
que están en el gobierno han nacido ontogenéticamente corruptos,
cutreros, feos y horribles. Mira tú nomás si Anselmo Revilla
en sí mismo -mit sein- no es un prevaricato con trinches.
Yo lo metería a la Carceleta del Palacio de Justicia de por vida
por el sólo hecho de ser tan repulsivo. Pero lo peor, hija, es
que hay otros que pudiendo haber seguido su destino, se han contagiado
y se han vuelto fundilleros y pecorientos, sin consideración alguna
a lo patricio de sus familias y please, no me hagas hablar más
de esto porque ahí sí que me tendría que asilar en
la Embajada de Mi Propia Conciencia qué más te puedo decir.
Por eso, hija, no hay que hacerse ya más expectativas frente al
futuro de este país, porque te digo, hay polladas de las que nunca
sales igual a como entraste, y aunque te suene apodíctico, yo sé
por qué te lo digo. Ya, me voy a mi asilo antes que me cierren
la embajada, porque los holandeses son de puntuales. Chau, Chau. (Rafo
León).
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