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19 de Octubre de 2000 |
Por
FERNANDO ROSPIGLOSI |
Impunidad
¿Para Quién?
EL gobierno ha roto
el diálogo auspiciado por la Organización de Estados Americanos
(OEA) con varios pretextos, aunque el más voceado es que están
exigiendo una amnistía para los militares, que debería ser
incluida en la Constitución.
Supuestamente se trataría de dar garantías a los uniformados
que violaron los derechos humanos en la guerra antisubversiva. De esa
manera, dicen que pretenderían obtener algo similar a lo que consiguieron
las FF.AA. en Argentina, Chile y Uruguay en las transiciones a la democracia.
Esa sin embargo es sólo una pantalla para encubrir el verdadero
objetivo: lograr impunidad para los ladrones y narcotraficantes, militares
y civiles, que se han enriquecido ilícitamente en la última
década, incluyendo por supuesto a Vladimiro Montesinos. Es decir,
pretenden usar como barrera de protección a las instituciones castrenses,
para esconder detrás a la pandilla de delincuentes que han robado
a manos llenas todos estos años. El asunto tiene varios aspectos.
El
primero, la violación a los derechos humanos. Las desapariciones,
ejecuciones extrajudiciales y torturas, masivas y sistemáticas,
se practicaron aproximadamente hasta principios de los años '90,
básicamente en el campo. Después decrecieron sustancialmente,
porque los movimientos subversivos en derrota se trasladaron a las ciudades.
Luego de la captura de los cabecillas del MRTA y SL a manos de la Policía
en 1992, disminuyeron radicalmente las acciones subversivas. Y también
las violaciones a los derechos humanos practicadas por las FF.AA.
Otro es el caso de las operaciones realizadas específicamente por
los servicios de inteligencia en la primera mitad de los '90, como las
matanzas de Barrios Altos y La Cantuta, donde si bien intervinieron militares,
actuaron bajo la dirección de Montesinos.
Todos estos actos fueron amnistiados por la ley N°ree; 26479 de junio
de 1995, preparada por Montesinos y fundamentada en el Congreso por Francisco
Tudela. El increíblemente amplio artículo primero de esa
ley dice que se concede amnistía general:
"al personal Militar, Policial o Civil, cualquiera que fuere su
situación Militar, Policial o Funcional correspondiente, que se
encuentre denunciado, investigado, encausado, procesado o condenado por
delitos comunes y militares en los Fueros Común o Privativo
Militar, respectivamente, por todos los hechos derivados u originados
con ocasión o como consecuencia de la lucha contra el terrorismo
y que pudieran haber sido cometidos en forma individual o en grupo desde
mayo de 1980 hasta la fecha".
Como se puede observar, la ley incluye también a civiles, militares
en retiro (Vladimiro Montesinos) y a delitos comunes. Y la definición
es tan vaga, que cualquier cosa puede considerarse como derivada u originada
o consecuencia de la lucha contra el terrorismo.
El asunto es si existe esa ley que cubre hasta junio de 1995 ¿para
que quieren otra si desde esa fecha hasta ahora no hay muchos casos de
violaciones a los derechos humanos? Es obvio que lo que están tratando
de lograr es impunidad para los casos de coimas, robos, mal uso de recursos
públicos y narcotráfico.
Y, con una definición más extensa incluso que la de esa
ley, lograr proteger a todos los civiles y militares que han delinquido
en la última década.
Así, cuando Martha Chávez, cada vez más involucrada
por los Aybar Cancho en negocios ilícitos, se convierte en agente
promotora de la amnistía, no sólo está protegiendo
a criminales de uniforme como viene haciendo desde hace años, sino
está tratando de salvar su propio pellejo.
Un segundo aspecto, es el referido a la efectiva protección que
puede brindar un dispositivo legal a los facinerosos. Como se está
comprobando recientemente en los casos de militares chilenos y argentinos
que han violado los DD.HH., esas normas finalmente no les son muy útiles,
tanto en sus países cómo en las naciones democráticas.
En el caso de otros delitos, como tráfico de drogas y armas, y
apropiación de los dineros del Estado, difícilmente serán
protegidos por mucho tiempo por una ley o dispositivo constitucional.
Un tercer aspecto, por último, es la pretensión de entrampar
la transición al poner sobre la mesa una norma que es, evidentemente,
inaceptable para la oposición, tratando de condicionar las elecciones
a la aprobación de ese dispositivo.
En suma, claramente un torpedo lanzado desde Panamá con el evidente
propósito de petardear las posibilidades de retorno a la democracia,
y generar el caos.
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Email:frospig@amauta.rcp.net.pe
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