Edición N† 1643

 

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    ARTICULO

    2 de noviembre de 2000

    Delfín Al Galope
    Toda la obra del artista Víctor Delfín -desde su célebre chatarra esculpida hasta su más reciente producción pictórica- en voluminoso libro.

    Víctor Delfín detiene monumental estampida de sus Caballos de Bronce.

    ME reservo estas páginas -escribe Víctor Delfín en la primera parte de su libro- para hablar de mi tema favorito. Es decir de mí mismo.

    Para el escultor, pintor, grabador, resistente y valiente demócrata, el hecho de publicar un libro reuniendo cerca de 50 años de ininterrumpida producción artística, ha significado nadar contra la corriente establecida en el Perú. Aquí -afirma- los homenajes llegan tarde. Uno tiene que estar con el pie en el estribo (de la muerte) o bien muerto para ser conocido y reconocido.

    Detalle de "El artista y su modelo". Al lado, significativa alusión a nuestras Fuerzas Armadas: "El Hermoso General".

    Y como a Delfín le importan un pepino los homenajes póstumos, decidió realizar la hazaña de editar su propia obra como un "canto a sí mismo", aunque los verdaderos cantores hayan sido los autores de los comentarios que se incluyen: Carlos Rodríguez Saavedra, Jorge Basadre, Alfonso La Torre, Claude Couffon, Oswaldo Guayasamín, Luis Lumbreras, Leslie Lee e Hidelbrando Pérez. El prólogo le corresponde a Christopher B. Condon.

    A ellos -puntualiza el artista- les agradezco el haber tenido el coraje de escribir sobre mi trabajo en un país como éste, donde todo se recorta, se achica, se reduce o se niega.

    Es importante señalar que este volumen debió publicarse a finales de 1989 y que contó con el auspicio de Concytec, entonces presidido por Carlos del Río. Por razones presupuestales es que se ha tenido que demorar más de una década en aparecer.

    Ana María Ortiz, musa y cómplice de Delfín -está presente en casi toda la última producción del artista- en el óleo "La dama de la hamaca".

    Y esto es lo que Víctor Delfín dice de sí mismo.

    El oficio de vivir:

    He practicado muchos oficios, como todo hombre que se respeta, pero la vocación por trabajar como artista ha sido más fuerte que todo. Un periodista, preocupado por la versatilidad de mi obra, me preguntó: Delfín, ¿usted qué es, escultor, artesano o pintor? Mi respuesta fue: honestamente, a veces pienso que no soy nada de eso. Soy un hombre aterrado ante la idea de tener que ir a una fábrica u oficina y tener que llegar a una hora exacta todos los días. Por eso me dedico a hacer estas cosas. Por eso he asumido la tarea de artista, con su pasión, su aventura, su locura y sus riesgos.... Pero a veces pienso que lo que más me interesa no es el arte solamente sino la vida. Esta pasión por la vida en su profundidad o superficialidad , en su trascendencia o intrascendencia, en su dolor o su alegría, es lo que, me importa captar y expresar.


    Libro que encierra sus "afanes y trajines". Al lado: "El flaco Melgar en traje goyesco".

    La aventura de crear:

    Me gusta experimentar tanto en ideas como en todos los materiales posibles. La imagen de un pájaro puede ser tratada como relieve, escultura, grabado, joya o pintura o tapíz. El material puede ser hierro, aluminio, bronce, oro, plata cemento, al carbón o al óleo, grabado sobre metal, madera o linóleum... En cuanto a los temas, son para mí como estados de ánimo y el mejor pretexto para expresarlos son los animales...

    El artista y su mundo:

    Este escultor, pintor, grabador o artesano no puede evadirse de su realidad. Más bien la lleva como una carga geográfica, geológica, sociológica, económica, humana. Siento que no puedo desligarme de mi entorno, por eso, más que cautivar, agradar o complacer al público y halagar sus gustos pequeño-burgueses, me interesa sacudir el ambiente, hacer pensar, preocupar a la gente, sacudirla de su frivolidad, en su indiferencia, mostrarle lo que sabe que existe pero que no quiere ver... Un artista latinoamericano no puede permanecer indiferente a la violencia, ni al hambre, la miseria, el abuso, la corrupción, que nos envuelven...

    Este es Víctor Delfín. Se le puede encontrar en su libro (que se presentará a fines de noviembre), pintando en su casa-taller barranquina o marchando en las calles por la restitución de la democracia.


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