Edición Nº 1643

 

  • Portada
  • Nos Escriben...
  • Mar de Fondo
  • Heduardo
  • China te Cuenta...
  • Ellos & Ellas
  • Culturales
  • Caretas TV
  • Controversias
  • Lugar Común
  • Piedra de Toque
  • Mal Menor
  •  

     

     

    ARTICULO

    2 de noviembre de 2000

    Inexplicable Distorsión
    El pliego presupuestal para el 2001 agranda la brecha entre el gasto militar y la inversión social.

    El ministro de Economía, Carlos Boloña vuelve a la carga con nuevas medidas. En una suerte de "paquetazo" ha anunciado 12 decretos para aumentar la recaudación fiscal e intentar mover el deprimido mercado de capitales. Además de anunciar un nuevo incremento del Impuesto Selectivo al Consumo a la cerveza y otros alcoholes también anuncia la aplicación de una tasa de 4% a la venta de arroz. Como regalo en el Día de la Canción Criolla, la cerveza, a raíz del aumento del ISC vuelve a elevar sus precios. Boloña calcula tomar de los bares 11 millones de soles (US$ 3.1 millones) mensuales para equilibrar su presupuesto. Sin embargo, los crecientes y voluminosos pliegos presupuestales de los portafolios de Defensa, Interior, Congreso y Cancillería siguen sin tocar, donde podría ahorrar hasta 90 millones de soles mensuales.


    Carlos Boloña con Rosario Almenara de la SUNAT: hablando de paraísos fiscales.

    Escribe
    RAFAEL HIDALGO PEREZ

    EL nuevo proyecto de Presupuesto del 2001 puede resultar una verdadera bomba de tiempo para el próximo presidente de la República.

    El propio titular de la Comisión de Presupuesto del Congreso, Carlos Blanco no ha dudado en reconocer que llegar a la meta de ingresos y gastos de US$ 10.200 millones (S/. 35.711 millones), parece ahora más lejana que el faro de Alejandría.

    El propio ministro de Economía Carlos Boloña ha adelantado un recorte de S/. 1.500 millones (US$ 428 millones), no sólo porque la recaudación tributaria sigue cayendo (6,6% en setiembre) sino también porque las expectativas de endeudamiento externo siempre son limitadas para un Gobierno que se despide. (Boloña ha recibido un portazo del Banco Mundial ante su pedido de US$ 1.000 millones para equilibrar el presupuesto del próximo año).

    Pero el ministro no pierde el optimismo. Entonado por un chifa familiar sabatino en el O Mei, en el que dio cuenta de varias porciones de nabo encurtido, el martes señaló rotundo -con un voluminoso folder bajo el brazo- "seguimos en el camino correcto." Y como para que no quede duda de su nueva heterodoxia recurrió a un inusual método de comparación de la recaudación al afirmar que ha crecido en octubre en 7% (con respecto al mes de setiembre y no con respecto a octubre de 1999), donde lo más probable es que continúe su tendencia a la baja.

     

    SUBE EL GASTO DE LAS FF.AA. Y DEL CONGRESO

    Por eso el ministro tiene ahora el gran reto de demostrar que no es el "ministro de los verdes" en el reajuste presupuestal que prepara.

    Por lo pronto, no sólo tiene mucha tela que cortar en los presupuestos de los Ministerios de Defensa y del Interior, sino también en los pliegos del Congreso y del Ministerio de Relaciones Exteriores. Estos han venido creciendo espectacularmente en los siete últimos años (ver cuadro).

    Por ejemplo, si a los pliegos presupuestales de Defensa y del Interior se le otorga el mismo presupuesto que el que se le dio en 1999 (año en el que todavía existían tensiones en las fronteras) se ahorrarían nada menos que US$ 227 millones.

    Otro tanto sucede en el Congreso donde se puede ahorrar tranquilamente otros US$ 51 millones, si es que el Poder Legislativo vuelve al manejo austero que tuvo durante la gestión de Jaime Yoshiyama en 1994. Ese año no se gastaban los US$ 82 millones que ahora solicita la señora Martha Hildebrandt para el ejercicio del 2001, sino sólo US$ 31 millones, es decir 164% menos. En realidad, en los últimos años el pliego presupuestal del legislativo ha subido por una cómoda escalera que contrasta con el tobogán por el que han caído los presupuestos de los portafolios de Educación, Salud y Agricultura (ver cuadro).

    Con el mismo enfoque, en la Cancillería también se puede hacer un recorte de US$ 32 millones, si es que se le asigna el mismo presupuesto que manejaba el canciller Efraín Goldenberg en 1994, esto es US$ 68 millones y no los US$ 100 millones que pide Fernando de Trazegnies.

    Aplicados los cortes, con bisturí en los cuatro privilegiados pliegos presupuestales esta claro que el ministro Boloña, con una dosis de imaginación, puede conseguir un ahorro anual de US$ 310 millones (o S/.90 millones al mes).


    MUCHO RUIDO...

    No tiene mayor lógica que el titular de Economía haya inducido a la sedición a la bancada absalonista, creando un cisma en el oficialismo, por su capricho de imponer contra viento y marea un tercer sistema para aplicar el Impuesto Selectivo al Consumo (ISC). Este, le reportaría, según sus declaraciones, a lo más US$ 30 millones anuales. Diez veces más puede conseguir aplicando el bisturí en estos pliegos presupuestales que más parecen suizos que peruanos.

    En lugar de ello, el ministro transita por el lado más cómodo de seguir elevando los impuestos. Por eso acaba de decretar un nuevo aumento al ISC a la cerveza, alcoholes y aguas minerales. Según fuentes del MEF el incremento tributario le rendiría S/. 11 millones mensuales (US$ 36 millones anuales).

    Pocos pueden dudar de la necesidad de gravar con 20 % todos los alcoholes (y no únicamente el ron como estaba sucediendo).

    Lo que sí parece verdaderamente desproporcionado es haber reemplazado el ISC específico de la cerveza de S/. 1,41 por litro a un ISC al valor de 75 %.

    Si Boloña piensa que la demanda de la popular bebida alcohólica es inelástica, se nota que hace tiempo que no se da una vuelta por los pueblos jóvenes.

    Los continuos aumentos en los impuestos a la cerveza han comprobado la veracidad de la "Curva de Laffer" señaló Carlos Bentín (UCBJ) el último martes. En los últimos cinco años la producción cervecera se ha desplomado nada menos que 25,32%, mientras paralelamente el consumo per cápita ha descendido 32,5%. Como consecuencia de este comportamiento entre 1996 y 1999 la recaudación fiscal por concepto de ISC a la cerveza se ha reducido 12%. Ahora, cuando la botella suba de S/. 3,70 a S/. 4 se puede esperar que los ingresos fiscales por este concepto sigan cayendo, todo "por el facilismo de elevar el impuesto selectivo a nuestra popular cerveza", comentó Bentín.

    PRESUPUESTO CERO

    Simultáneamente, entre 1995 y el 2001 los ministerios de Educación, Salud y Agricultura han visto reducirse sus presupuestos en conjunto en 31% (ver cuadro). El desplome de los pliegos sociales ha sido una constante en el segundo período del fujimorismo.

    Todo indica que Boloña quiere mantener esta tendencia en el primer y último año del tercer frustrado período de Fujimori. Se observa y se anuncian más recortes por el lado más débil. Bombas de mecha corta que quedan para el próximo presidente. Por ejemplo, no se contempla en el Fondo de Reservas la partida presupuestal para el pago de las gratificaciones del sector público en diciembre del 2001. También figuran recortes a programas sociales como el Vaso de Leche.

    Pero la "tijera" no sólo alcanzaría los gastos corrientes, sino también los de capital. Por eso peligrarían los desembolsos concertados para enfrentar los destrozos causados por el Fenómeno de El Niño en 1998. No se estarían presupuestando las contrapartidas correspondientes.

    La parálisis de la obra pública en el interior puede tener consecuencias imprevisibles. Por eso el presidente de la Comisión de Presupuesto, Carlos Blanco, conociendo las implicancias de su aprobación, estaría tentado a no someter a debate esta propuesta del MEF para no comprometer al Legislativo en sus posteriores efectos. Blanco analizaría la probabilidad de mantener la estructura del Presupuesto del 2001 delegando al ministro Boloña la responsabilidad de su ejecución en función de los ingresos. Una suerte de presupuesto cero.




  • ../secciones/Subir

  •    

       
    Pagina Principal