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ARTICULO
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2
de noviembre de 2000 |
Y las Trabas Electorales
Apenas empezada la discusión de la reforma
electoral surgieron diferencias ya superadas.

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Latorre
y Chelew de la OEA y Paniagua apurando el paso en semana crucial.
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ESTE viernes 3 la Mesa de Diálogo de la OEA entrará
de lleno a tocar el tema de las reglas que regirán el proceso electoral.
Durante los últimos días, Valentín Paniagua y Jorge
Del Castillo, en representación de la oposición, y Martha
Chávez de Ocampo y Luz Salgado, por el oficialismo, habían
venido delineando el proyecto de modificaciones a la Ley Orgánica
de Elecciones que empezó a verse el martes 31 en la Mesa de Diálogo.
Esto, con el concurso de Francisco Diez-Canseco, miembro de la comisión
en representación de la sociedad civil, quien convocó como
asesores a expertos en temas electorales, como Fernando Tuesta Soldevilla
y la Asociación Transparencia.
Ese día, como se sabe, sólo se vio un punto y el tema quedó
congelado por diferencias de opinión. Estas surgieron en el seno
de la oposición por el inesperado cambio de parecer de Fausto Alvarado
(FIM) en relación al porcentaje de firmas requeridas (2%) para
inscribirse (ver aparte). Convenientemente Fernando Olivera no asistió
a esa reunión.
Dicho porcentaje se utilizaría también para reconocer la
vigencia de inscripción de agrupaciones independientes, partidos
o alianzas. Es decir, se consideraría vigente la inscripción
siempre que hayan obtenido no menos del 2% del voto válido a nivel
nacional en el último proceso electoral.
El proyecto que ha presentado la subcomisión de la Mesa de Diálogo
tiene dos partes: una de 15 puntos sobre los cuales había consenso,
y otra con temas que aún son materia de discusión. Un par
de temas -el voto preferencial y el distrito múltiple- quedaron
excluidos para ser tratados directamente en la Mesa de Diálogo.
Entre los primeros se señala que:
Las elecciones del próximo 8 de abril,
serían conducidas por un nuevo jefe de la ONPE. El Consejo Nacional
de la Magistratura lo elegiría, a partir de una terna que sería
propuesta por el Congreso de la República.
Los jefes de las Oficinas Descentralizadas
de Procesos Electorales (ODPE), los funcionarios de las mismas y los coordinadores
de los locales de votación serán designados por el jefe
de la ONPE mediante concurso público.
El RENIEC será el encargado de la verificación
de las firmas de adherentes, asumiendo la función que en las elecciones
pasadas cumplió la ONPE.
La ONPE definirá las "franjas electorales"
-espacios de propaganda electoral-, en los medios de comunicación
televisivos públicos y privados que tengan cobertura nacional,
en un espacio diario de dos horas (entre 6 y 7 de la mañana, y
entre las 6 y las 10 de la noche) y 45 días antes de las elecciones,
que se distribuirán equitativamente y sin costo alguno a las organizaciones
que participen en los comicios. La difusión electoral de publicidad
distinta a la mencionada queda prohibida.
En cuanto a las diferencias subsistentes entre el gobierno y la oposición
se refieren fundamentalmente a:
La imparcialidad informativa del Estado. La
oposición ha propuesto que se suspenda, desde la fecha de convocatoria
de elecciones, la realización de publicidad estatal en cualquier
medio público o privado, salvo en caso de necesidad o utilidad
pública, y previa autorización del JNE. En caso de incumplimiento,
el JNE dispondrá la suspensión de la propaganda política
y se sancionará a los responsables.
La realización de encuestas a boca de
urna. No se ha llegado a establecer si serán proscritas, pero el
gobierno hace todo lo posible para que ello suceda. A contrapelo de esto,
sobre la publicación de encuestas se establecería que los
medios de comunicación podrían difundir o publicar las mismas
hasta dos días antes de la elección (la ley vigente establece
15 días). Otros consideran que sólo deberían realizarse
hasta una semana o 10 días antes de la elección. Y únicamente
se podría realizar y publicar encuestas cuatro horas después
de terminada la votación el día 8 de abril.
El registro de las listas congresales, hasta
el 18 de enero de 2001.
Respecto a los temas que han sido considerados de fondo -el voto preferencial
y el distrito electoral- hay complicaciones adicionales a las consideraciones
técnicas. Según Fernando Tuesta Soldevilla, el problema
es que las reformas se dan en un clima de cálculo político.
Se discute el voto preferencial y la votación por lista cerrada.
Tanto Tuesta como Transparencia, habrían aconsejado que se trabajara
sobre la base de la segunda opción. Ello, dicen, para fortalecer
a los partidos. Sus críticos han argumentado que, por el momento,
esto no sería posible pues no hay una ley de partidos ni los mecanismos
para la realización de elecciones primarias en las respectivas
agrupaciones políticas. Por tanto, serían las cúpulas
de los partidos las que se encargarían de asegurar la elección
de sus favoritos. Los absalonistas habían hecho correr la bola
que Salgado y Chávez querían votación cerrada. Este
habría sido un motivo adicional para la división del oficialismo
en el Parlamento. En la oposición, la totalidad de los partidos
políticos están por el voto preferencial.
El distrito electoral es motivo de similar controversia. La oposición
plantea elevar el número de congresistas a 180 y el establecimiento
del distrito electoral mixto: 126 elegidos por distrito electoral múltiple,
y 54 por distrito electoral único. El Ejecutivo estaría
dividido: hay quienes quieren mantener el status quo, en tanto que por
ejemplo el presidente de la comisión democratizadora, Alberto Bustamante,
propuso la instauración del distrito electoral múltiple.
A la luz de las propuestas presentadas por el JNE, Transparencia, el Ejecutivo,
y el congresista Henry Pease, el sistema electoral múltiple daría
una amplia ventaja a quien obtenga la primera mayoría absoluta
entre las listas que participan en la elección.
Tal como ha empezado la discusión del tema electoral, no obstante
los preacuerdos alcanzados, nada asegura que este viernes 3 las diferencias
no se profundicen y los consensos se desvanezcan. Este, sin embargo, es
un escenario que, por otra parte, tiene en contra el factor tiempo debido
al acortamiento de los plazos con los que se comprometió el gobierno.
(Guillermo Gonzales Arica)
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