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ARTICULO
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2
de noviembre de 2000 |
Rebeliones
Relámpago
Las sublevaciones de soldados y marinos no han
escaseado en el siglo XX peruano. Las derrotaron el aislamiento o la traición.
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| 1948:
marineros apristas derrotados. Tuvieron ayuda civil, pero no apoyo
de la Blindada. |
Escribe
CESAR
LEVANO
EL intento del comandante Ollanta Humala es uno de los más
breves en nuestra rica historia de levantamientos militares. El antecedente
más cercano es el del general Marcial Merino Reyna, jefe de la
División de la Selva del Ejército Peruano, que el 16 de
febrero de 1956 se pronunció en Iquitos contra la dictadura de
Odría.
Un resultado imprevisto de ese movimiento fue que Odría, enterado
de que La Prensa iba a publicar el manifiesto de Merino, hizo apresar
a Pedro Beltrán, director del diario, y a una cuarentena de periodistas,
empleados y obreros gráficos, todos los cuales fueron a dar a la
isla El Frontón.
El manifiesto era urticante. Condenaba a un gobierno "falto de escrúpulos",
que quiere conducir "al ejército peruano a un juego político"
e "imponer a los ciudadanos una elección que permita la continuación
en el poder del actual régimen".
El movimiento no se extendió. Los rebeldes, cercados por las fuerzas
leales al gobierno, se rindieron a los nueve días. El general Merino,
al anunciar su rendición por radio, expresó: "Tuve confianza,
hasta el último instante, en una reacción del pueblo para
apoyar la cruzada de Loreto, cuya única finalidad era conseguir,
para siempre, una comprensión definitiva entre el pueblo y las
Fuerzas Armadas, en beneficio de la grandeza nacional".
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| En
la Guerra con Chile, Cáceres creó un método de
guerrillas que los chinos estudiaron. |
No fue ese el primer levantamiento militar de Iquitos durante el siglo
XX. El 5 de agosto de 1921, al inicio del oncenio de Leguía, el
capitán Guillermo Cervantes se pronunció contra la corrupción
política y castrense. En un manifiesto condenó, con nombres
y cifras, a las autoridades que robaban de los alimentos y hasta las propinas
de los soldados. La acción llegó a alcanzar ribetes separatistas.
El movimiento duró desde agosto de 1921 hasta enero de 1922; es
decir, cinco meses. Al final, el capitán Cervantes y su aliado,
el coronel Teobaldo González, tuvieron que huir a Ecuador, no sin
librar combates en el corazón de las selvas y los ríos.
Poco recordado es el caso del levantamiento de clases y soldados del regimiento
de infantería número cinco, en el Cuartel de Santa Catalina,
en los Barrios Altos de Lima, el 23 de marzo de 1931. Ese recinto era
entonces el equivalente de la División Blindada de hoy. Allí
nacían golpes y ocurrían asesinatos, incluso de generales.
En este caso, el levantamiento fue comandado por el sargento Víctor
Faustino Huapaya, carpintero de profesión e hijo de una verdulera
de Chorrillos.
Los amotinados prendieron a sus jefes en el comedor y dieron a conocer
una suerte de pliego de reclamos que, entre otras cosas, pedía
el fusilamiento del ex presidente Augusto B. Leguía, derrocado
en 1930 por el comandante Luis M. Sánchez Cerro y que estaba preso
y enfermo; separación de todos los altos jefes del Ejército
y construcción de cuarteles higiénicos. Un tal Oscar Medelius
ingresó en el cuartel con ochenta hombres armados y comenzó
a lanzar vivas a Sánchez Cerro. Los amotinados se dieron cuenta
de que estaban aislados, y se rindieron. Huapaya fue luego condenado a
veinte años de prisión; pero la Junta de Gobierno de David
Samanez Ocampo lo amnistió poco después.
También el mar tiene su historia. El 2 de enero de 1932 se produjo
una sublevación de la marinería de los cruceros `Grau' y
`Bolognesi'. Se culpó al aprismo de esa acción. Vencidos,
los insurrectos fueron juzgados y sentenciados, ocho de ellos a muerte.
Fueron fusilados, incluso con la presencia del ministro de Gobierno Luis
A. Flores, apodado `El Camiseto' porque amaba ostentar la camisa negra
de su filiación fascista.
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| El
vencedor de Tarapacá, organizó un ejército de
la nada.. |
Otro levantamiento marino de corta duración fue el del 2 y 3 de
octubre de 1948 (CARETAS 1536).
Se ha recordado en estos días al héroe de La Breña,
Andrés Avelino Cáceres, en parte por el intento de guerra
de movimientos del comandante Humala. Lo cierto es que la hazaña
de Cáceres no admite parangón, sea por lo original de su
esfuerzo, lo titánico de su terquedad y la duración de su
lucha. Baste recordar que cuando fue nombrado jefe político y militar
del Centro, improvisó sus tropas a partir de dieciséis oficiales
convalecientes con quienes había compartido internamiento después
de haber peleado heroicamente en San Juan y Miraflores. Ayacuchano, hijo
de terrateniente, supo encontrar en el pueblo llano de la ciudad y el
campo a los más seguros combatientes, aunque su panoplia bélica
sólo incluyera rejones, lanzas y hondas. Y, por supuesto, rocas
lanzadas desde las cumbres.
Se ha señalado que en los centros de altos estudios militares de
Europa se estudian las hazañas de Cáceres como un ejemplo
de lucha de guerrillas, siempre en movimiento, reclutando sin cesar voluntarios
enardecidos por su ejemplo de coraje y desprendimiento. Ernesto More me
relató alguna vez que en Berlín, en los años veinte,
el comandante peruano Julio César Guerrero aleccionó en
alemán a unos estudiantes chinos sobre la experiencia de Cáceres,
cuyo secretario él fue. En esos días el Partido Comunista
Chino había enviado a estudiar a Europa a algunos de sus jóvenes
militantes. Entre ellos estaban Chu-teh, fundador del ejército
rojo chino, y Chou En-lai, el teórico que dominaba varios idiomas
occidentales.
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| General
rebelde Marcial Merino . |
Un precedente curioso de Humala puede ser el del capitán Luiz
Carlos Prestes, oficial del Ejército de Brasil, que durante dos
años y medio, a partir de 1924, dirigió la marcha de la
célebre Columna Prestes, que recorrió inmensos territorios
de su país sin sufrir jamás una derrota. En esa historia
se inspiró Jorge Amado para escribir uno de sus libros primeros:
La vida de Luiz Carlos Prestes, el Caballero de la Esperanza.
Hay que precisar que la Larga Marcha de Mao Zedong se produjo más
tarde, en 1934-1935.
En ese sentido, la marcha de Humala -quizás porque le fallaron
algunos conjurados- ha sido de corta duración -una marcha relámpago.
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