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Edición Nº 1643 |
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Por FERNANDO VIVAS
EL 2 Y EL RACUMIN A Baruch Ivcher le cuesta pronunciar "desratización" pero a su equipo no. Han estado festejando desde el viernes en que la Mesa de Diálogo acordó -de conformidad con las recomendaciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos- restituirle la nacionalidad y volver todo a fojas cero. Hasta el aumento de capital que hicieron los Winter para licuar sus acciones quedaría sin efecto. Pero siguen en pie los varios juicios colaterales que le sembró el Poder Judicial. Tras la resaca viene el realismo: las resoluciones tienen que aparecer en El Peruano, los trámites puden tomar tiempo y esconder nuevas trampas. El 2 del "Paiche" Olórtegui y de Guillermo Thorndike, sus tinta-amarillas, ya no es descaradamente montesinista, ahora es desesperadamente fujimorista no porque crea que algo puede pescar en el frente oficialista sino porque nadie le creería un súbito afecto opositor. ¿Quiénes sobrevivirán a la fumigación? ¿Magaly que tiene rating y podría armar un show con su cambio de piel? ¿JB y los ambulantes políticamente inocuos? ¿Don Pedrito que ya le estará preparando a Don Baruch, mire pruebe su cebichito y su tacu tacu bien rico? ¿Coco Giles que ya habrá encargado la "technocumbia del judío"? Optimistamente, Ivcher podría estar al mando del 2 en enero con Hildebrandt al aire. EL TALKSHOW DEL 4 Una bruja que le miente a otra tiene 100 años de perdón. Eso pensará la adivina Rosa Chung por darle el amén a Laura Bozzo y hacerla patinar cuando ésta declaró a Gente que le era leal a Montesinos y Fujimori era un traidor. La Bozzo no conjuga lealtades sino cálculos y éste le salió mal. El 4 se derrumba -bueno, en todo caso sus finanzas locales porque fuera los Crousillat han de estar forrados como todo socio de Montesinos- y vuelan las cabezas de sus estrellas. Su aventura se podría resolver como la de Nicanor González, antiguo propietario, que traspasó en 1989 el canal a sus acreedores hasta que encontró en 1994 un comprador voraz: Televisa que poco después lo vendió a la familia chiclayana. Claro que mientras Nicanor, viejo hippie, pasea inocente en su Harley Davidson, José Francisco estaría corriéndose de la justicia. La competencia va a reclamar el ajustón de cuentas a América y el Banco Wiese y Televisa, principales acreencias, algo tendrán que decir al respecto. EN SUS 13 La Mesa de Diálogo también dio la razón a Genaro
Delgado Parker. Se le reconoce su derecho a administrar el 13 este año.
Lo demás sí es un lío de socios que, sin la inquina
judicial, se resolverá rápidamente. En un juicio que se
lleva a cabo en Miami, el mexicano Angel González ya habría
aceptado que compró el 50% del 13 a la familia de Vittorio de Ferrari
y luego vendió el 25% a GDP. Sumados al 50% que éste ya
tenía, es el accionista mayoritario con 75%. Esa operación,
se habría cerrado en alrededor de 6 millones de dólares
que GDP no ha cancelado del todo. Delgado Parker habrá de saldar
cuentas con González (los de Ferrari también reclaman un
saldo), pero ya antes de eso puede gerenciar el canal y salvarlo de las
triquiñuelas que los representantes del mexicano han preparado
con el Indecopi apelando al truco de la insolvencia, el mismo que permite
operar morosamente al 9. Se calcula que el cambio de timón se daría
en diciembre. Hildebrandt ya tiene para elegir: el 13 o el 2.
Escribe GIOVANNI CICCIA
El televisor que tengo ahora en mi departamento es el mismo que compraron mis padres hace 20 años cuando apareció la TV. a color. Un Toshiba al que ya no le funciona el control remoto. Pero tiene una imagen clara y los colores se mantienen bastante vivos. La TV., definitivamente, no es la misma de hace 20 años. Progresivamente fue desapareciendo su claridad y sus colores resultan excesivamente opacos. Mi televisor ahora se ha convertido en un receptor de cable, ya que decidí saltearme la señal abierta desde hace algún tiempo. Sí incluyo a los canales nacionales de cable, que gracias a Dios permanecen brillantes. Cuando hablo de TV. me refiero a lo que un país recibe de cultura e información en mayor dosis, ya que no cabe duda de que es el medio más masivo de todos. Ahora, si hablamos de cultura e información creo que nuestra TV. ha perdido la brújula. Nuestra TV. dejó de ser un medio de cultura e información que nos ayude a crecer como país. ¿Qué se puede esperar de una Tv. plagada de vedettes de medio pelo, travestis exagerados, críticos envidiosos y un despliegue de broncas familiares matizadas de insultos y golpizas? Y peor aún, ¿qué se puede esperar de un país que consume esta TV.? Nuestros gobernantes ya nos han dado una primera pista para responder a la segunda pregunta. Saquen ustedes sus propias conclusiones. Espero no llegar un día a mi casa y encontrar a mi hijo disfrazado de Drag Queen pegándole a su madre. Por ahora me quedaré consumiendo cable mientras pueda pagarlo y esperaré a que "la televisión" recupere la claridad y brillo que necesita un país para crecer. Tal vez así me anime a comprar un "televisor" nuevo. La Ultima Guardia Roxana Avalos
(1963-2000)
Las risas y salsa están todavía
verdes como para andar perdiendo a su gente. Roxana Avalos sucumbió
a un cáncer pulmonar apenas a los 37 años. Iba a ser abuela
en pocas semanas y ya llevaba un año de veteranía forzada
tras la cancelación de "Risas de América", pero ahí
estaban, invocadas en un segundo, sin casi maquillaje, las muecas intactas
de la Guardia Serafina. Esa habilidad para hacer pucheros cómicos
y palomilladas mínimamente estilizadas, le permitió escapar
al destino de vedette de temporada y ser payasa inolvidable. El vozarrón
de achorada le ayudó pues hacía chistoso contraste con las
facciones de rubia al pomo y blanquiñosa de verdad que la convirtieron
en arbitraria vecina de Huaycán. El slapstick y el duelo de chaplines
al que la sometió Ricky Tosso salvaron a Guille de varios apuros.
Antes fue "La Guardia Serafina" y así quedará en la memoria
del humor, pues además de la hazaña de haber dado origen
a un programa propio (aunque un solo segmento de las RyS con Roxana de
trafera o de pirañita, valiera más que muchas de esas medias
horas juntas), demostró que el humor podía picar frescamente
de nuestra modernidad y progreso en la igualdad de los sexos. La simpatiquísima
flaca rompió varios moldes raciales, sociales y sexuales de nuestro
graso humor. Será muy difícil olvidarla.
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