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Edición Nº 1644 |
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`Yo Vi a Vladimiro
en Campanilla' CUARENTA grados de calor, y lluvias que reducen a escombros todo camino o carretera, dan la bienvenida a Campanilla, el mítico pueblo del departamento de San Martín en el que hasta diciembre de 1993, Demetrio Limonier Chávez Peñaherrera (a) "Vaticano", era amo, señor y benefactor. Esta semana, la revelación de cuentas millonarias a nombre de Vladimiro Montesinos trajo a la memoria las numerosas veces en que el ex hombre fuerte de los servicios de Inteligencia fuera acusado de participar en negocios turbios. Uno de los que denunció la extorsión y participación de Montesinos en el narcotráfico -recibiendo 50.000 dólares por cada vuelo que saliera de sus dominios- fue "Vaticano". Y aunque Campanilla ya no tintinea como en la época del narcotráfico, CARETAS llegó el domingo 5 en busca de más pistas. Efectivamente. Tras la caída del otrora poderoso asesor, algunos pobladores se animaron a hablar. Ahora resulta que Vladimiro Montesinos habría visitado Campanilla hasta en tres oportunidades, la primera en mayo de 1991. Hoy, éste es un pueblo sin movimiento económico y en el
que sus habitantes languidecen cada tarde. Cuando "Vaticano" reinaba,
en cambio, era una ciudad en movimiento, los dólares del narcotráfico
inundaban sus comercios y algunas estrellas de la farándula hacían
el incómodo viaje de casi 8 horas, pensando en el contrato que
tenían firmado con el simpático "Limonier", el generoso
empresario
MONTESINOS EN CAMPANILLA Ni siquiera el "Cabildo Abierto" convocado para ese día por el cuestionado alcalde oficialista sacó a la ciudad de su acostumbrada modorra. Fue Demetrio del Aguila López (78), un ex juez de Paz retirado, quien revelaría algo sorprendente: "No sólo vi a Vladimiro Montesinos las tres veces que estuvo en Campanilla, sino que lo filmé la segunda vez que vino. En esa oportunidad se celebraba el cumpleaños de Limonier. Recuerdo la fecha, 16 de octubre de 1991, y esa vez había otras autoridades militares que participaron de la fiesta en la casa de Benjamina Valle, a la salida de la carretera". La anfitriona, por cierto, ya no vive en el pueblo. Sin embargo, la base militar "Punta Arenas", que está a escasos 9 kilómetros de Campanilla y que fue creada para combatir al terrorismo de la zona, fue el pretexto perfecto para que Montesinos justificara sus apariciones. "Llegaba en helicóptero, uno o a lo más dos días, y luego se iba. Todos creíamos que nos visitaba porque era época de lucha antisubversiva". "La relación entre Montesinos y Limonier era muy cercana y el video así lo mostraba. Desgraciadamente, el casete se perdió junto a otros documentos. Cuando cayó Limonier, todo lo botamos al río, teníamos miedo de lo que podía pasarnos", afirma Del Aguila. Pero él no sería el único que vería al Doctor en Campanilla. Walter Sifuentes Vega (58), ex gobernador distrital y ahora presidente
de la Liga de Fútbol, explica que "la relación de Limonier
con los militares era muy buena. El apoyaba al Ejército con alimentos
y movilidad en su lucha contra los terrucos", recuerda.
Respecto al vínculo Vaticano-Montesinos, Sifuentes achina los ojos recordando: "Yo mismo conocí a Vladimiro Montesinos cuando vino a Campanilla, por primera vez, más o menos en mayo del '91. Montesinos quería saber dónde podía ubicar a Limonier". "Esa vez se acercó a mi oficina y me dijo que había escuchado hablar muy bien de él, de lo que había hecho por Campanilla y que quería saludarlo". En esa oportunidad Sifuentes, máxima autoridad civil, no haría de contacto. Pero reconoce que meses después Montesinos regresaría para celebrar el cumpleaños de "Vaticano" junto a las más altas autoridades civiles y militares de Campanilla. En junio de 1992 tendría lugar la tercera y menos cordial visita del Doctor. Esa vez, el mismo Montesinos se dirigió a Sifuentes para que le sirviera de mensajero. "Vino y me ordenó: ubique a Limonier y dígale que si quiere seguir trabajando, no ocupe esta pista, que esa pista ya tiene compromisos internacionales con la DEA. Ahí es cuando creo que empieza la venganza contra Limonier". La pista a la que hace referencia este testigo es la que construyera "Vaticano" cuando llegó a Campanilla y que, en sus buenos tiempos, servía para el aterrizaje de más de 15 firmas de narcotraficantes que operaban en la zona sacando su mercadería hacía Colombia. Se supone que en su primer viaje, Vladimiro y `Vaticano' habrían pactado las condiciones del "permiso" para que éste pudiera prosperar, y que a mediados del '92 las cosas ya no caminaban entre ellos. Precisamente a fines de ese año sale del Perú y es detenido por la policia colombiana en enero de 1993. Ahora, una nueva investigación imparcial podría echar nuevas y decisivas luces sobre éste y otros casos en los que corrupción y narcotráfico parecen haberse dado la mano.
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