Edición N† 1644

 

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    ARTICULO

    9 de noviembre de 2000

    La Edad de la Inocencia
    Cuando Alberto Fujimori era un aplicado alumno de la escuelita japonesa, mucho antes de ser mansillado por la sospecha de corrupción.

    Keita Funato de terno blanco, y Alberto Fujimori.

    1941, Plazuela Castañeta, Barrios Altos. El profesor Keita Funato se retrata junto con los primeros alumnos de su escuelita japonesa. Son 29 niños y jóvenes niseis, inocentes víctimas de las represalias contra la colonia japonesa en el Perú durante la II Guerra Mundial. El gobierno de Manuel Prado ha cerrado sus escuelas, y el vandalismo contra las propiedades de la colonia ha destruido la economía de muchas de estas familias. El propio Funato ha tenido que cambiar de oficio. Fundador de uno de los primeros diarios de la colonia japonesa en circular por Lima, el Perú Nippo, el migrante japonés natural de Wakayama, sufre ahora los rigores de la clausura. Los linotipos le han sido embargados. Le han prohibido escribir. Incluso ha estado a punto de ser deportado a EE.UU., destino que no pudieron evitar otros miembros de su familia. Conserva eso sí el local de la vieja redacción, y funda aquí una escuelita donde enseña el idioma japonés a los hijos de sus paisanos. En esta aula muchos niseis que en la década de 1990 ocuparon cargos públicos, aprendieron sus primeras letras y hasta los primeros trazos de caligrafía japonesa. Y entre todos ellos, también aquel niño de pantalones cortos, tirantes y camisa blanca que posa confiado a dos asientos de distancia a la derecha del profesor Funato san: Alberto Fujimori Fujimori.



    Y La Era De La Inocencia
    La impunidad con la que Montesinos amasó su fortuna revela los niveles de podredumbre a los que llegó el régimen de Fujimori.

    El Cara Dura. El mandatario según el artista cajamarquino Víctor Ramón Ortiz, `Vrocha'.
    "Yo lo que quiero decir, contundentemente, es que de un hecho de corrupción de esta naturaleza, no conocía absolutamente nada", declaró Alberto Fujimori sin pestañear siquiera el viernes 3.

    El Gobierno de Suiza había notificado el día anterior al canciller Fernando de Trazegnies la existencia de tres millonarias cuentas del ex asesor en sendos bancos en ese país. Y la respuesta de Palacio fue pronta y reveladora.

    El ministro de Justicia, Alberto Bustamante informó a la opinión pública esa misma noche sobre la bomba suiza. Y el Sol no terminaba de despuntar el viernes cuando Fujimori ya quemaba la pradera. Encomendó al respetable abogado José Ugaz como Procurador de la República para investigar el caso, recibió con beneplácito la renuncia de Blanca Nélida Colán esa misma mañana y, al filo del atardecer, ofreció una conferencia de prensa en la cual, por primera vez desde que estalló el video Kouri-Montesinos a mediados de setiembre, aceptó preguntas de los periodistas.

    En un esfuerzo por desligar su imagen de la de su ex asesor, Fujimori ha cambiado hasta de escenografía palaciega. Ahora despacha en la Residencia de Palacio, y abre las puertas del Salón Chino -aquel del biombo- al presentarse ante la Nación. Sin embargo, la revelación de que su ex asesor amasó US$ 48 millones ante sus narices lo salpican de monedas.

    Fujimori es probablemente el primer Presidente del Perú que es matemático. Fue un estudiante taciturno, pero aplicado y minucioso, y descolló siempre, a su paso por la escuela, en los números. De hecho, ya en la Universidad, fue catedrático de dicha disciplina.

    Resulta por lo tanto increíble que no conociera "absolutamente nada" sobre la versatilidad financiera de su ex asesor, a pesar de que dichos escándalos merecieron, en su momento, titulares de primera plana.

     
    Escándalos de Montesinos en primera plana, a lo largo de la década de 1990.

    A MIS AMIGOS TODO

    En diciembre de 1999, por ejemplo, el descubrimiento de una cuenta de Vladimiro Montesinos en el Banco Wiese-Sudameris de US$ 2.3 millones, fue para el matemático algo hasta razonable.

    "La cuenta corriente tiene varios años y está en un banco peruano, lo cual le da visos de transparencia, ya que no es una cuenta oscura o secreta", declaró Fujimori. "Y si el monto parece alto, el doctor Montesinos es abogado, consultor en muchos temas y tiene su propio estudio. Supongo que tiene un buen número de clientes. Son clientes, por supuesto, de entidades privadas".

    Pero ahora que se ha volteado la tortilla, Fujimori resulta un fiel cumplidor del dicho acuñado por Manuel Prado: "a mis amigos todo, a mis enemigos la Ley".

    Sobre el origen de las cuentas suizas de Montesinos, esta vez el mandatario sostiene que "no hay duda de un origen ilícito de un lavado de dinero de diversa naturaleza".

    Menuda certeza al cabo de tanto tiempo. La figura de Montesinos ha estado íntimamente asociada con algunos de los principales escándalos de derechos humanos, enriquecimiento ilícito y manipulación del Poder Judicial que han sacudido al régimen de Fujimori desde su primer gobierno.

    El saqueo de los archivos judiciales tras el golpe del 5 de abril, las masacres del Grupo Colina en La Cantuta y Barrios Altos, así como las constantes denuncias sobre la existencia de un aparato de extorsión judicial que gira alrededor de Montesinos fueron oportunamente denunciados por la prensa independiente a lo largo de la década, sin merecer la menor reflexión.

    A MIS ENEMIGOS, LA LEY

    Por el contrario, mientras Montesinos seguía amasando su fortuna, -ahora resulta evidente-, los denunciantes de estos hechos han sido víctimas de feroces represalias judiciales, sin conmover al mandatario. El malhalado financista Carlos Manrique de CLAE, el narcotraficante Demetrio Chávez Peñaherrera "Vaticano", Baruch Ivcher y su personal en Colchones Paraíso, Gustavo Cesti del caso Popular y Porvenir, los propietarios de la Pesquera Hyduk, y hasta el general EP Rodolfo Robles, entre otros oficiales.

    Ni cuando en abril de 1997 el programa "Contrapunto" de Canal 2 (era Ivcher) hizo público el notable incremento de los ingresos personales de Montesinos -basado en reportes de la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria (SUNAT)-, de unos magros S/. 20.430 declarados en 1993 a S/. 1'600.000 en 1995, el matemático Fujimori aplicó una simple regla de tres.

    En realidad el régimen encubrió siempre las actividades de su poderoso asesor. En setiembre de 1996, el premier Pandolfi, en estación de preguntas en el Congreso, afirmó: "el doctor Vladimiro Montesinos es asesor de la alta dirección del SIN, y como tal, la forma y modo en que desempeña sus funciones y su sueldo, tienen carácter reservado".

    Las múltiples veces en que la oposición en el Congreso solicitó que el Parlamento citara a Montesinos para que aclare las denuncias -desde los años remotos del escándalo de la "ropa donada"- fueron también desestimadas por la bancada oficialista.

    LOS OTROS NUEVOS RICOS

    Ahora, Fujimori admite que "tenía información de la manipulación en el Poder Judicial por parte del doctor Alejandro Rodríguez Medrano", vocal supremo sindicado desde hace años como una pieza montesinista en el engranaje judicial, y reconoce que Montesinos "intervino en algunos aspectos de la campaña política, en materia de seguridad" y, "hay que reconocerlo, rebasó también sus funciones".

    El mea culpa no puede ser más patético.

    Fujimori -ni nadie que ha trabajado con él- ha presentado en diez años su declaración jurada de ingresos, rompiendo una sana tradición republicana que fue respetada por Fernando Belaunde, el general Francisco Morales Bermúdez y hasta Alan García, al inicio de sus mandatos. Las demandas para que éstas se hicieran públicas a lo largo de los años '90, fueron siempre rechazadas con tinterilladas.

    Si el matemático Fujimori "no conocía absolutamente nada" de los malos manejos de un asesor tan cercano, es legítimo pensar cuántos otros funcionarios y colaboradores de la comparsa pueden haberse enriquecido también bajo el escrutinio de tan notable "caído del palto".

    Aun ahora, Fujimori clama su inocencia -"en principio, por cierto con riesgo a equivocarme"- en el escándalo del tráfico de armas a las FARC de Colombia. Aunque según el diario New York Times, esta semana, la famosa conferencia de prensa del 21 de agosto pasado, en la que Fujimori y Montesinos afirmaron haber desbaratado una banda de traficantes internacionales que querían hacerse pasar como oficiales peruanos, habría sido forzada por un informe del Ministerio de Defensa de EE.UU. -a instancias de la Casa Blanca- que notificó al Gobierno peruano sobre el descubrimiento del vergonzoso cambalache.

    El régimen está podrido hasta el tuétano. Lo único que libra a Fujimori, por el momento, de mayor escarnio, es el hecho que haya tenido la sagacidad de nombrar al procurador José Ugaz para que investigue a su ahora enemigo, Vladimiro Montesinos.

    Pero la cara dura no se la quita nadie.



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