Edición Nº 1644

 

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    ARTICULO

    9 de noviembre de 2000

    50 Años De Policiales
    Los casos más sonados del medio siglo de CARETAS. Del Monstruo de Armendáriz al caso Succar, dramas íntimos que captaron la atención de multitudes.


    Gianfranco Brero, Saúl Faúndez en "Tinta Roja", ante la cobertura real de CARETAS. Francisco Lombardi ha llevado al cine el caso de El Monstruo de Armendáriz y el de Luis Banchero..

    LA película "Tinta Roja" de Francisco Lombardi ha puesto al periodismo policial en las primeras planas. En cincuenta años, CARETAS también ha abordado casos policiales, pero obviamente de manera muy distinta al estilo carroñero que exhiben los reporteros de ficción del diario "El Clamor". Lejos de regodearse con la sangre de las víctimas y de reproducir crudamente los partes policiales, busca llegar a la verdad. Para ello, confronta fuentes, investiga indicios y analiza implicancias, llegando a realizar muchas veces investigaciones paralelas a las de la Fiscalía y espoleando al Poder Judicial cuando éste parece aletargado o indolente.

    Un delincuente que encandiló la atención de los lectores de los años cincuenta fue Luis D' Unián Dulanto, alias `Tatán' (CARETAS 189). "El hombre tenía pinta de todo, pero ni por asomo la de un delincuente" -recuerda Domingo Tamariz, actual Coordinador General de la revista, que lo entrevistó en la Penitenciaría de Lima allá en 1953. "Bien parecido, de bigote finamente recortado, de suaves modales y una elegancia que sacaba de cuadro". Sobre él pesaba la doble denuncia de haber robado más de un millón de soles (150 mil dólares al cambio) y de haber hecho quemar vivo a otro avezado delincuente de la época. "Ya me he regenerado" -le dijo a Tamariz al final de la entrevista-, "si consigo salir libre me haré jugador de fútbol profesional". Tatán salió. Al escuchar la sentencia que lo absolvía "por falta de pruebas", esbozó una sonrisa de medio lado que hizo brillar su famoso diente de plata. Y una vez en la calle, murió en su ley, a puñaladas.

    1957 es el año del "Monstruo de Armendáriz". Jorge Villanueva Torres, de raza negra y 35 años, fue acusado de violar y matar a un niño de cuatro años. El juicio desató el sensacionalismo de la prensa, el horror y morbo de la opinión pública (CARETAS 147). Carlos Enrique Melgar, abogado de Villanueva, alegó que su defendido se había declarado culpable bajo tortura, y que no era suya la camisa manchada en sangre con la que supuestamente había sido capturado en una huerta de Surco. Estos argumentos fueron rebatidos por Uldarico Salazar, un turronero que dijo haberle vendido el dulce con el que sedujo al niño. Mostró como prueba irrefutable ¡una moneda de 20 centavos! (el costo del paquete de turrón) y con ella marcó la suerte de Villanueva, que murió fusilado en medio de las dudas de la opinión pública.

    En sentido horario: Entierro de El Monstruo de Armendáriz. Tatán y su abogado C.E. Melgar. Ana Rosa Bertello y Nello Tozzini. Mario Poggi y Angel Díaz Balbín. Segisfredo Luza. Luis Banchero. Fernando de Romaña. Ingrid Swchend.

    La noche del 12 de diciembre de 1963, una mujer alemana de 24 años, llamada Ingrid Schwend, se presentó con el vestido rasgado ante la Policía confesando haber matado a un hombre en defensa propia. Según su versión, José Manuel Sartorius, a quien ella dijo no conocer, detuvo su auto para auxiliarla en un desperfecto mecánico, pero en realidad intentó violarla, "me introdujo una mano por el escote, desgarrándome el vestido". Ella, para detenerlo, sacó el revolver Smith & Weson calibre 38 que solía llevar en su bolso y disparó.

    El proceso fue escandaloso. Salió a la luz que, en base a un inusual pacto marital con el millonario José Oliveira, de 40 años, Ingrid estaba "autorizada a completar su vida erótica fuera de casa". Varios hogares limeños se iban deshaciendo al tiempo que las confesiones íntimas de la alemana se fueron ventilando"en el juicio privado... más público de todos los tiempos" (CARETAS 281). La trama se enredó más aún cuando surgió la versión de crimen pasional. Oliveira habría visto tambalear su posición de dominio sobre Ingrid con la llegada no consentida de Sartorius, un seductor de oficio que además tenía el título nobiliario de conde. Según esta versión, Oliveira sería el autor de los cinco balazos. En todo caso, Ingrid fue condenada sólo a cinco años de prisión, rebajados a tres por buena conducta. Salió de prisión y se divorció.

    Mucho antes de ser conocido como el autor de las más espectaculares maniobras psicosociales del SIN (hacer llorar vírgenes de yeso es un clásico), el siquiatra Segisfredo Luza fue condenado a ocho años de prisión por un crimen pasional (CARETAS 403). En octubre de 1966 Luza, que tenía como paciente y amante a Marta Vértiz, en un arrebato de celos, mata a Fare Wanus, de 20 años.

    Pero resultó que Fare Wanus era homosexual. Al parecer, el romance entre la víctima y Marta Vértiz, amigos vinculados al mundo artístico, habría sido simplemente una estratagema para despertar los celos del siquiatra y apurarlo a cumplir su promesa de divorciarse de su esposa. El juicio duró cuatro años y al salir de prisión Luza empezó su controvertida carrera de estratega psicosocial al servicio, primero de la OCI y luego del SIN, aunque él siempre lo haya negado.

    Desde el inicio del proceso a Eugenia Sessarego y Juan Vilca la prensa sensacionalista y gobiernista, especialmente Expreso y Extra, creó las más suculentas historias sobre la muerte del empresario Luis Banchero Rossi. Se llegó al punto de sindicar como autor del asesinato a Klauss Barbie, el ex oficial de la Gestapo condenado en ausencia por crímenes de guerra, y a quien CARETAS (edición 451) había descubierto en Lima en una escala en su viaje a Bolivia. Si algo faltó en el proceso, fue serenidad. En la reconstrucción de los hechos, las cosas ya estaban claras: ese 1 de enero de 1972 el empresario y la secretaria llegaron a la casa de campo de Chaclacayo, donde fueron recibidos por un Juan Vilca agresivo y armado con una pistola Luger calibre 38. Vilca confesó haber matado a Banquero utilizando una escultura de Marina Núñez del Prado y un cuchillo de cocina, para después abusar sexualmente de Eugenia. Según ella, para salvarse, no ofreció resistencia. Sin embargo, de víctima, Eugenia pasó a inculpada y cumplió cinco años de cárcel hasta el 21 de diciembre de 1977, en que fue indultada. Durante el proceso, Sessarego escribió su diario, que fue publicado por CARETAS en dieciocho capítulos.


    El derrotero policial de los últimos cincuenta años reflejado en las portadas de Caretas.

    En el caso de la muerte de Angel Díaz Balbín, sospechoso de descuartizar por lo menos a siete personas, no fue necesario que nuestros reporteros fueran en busca de la noticia. El mismo psicólogo Mario Poggi, horas antes de cometer el crimen, se acercó a CARETAS (edición 891) indagando por el director. "De parte de una primicia", dijo.

    El 7 de febrero de 1986 Poggi hizo testigo al fotógrafo Víctor Ch. Vargas de un examen psicológico practicado al presunto criminal y la noticia se publicó rutinariamente. Pero dos días después, estalló la bomba: el sicólogo había hecho justicia con sus propias manos, estrangulando a Díaz Balbín con una correa. Contra todo pronóstico, los descuartizamientos no cesaron. Poggi fue condenado por el crimen y hoy es habitué de programas cómicos y talkshows de la televisión.

    En agosto de 1990 murió Marita Alpaca. El hecho tuvo un tratamiento circense. La ex modelo cayó desnuda desde el piso 19 del hotel Sheraton, a donde había acudido con el banquero José Reaño (CARETAS 1125). Ante los misterios del proceso, ¿suicidio u homicidio?, y para algarabía de la prensa amarilla digna de la película de Lombardi, el cadáver fue exhumado días más tarde. "¡Le Robaron el Utero!", fue uno de los falsos titulares. Finalmente, Reaño fue condenado y a poco de salir de prisión murió de cáncer.

    Para 1992 el caso Calígula fue el que acaparó los titulares. Fernando De Romaña, de 24 años, amante de las motos y de las discotecas, coleccionaba videos en los que, se decía, aparecían adolescentes de buena familia en situaciones comprometidas. Según la Policía, estos videos eran utilizados para el chantaje. De Romaña fue asesinado de tres balazos en la cabeza y hallado en un descampado de Cieneguilla. Dos años más tarde, su madre, Betty Azalde de Romaña, protagonizó una obra de teatro en la que recreó su vida y muerte. Hasta ahora, de los videos, nada.

    Antes de que termine el siglo, dos nuevos casos estremecieron Lima: en marzo de 1997 los esposos Nello Tozzini y Ana Rosa Bertello, y su hijo Nello, de 26 años, fueron acribillados en su residencia de Camacho (CARETAS 1457). Basándose en el dudoso testimonio del ama de llaves, la fiscalía acusa a Fiorella, la hija mayor, de ser la autora intelectual. Y en octubre, el cuerpo de Juan Succar, `Juanito', aparece muerto a la salida del túnel de La Herradura. Su supuesto amigo y vecino, Miguel De Osma Berckemeyer, `Miguelón', es sindicado como el autor del crimen. Ambos casos aún no están cerrados, su historia final está por escribirse. (Gastón Agurto)



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