Edición Nº 1644

 

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    ARTICULO

    9 de noviembre de 2000

    Cómo Debe Ser El Próximo Presidente
    Cuál es el perfil ideal del próximo presidente de la República. Hablan los encuestadores.


    Alfredo Torres, de Apoyo, "la gente quiere que le mejoren el bolsillo". Derecha: Verjovsky de AyC y "esperan un lenguaje claro y directo".

    A sólo cinco meses de las elecciones generales, el pulso de la calle, zarandeado por la crisis y exacerbado por los escándalos, empieza a esbozar el identikit imaginario de quién debiera ser el próximo inquilino de Palacio.

    Se trata de un ejercicio esperanzador, del lanzamiento de una tabla de salvación en medio de la tormenta política.

    El perfil es aún incierto, pero las empresas encuestadoras ya trabajan activamente en la materia. Sin duda, el candidato que empalme con el sentir popular mayoritario -ya sea por olfato o por ciencia- será el próximo Presidente.

    ¿Una mujer o un hombre? ¿Un mozallón ortodoxo o un heterodoxo maduro?

    En los predios del oficialismo -fiel a su costumbre- no están dejando nada al azar, y ya preparan su plataforma electoral. El régimen continúa midiendo el pulso popular mediante "focus groups" dos veces a la semana, y más de un ministro ya tendría en sus manos los resultados de un sondeo a nivel nacional -el más vasto desde la campaña electoral, se afirma- que ausculta la pegada popular de potenciales sucesores al Chino.

    ¿Chinito, cholito, blanquito o acaso colorao? ¿Limeño o provinciano?. ¿Cómo es el presidente ideal de los peruanos?

    Si bien el candidato fujimorista a la presidencia es motivo aún de febriles jaloneos, públicos y notorios, fuentes oficialistas aseguran que Palacio ya resolvió las plazas de las dos vicepresidencias en el ticket fujimorista.


    Para Peñaflor, de Imasen, "un 43% lo quiere honesto". Derecha: Manuel Torrado oteando los nuevos liderazgos.

    Por lo pronto el gabinete Salas tiene sus días contados. En la primera semana de diciembre -fecha límite para la renuncia de funcionarios públicos que postulen a algún cargo electivo- por lo menos seis ministros dejarían sus cargos para candidatear en la/las listas parlamentarias. Y uno podría ser el delfín de Fujimori.

    ¿Pálidos y despeinados o altas y mandonas?. ¿Viajeros impenitentes o intelectuales sedentarios? ¿Cómo lo quieren?

    Encuestas y "focus groups" vienen dando la pauta a Manuel Torrado de Datum, Alfredo Torres de Apoyo, Giovanna Peñaflor de Imasen y Bernardo Verjovsky de Analistas y Consultores. Y las cosas no parecen propicias para el candidato del oficialismo.

    "En este momento hay una demanda de honestidad, una característica que comienza a aparecer con fuerza en las encuestas", señala Giovanna Peñaflor. "Durante la tercera semana de octubre, la necesidad de que el candidato sea "honesto" obtuvo un 43%. Después le siguen "capacidad para generar empleo", (32%), "que sea trabajador" (19,7%), "capaz de mejorar la situación económica, (16%) y "con carácter, don de mando" (15%)".

    Para Manuel Torrado "los electores se inclinan ahora por un hombre entre los 50 y 60 años, que les hable sinceramente. Quieren oír lo bueno y lo malo porque saben que todo demorará en corregirse. En sectores populares quieren alguien que sientan cerca, que explique cómo acabará con el desempleo".

    "En nuestra última encuesta, dos días antes de que estallara el escándalo de los millones de Montesinos, -sigue Torrado- sólo un 15% confesaba que votaría por el gobierno, un 30% por candidatos de oposición y alrededor del 50% estaba a la espera de un hombre nuevo".

    Y añade: "Pero lo quieren con equipo, a la cabeza de un nuevo partido. La gente desea nuevas organizaciones, honestas, democráticas. No es una apuesta a favor de los independientes, sino de nuevos partidos, que es diferente".

     

    El BOLSILLO

    Para Alfredo Torres, de Apoyo, "La gente espera que mejore su bolsillo. Mientras los segmentos socioeconómicos A y B piden salir de la recesión, los sectores C,D y E exigen empleo. Sin embargo, hay un componente que ha comenzado a aparecer en las últimas semanas: la honradez".

    Según Torres, hasta la segunda vuelta electoral la "eficacia" era toda una virtud entre los candidatos. "Ahora la gente empieza a distinguir entre eficacia y su lado oscuro, que asocian a la corrupción". Para Torres, el candidato ideal debería reunir los siguientes atributos:

    Profesional, aunque no necesariamente un intelectual. Ayuda más ser economista o ingeniero que abogado. Hechos y no palabras.

    Cincuentón. El ímpetu, vehemencia e inexperiencia de un joven como Alan García, que llegó al poder a los 36 años, ha curado en salud a muchos.

    Viajero. El estilo de Belaunde y Fujimori, recorriendo el país e inaugurando obras, ha calado.

    Un nuevo rostro. El deterioro y pérdida de confianza en lo conocido es muy fuerte y eso lo demuestran los índices de aprobación-desaprobación de personajes públicos, dice Torres.

    Para Bernardo Verjovsky, de Analistas y Consultores, "es bueno precisar que más de un 50% de los electores están a la espera de un hombre entre los 45 y 50 años, mestizo -no necesariamente cholo-, de profesión economista o empresario, casado, con una familia constituida y dueño de una situación económica resuelta".

    En todos los testimonios hay una constante, y esa es la búsqueda de nuevos liderazgos.

    Según Peñaflor, en la próxima campaña será importante la "hoja de vida" del candidato en todos los segmentos socioeconómicos. "Mientras los sectores populares, desde el Bajo superior hasta el E, esperan `que haya vivido lo que nosotros', en los sectores altos el imaginario gira en torno a conceptos como capacidad, conocimiento del país y nivel de estadista".

    "Sobre su nivel profesional, definitivamente buscan a alguien competente en el tema económico".

    Y en lo concerniente al origen (limeño o provinciano), para la mayoría de analistas esto no sería esencial. Aunque, según Peñaflor, "en la demanda de un provinciano quizás esté representado un mayor anhelo de cambio".


    ¿QUIENES DECIDEN?

    Al hablar de encuestas, lo usual es referirse a los niveles socioeconómicos en los que estarían divididos los votantes. Se dice que estar bien en los sectores A y B no es determinante para ningún candidato, mientras que los C, D y E inclinan la balanza.

    Los segmentos A y B en Lima sólo representan al 20% de los votantes, y a nivel nacional no son más del 10%. En cambio, el C equivale a un 30% de los electores de la capital y a un 25% del país. Eso, sumado al 65% del voto nacional a que equivalen los sectores D y E -extremadamente pobres, con un grado de instrucción limitado y expuestos a la televisión local y la prensa de cincuenta céntimos-, componen el damero sobre el que un candidato debe desplegar su propuesta e imagen.

    Los entrevistados concuerdan en que el amplio porcentaje de ciudadanos que apoyaba a Fujimori en los estratos bajos hoy sienten el vacío que deja el descalabro del régimen y están a la espera de un líder que colme sus expectativas.

    Con las nuevas normas electorales, bastarán 140.000 firmas para entrar en la carrera presidencial del 8 de abril próximo. La posibilidad de un nuevo "Fenómeno Fujimori" no está del todo descartada. Y cualquier inesperado cacique, de seguro, animará la campaña electoral que se avecina.(Pedro Tenorio).

     

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