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Edición Nº 1644 |
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Por FERNANDO VIVAS
Se puede lavar dinero abriendo cuentas en Suiza, en Panamá o en el Wiese de la esquina, fundando empresas fantasmas, comprando antigüedades, jugando en la bolsa, organizando eventos, pagando grandes sueldos,viajando, regalando, haciendo caridad. También se puede lavar dinero en la televisión. La mesa de diálogo ha acordado exigirle a la Tv. y a la radio 10 minutos diarios y prohibir la publicidad electoral más allá de esa franja. La medida empezaría 60 días antes de los comicios. Bien y mal. La Tv. ha sido tan réproba en los últimos tiempos que lo menos que puede hacer es aceptar el pedido sin chistar y sin cobrar, contribuyendo a la democracia que ha estado tan sibilinamente socavando. Sin embargo, protestó, y consiguió que no le recorten su libertad de contratación publicitaria. Que el JNE esté vigilante ante la publicidad estatal tendenciosa (jamás volver a apañar un video como el del shock con que el APRA espantó a los fans de Vargas Llosa) y que se las ingenie para establecer sutilmente topes para evitar la saturación. Debiera prohibirse expresamente la contratación de espacios más allá de las tandas publicitarias. Así se evitarían los riesgos de una plutocracia y una "publicitocracia" que, por otro lado, si asoman, serán denunciadas por la prensa libre. Laura Bozzo está negando a Vladimiro por todos los medios a su alcance. Pronto lo hará con los Crousillat. El apuro le ha impedido armar un complot para despistarnos pero al menos está flirteando en público con un argentino del grupo Complot, Christian Suárez, para conmovernos. Así, la prensa amarilla la poncha como tía chibolera antes que como socia atribulada de Montesinos con quien diseñó y produjo especiales pseudoperiodísticos sobre la lucha antiterrorista y la guerrilla colombiana, y presentó en sociedad a la presunta hija de Alejandro Toledo. El compromiso de Bozzo fue tan intenso que hasta hace pocos días, cuando otros lo negaban sin reservas, reclamó a Fujimori lealtad al exasesor y defendió a ultranza a Blanca Nélida Colán. Esas prestaciones de servicios han de haber tenido un pago. Pronto saldrá a la luz. La Asociación de Radio y Tv. pende de un hilo torcido. Se llama Daniel Linares Bazán y es un yesman de José Enrique Crousillat. Nació a la política bajo la sombra de Morales Bermúdez que lo hizo alcalde de Iquitos y jugó a ganador con Belaunde. Fue diputado de Acción Popular entre 1980 y 1985 y presidente de la comisión bicameral de presupuesto. Candidateó sin éxito al colegio de contadores y volvió a la penumbra hasta reaparecer no hace mucho como gerente de un gremio que no convoca asambleas, que difunde comunicados inconsultos y que no da la cara cuando se le pregunta por qué ha renunciado el íntegro de la junta directiva con excepción del presidente J.E. Crousillat y el vicepresidente Mendel Winter. Está tan comprometido con el tráfico de influencias de su jefe que, cuando hace unos días otros broadcasters pidieron a Crousillat que renuncie de una buena vez a la ARTV, éste dijo que Linares le había aconsejado quedarse en la presidencia hasta el 2001. Pues ambos tendrán que despedirse pronto, una vez se lleve a cabo el viernes 10 la asamblea que un grupo de empresarios televisivos y radiales han convocado para limpiar el gremio. Lavar dinero es un delito; lavar la televisión es una necesidad. Algunos rostros -sobre todo los dominicales y las fieras del 2 y el 4- están demasiado percudidos como para soportar el enjuague. Si no lo hacen los propios canales lo harán el público, los anunciantes y, en los casos extremos, el Poder Judicial.
Escribe JORGE DEL CASTILLO
Apenas me levanto prendo la TV, pasando entre los Canales N y 6 (RPP); últimamente entro al 4 y 5 que han empezado a abrirse un poco. Mientras me alisto paso a la radio entre RPP. y CPN. De ahí a trabajar, en el carro, otra vez las mismas radios y en la oficina siempre está prendido el Canal N, para mirarlo al paso. En la noche durante los días de semana, aunque llego tarde, veo todos los noticieros que pudiera alcanzar, alternando con CNN. La hora N de Althaus es infaltable, también las entrevistas de Beto Ortiz en temas serios y la Mesa Política del 10. Los fines de semana, principalmente los domingos, trato de ubicar alguna buena película en el cable, no siempre es posible, también veo fútbol y otros deportes. Me gusta mucho Animal Planet, es instructivo y ameno, así como los programas culturales de Mundo. El fujimorismo me había hecho perder la costumbre por los programas políticos dominicales que recién empiezan a resucitar, pero en esa materia el Canal N sigue siendo indispensable. Tengo gran expectativa por ver como se portan los canales en la próxima campaña electoral, porque en la anterior mejor ni comentarla. A ver si le dan un espacio a Hildebrandt. Cacho a Saber
Conducir un talkshow cultural convertido
a la fuerza en programa político, pasar notas al vuelo por periodismo
de investigación, rajes por perfiles biográficos, chisme
por semblanza, chongo por grita cívica, joda por juicio moral,
y viceversa, debe stressar a cualquiera. Entonces, el conductor se disfraza
de geisha para demostrar que él no es una geisha -¿alguien
lo acusó?-, pero que quisiera serlo porque así reivindicaría
al presunto provocador reprimido que hay bajo la careta del auténtico
periodista chancón, del Hildebrandt no se lo digas a nadie. Comprensible
decepción que lleva a la esquizofrenia, moneda corriente en la
tele. Si hasta a los espectadores se nos pega ¿cómo no va
a sufrirla el pata que suda como chancho en el set hirviente? Entonces,
el brillante esquizo se traviste en geisha, milico, bailarín de
toada o se pone cualquier disfraz que encuentre en el closet de su imaginación
para que lo discutamos en serio, en lugar de simplemente desmelenarse
para que lo aceptemos con simpatía, como a Carlos Cacho. Luego,
extenuado tras la controversia, Beto se mira al espejo y ve un poquito
de neblina que toma por cortina de humo y eso ya no es esquizofrenia manejable,
es paranoia cagona. Entonces, el caso Humala se convierte, no sé
cómo, en un cuento de Montesinos para engatusar a todos menos a
Beto a Saber. Pero se disipó la fiebre, Beto mejoró y cotejó
habilidades con Carlos Cacho. Un buen encuentro.
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