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Edición Nº 1645 |
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Memoria de 'Osito'
CADA día aparecen más rastros que conducen al inmenso laberinto de corruptelas que Vladimiro Montesinos montó durante más de una década. La última perlita apareció en Colombia el pasado sábado 11 de noviembre, por boca del mismísimo hermano de Pablo Escobar. Roberto Escobar, "El Osito", actualmente ciego (debido a una carta bomba) y recluido en un hospital de Antioquía, declaró a la revista colombiana "Cambio16" que su hermano Pablo había contribuido con un millón de dólares a la campaña primigenia de Alberto Fujimori, allá por 1987. Para tal efecto, el ex asesor habría estado durante 3 días en la hacienda "Nápoles", de propiedad del capo colombiano. Las fechas, sin embargo, conspiran contra la veracidad de la versión. Según varios testimonios, en 1987 Montesinos aún no conocía a Fujimori. Lo que sí es indudable es que las solidarias relaciones de Montesinos con los narcotraficantes tenían larga data. Tras su frustrada carrera militar, el ex asesor hizo taxi y estudió Derecho. Y el primer paradero de su nueva vida profesional fueron los casos de narcotráfico. Ya en julio de 1978, defendió al narcotraficante colombiano Evaristo Porras, detenido en Lima cuando intentaba cerrar un "pase" de 20 kg de clorhidrato de cocaína. Porras, a fines de ese mismo año, fugó del país en una avioneta, con la ayuda de Montesinos. Pertenecía al Cártel de Medellín de Pablo Escobar, e incluso fue sindicado por la policía colombiana como partícipe del asesinato del ex ministro de Justicia de ese país Rodrigo Lara Bonilla, atribuido a ese tenebroso Cártel, y ocurrido el 30 de abril de 1984. En abril de 1979 (ver CARETAS 1163), Montesinos avaló al ciudadano colombiano Jaime Tamayo Tamayo, al parecer también del Cártel de Medellín, en la compra de una casa ubicada en Los Eucaliptos 490, urbanización Camacho. La Policía después encontró 2,5 kg de pasta básica de cocaína en el inmueble. Otra de sus intervenciones en este terreno fue la defensa, entre los años 1985 y 1986, de los generales de la PIP Rodolfo Ballesteros y Eduardo Ipinze Rebatta, ambos ex directores generales de su institución y a la vez protectores de Reynaldo Rodríguez López, alias "El Padrino". Lo habría hecho por medio de terceros y una prueba de ello sería que en agosto de 1990, ya aupado en el poder, hizo dar de baja a los generales de la Policía Raúl Chávez González y Gustavo Peralta, que comandaron el equipo que investigó el caso. Tiene perfecta coherencia entonces la sospecha de que Montesinos, ya desde fines de los '70, tenía vínculos con Pablo Escobar. Entre 1978 y 1987, fecha de la presunta conversación con el ex capo de la droga, había sólo 12 años, un tris si de lealtades mafiosas se trata.
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