Edición Nº 1645

 

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    ARTICULO

    16 de noviembre de 2000

    Se Busca Presidente...
    Para el Congreso. Ricardo Marcenaro y Valentín Paniagua disputarán el control de la Mesa Directiva del Parlamento.

    Escribe PEDRO TENORIO

    A Pan Y Agua
    Valentín Paniagua es la carta unitaria de las fuerzas democráticas para la presidencia del Congreso. Constitucionalista y experimentado hombre de consensos, este ex presidente de la Cámara de Diputados tiene ante sí un reto tan grande que podría llevarlo -en caso de vacancia presidencial y desconcierto entre los vicepresidentes del régimen- a ocupar interinamente la presidencia de la República.

    A pocas horas de la medianoche del martes 14 empezaron a definirse las candidaturas a la presidencia del Congreso. En el "Plenito" celebrado entre los congresistas del Gobierno, fue designado sorpresivamente -vía Brunei- Ricardo Marcenaro, uno de los "duros" al interior del oficialismo, como el representante de Perú 2000. Se desplazaba así a Absalón Vásquez, el que más había sonado hasta primeras horas de esa noche, del bolo gobiernista.

    Por el lado de las fuerzas democráticas, tras largas horas de negociaciones se llegó a un consenso alrededor de Valentín Paniagua, el secretario general de AP. Sin embargo, puede decirse que los cubileteos para llegar a estos consensos no estuvieron exentos de tensión y dramatismo.

    En Perú 2000 la situación alcanzó ribetes que hasta ahora nadie llega a entender completamente al interior de la bancada oficialista.

    Fue Alberto Fujimori, desde el distante sultanato de Brunei, quien eligió al candidato de la alianza. Absalón Vásquez, que se perfilaba como la opción con más posibilidades frente a un candidato opositor, fue dejado de lado en beneficio de Ricardo Marcenaro, la opción por la que Martha Chávez se jugó el todo por el todo ante Fujimori. Según una fuente, Absalón Vásquez consiguió el apoyo de 64 congresistas.

    No se sabe si de verdad Vásquez estaba a punto de pegar un campanazo a favor del régimen, o si alguno de sus viejos amigos lo ayudó "imitando" algunas firmitas, pero lo cierto es que el martes por la tarde anunció a los otros líderes de la alianza que contaba con el apoyo de 64 legisladores, quienes votarían por él para presidente del Congreso.

    Lo que siguió fue una lucha entre las facciones de Nueva Mayoría -a la que pertenecen Chávez y Marcenaro- contra Vamos Vecino, el movimiento de Vásquez.

    El vacío de poder alcanzó al Congreso. Tras la caída de Martha Hildebrandt, la batalla será a muerte.

    Y fue tal la tensión entre estos grupos que, para felicidad de Martha Chávez, Fujimori prefirió apoyar a Marcenaro aun cuando en ello agotara las posibilidades de triunfo del bloque oficialista.

    La decisión es inexplicable, por cierto, pero al parecer pesó más la desconfianza del Presidente en Absalón. Marcenaro fue el úkase dado por el Presidente y no hubo vuelta que darle. Tampoco se sabe cuál es el cálculo del primer mandatario si de verdad Perú 2000 teme, como lo ha denunciado reiteradamente, que una oposición a la cabeza del Legislativo declare la vacancia de la presidencia.

    A no ser que eso sea, extrañamente, lo que Fujimori quiera ahora.

    Tampoco se puede descartar que, lanzados Marcenaro y Paniagua, alguien proponga a un independiente como tercera vía y a la hora de la verdad el oficialismo y los SIN-partido se unan, apoyándolo. Aunque todo cabe en política, eso es poco probable: el plazo para inscribir a los candidatos vencía el miércoles 15, y si aquello sucediera, la maniobra sería evidente.

    El jueves 16 mostrará de un lado a Marcenaro -que en lo que respecta a buenas maneras democráticas y búsqueda de consensos es una "figurita repetida" de Martha Hildebrandt- y a Valentín Paniagua en representación de las fuerzas democráticas.

    Marcenaro gracias al "dedo" transoceánico de Fujimori. Para Absalón, 64 firmas no bastaron..

    EL PARTO DE PANIAGUA

    Si bien el de Paniagua fue uno de los nombres que comenzó a sonar a poco de que la censura contra Hildebrandt fuera aprobada, lo cierto es que se tuvo que vencer la terca resistencia de Perú Posible. El partido de Alejandro Toledo quería hacer valer su condición de primera minoría opositora colocando a Carlos Ferrero en el partidor, pero finalmente tuvo que ceder ante el abrumador respaldo que, en el resto de movimientos, obtuvo Paniagua.

    "Valentín Paniagua, como demócrata y hombre de consensos ha trabajado para merecer esta nominación. Merece el respeto de sus colegas y es una garantía al frente de la Mesa Directiva", señala Jorge del Castillo al justificar su apoyo. "Además, creemos que tiene las condiciones para ganar el apoyo de los independientes", agrega.

    Si bien la aspiración de PP se basaba en el acuerdo previo de respetar la correlación de fuerzas -número de congresistas de cada grupo político- a la hora de asignar cargos, lo cierto es que Paniagua surge como una opción capaz de generar menos anticuerpos entre los congresistas independientes.

    Ciertamente, Paniagua es un respetado constitucionalista, ex presidente de la Cámara de Diputados durante el segundo gobierno de Fernando Belaunde y pieza clave dentro de los logros que en materia de reforma electoral se han conseguido con auspicio de la Mesa de Diálogo de la OEA. Su triunfo mejoraría la imagen del Congreso, sería el punto de partida para un ejercicio plural del Poder Legislativo y la recuperación de muchas de sus atribuciones perdidas durante el fujimorato.

    A eso se sumaría una variable de tipo político y que radica en que, siendo una figura sin aspiraciones presidenciales y perteneciendo a un partido (AP) que no está precisamente pasando por el mejor de sus momentos, la tentación de llevar agua para su propio molino quedaría descartada.

    La censura la sacó de la presidencia. Ahora gritará desde el llano.

    Después de todo, ante la eventualidad de que el Congreso se vea en la obligación de declarar la vacancia de la presidencia en las próximas semanas -y no definida la línea de sucesión ante la renuncia aún no resuelta de Francisco Tudela y la fragilidad institucional de Ricardo Márquez-, Paniagua podría hallarse (como presidente del Congreso) ante la eventualidad de asumir temporalmente la presidencia de la República.

    Durante las horas previas a su designación no se cansó de repetir que no era candidato a nada y que estaba a la espera de un consenso para respaldar al candidato de oposición. Tras la desiganación, le ha llegado el turno y dependerá del voto -esta vez secreto, por balotas según el reglamento- para saber si se termina o no con más de 8 años de una excluyente hegemonía oficialista.

    Tal como está definida la actual representación nacional, esta elección bien podría ser de pronóstico reservado. Es muy probable que la presidencia del Congreso recaiga en la oposición, pero la última palabra la tendrán los llamados independientes.

    Como demostró la votación del lunes 13 cuando se rechazó la censura a la primera vicepresidenta Luz Salgado, ni opositores ni oficialistas se bastan por sí solos para ganar una elección. Por tanto, ambos bloques estarían obligados a conversar con alrededor de 15 congresistas que -entre independientes, tránsfugas y montesinistas- no se sienten representados por ningún grupo político.

    Más aún cuando, al cierre de la presente edición, nada está definido.
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    El jueves 9, el oficialismo abandonó sus funciones tras una orden de Martha Hildebrandt. Esto le costaría el cargo. Independientes como Cecilia Martínez apoyaron luego a la oposición.

    UN CONGRESO LIMPIO

    Una presidencia en manos de la oposición abre el camino, además, a dinamizar el papel que el hemiciclo cumplirá en los próximos meses ante la eventualidad de nuevas y escandalosas revelaciones que involucren al poder político.

    Por lo pronto, la actual legislatura, que culmina el 15 de diciembre, podría ser ampliada a solicitud de la presidencia y con los votos del pleno, para monitorear los acontecimientos. Además del trato preferente que recibirían las reformas provenientes de la Mesa de Diálogo de la OEA, se abriría la puerta a la recomposición del Consejo Directivo y hasta de la Comisión Permanente, para representar en ellas a las diversas minorías que hoy componen el Legislativo y que difieran enormemente del escenario previo al 28 de julio.

    Pocas horas antes de que se oficializara su candidatura, CARETAS le preguntó a Valentín Paniagua si el panorama era espectante, de cara a los próximos días. "Angustiante y difícil, diría yo", respondió esbozando una sonrisa. De la decisión del jueves depende, en gran medida, si las cosas comienzan a asumir el rumbo de la transición ordenada y democrática que la ciudadanía espera.

    Posiblemente 117 congresistas -Kouri suspendido, Palomo y Altuve de licencia- tengan la última palabra.



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