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Edición Nº 1645 |
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Los Hombres de Montesinos
No sólo en el Perú sino en el mundo es rechazado, denunciado, vilipendiado. La Interpol ya lo busca en Bolivia y en Estados Unidos se le ha cancelado la visa, en tanto que el presidente Fujimori sale casi todos los días, hecho un sheriff, tras sus pasos. Aún así, un grupo de hombres, de distinta procedencia y oficio, todavía rodean al ex asesor, o actúan en su nombre mientras él se sume en la clandestinidad. Manuel Tullume, Alejandro Montes, Javier Pérez Pezo y Pedro Huertas Caballero son 4 de ellos y constituyen, acaso, el sinónimo de la lealtad casi siciliana. O de la simple gratitud por cosas que Vladimiro Montesinos hizo por ellos, mientras ponía de cabeza las instituciones y la moral del país. LOS cinco están en calidad de prófugos y son buscados a nivel nacional e internacional. Sus fotografías, tamaño pasaporte pero ampliadas, fueron distribuidas -con carácter de urgencia y confidencialmente- a todas las unidades policiales y militares del país, así como en el aeropuerto y los distintos controles migratorios. Pero el único archiconocido del grupo es Vladimiro Montesinos Torres. Los otros cuatro constituyen el misterioso cuerpo de seguridad, asistencia y aparato legal con que contaba el ex asesor en sus horas más felices y que ahora, en su momento más terrible, también parecen acompañarlo. Uno de ellos -acaso de quien se ha hablado más- es Manuel Tullume Gonzales, de 46 años, un técnico de primera del Ejército y conocido como ¨El Brujo¨, quizá porque es natural de Monsefú, Chiclayo.
Asignado al Servicio de Inteligencia Nacional hace 9 años, Tullume es -aún- secretario personal del ex asesor, su asistente y, según la Policía, quien le hacía todas las gestiones personales. Lo acompañó a Panamá y, de acuerdo a fuentes castrenses, también le hacía los depósitos de dinero y coordinaba sus visitas. Para Montesinos era algo así como su ministro. Esto hacía que Tullume, siendo un técnico, se diera el lujo de tutearse con los generales de división e incluso de increpar a los oficiales, sin que éstos pudieran llamarle la atención o amonestarlo. Hasta se le solicitaba que abogara por algún ascenso, pues era un total protegido del "Doc". Estudió la secundaria en el colegio Diego Ferré Sosa de
Monsefú, donde fue un alumno regular y destacó en ciencia
política, religión e inglés. Sus compañeros
de clase lo recuerdan como un simpatizante de la izquierda y alguien con
facilidad de palabra. "El Brujo" estuvo ligado a los incipientes grupos
políticos del lugar.
Sin embargo, su hermana Marcelina señaló, refiriéndose a Manuel: "Los estudios en Lima le hicieron mucho daño. Se olvidó de sus padres, que eran agricultores y murieron hace cuatro años. El no vino al entierro, ni nos enteramos dónde estaba. Unos vecinos nos informaron que lo vieron al lado de Montesinos en algunas presentaciones públicas." Compungida, Marcelina agregó que cada uno era dueño de
su destino, que su hermano era un inmoral y que él único
que lo iba a juzgar era Dios. Esmeralda Custodio, por su parte, la esposa
de Tullume, vive en Surco y se encarga del cuidado de sus hijos. Desde
que éste se fue a Panamá no lo ha visto, aunque sabe que
está en peligro. Sólo le pide que recapacite y se entregue. Manejaban el último grupo denominado "Zeus" -antes llamado Júpiter-, integrado en su mayoría por militares y policías retirados entrenados por instructores militares extranjeros. Tanto Montes como Pérez reciben un sueldo de Montesinos, lo mismo que otros seis efectivos de seguridad que lo rodean. Por último, está Pedro Huertas Caballero, un abogado que tuvo el cargo de jefe de asesores legales del SIN. Tambien viajó a Panamá, pero volvió rápido debido a que no le dieron la visa. Huertas estaría ayudando a Montesinos a preparar su defensa, por lo que coordina la presentación de los escritos en los juzgados y fiscalías donde él tiene denuncias. Como se ve, el ex capitán tiene todavía quien le escriba y lo defienda.
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