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Edición Nº 1646 |
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Hasta El Cuello
ALGO de agorera ha tenido la incontable y variada colección de corbatas que forma parte del guardarropa de Alberto Fujimori y que éste exhibía -según fuese el caso, o el terno- en el ejercicio de su ilegítima función: la prenda marca el nivel al que, finalmente, le llegó el agua -metafóricamente hablando- tras su segunda reelección. Esta presumible debilidad por un no siempre frecuente lucimiento personal resulta ser, por lo demás, otro de los vínculos notorios -acaso el más inocuo, sin embargo- con su ex asesor, Vladimiro Montesinos. Pero si éste tenía 60 ternos, además de 1.200 camisas y 300 corbatas italianas entre otras bagatelas (CARETAS 1645), resulta obvio que quien ponía la cara no podía andar a la zaga ni mucho menos.
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