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Edición Nº 1646 |
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Por LORENA TUDELA LOVEDAY Experimentos Raros 1
O sea, para entender lo que está pasando ahorititita en el Perú, ay no sé, habría que remitirse a dos episodios de nuestra historia: el Descubrimiento de América (con su trauma de la Conquista más) y el fusilamiento de María Parado de Bellido. La importancia del primero, pucha, salta a la vista: en el siglo XVI llegan sin avisar unos españoles analfabetos que apestaban a bota de cazador recién sacada, se encuentran en Cajamarca con unos incas que vivían en una especie de permanente representación kitsch del Inti Raymi, se llevan pésimo entre ellos y ahí están por un lado mi primo hermano Pancho con su sed de absoluto y por otro, Ricardo Márquez y sus problemas de identidad, que son poco menos que los de un ceramio Chiribaya que cree estar en la sección Sevres del Louvre, qué falta de in sight. Me imagino que esto al lector promedio norteamericano le debe haber quedado clarísimo. Ahora, sí me parece súper importante que la opinión pública del país del norte entienda quién es Martucha, ag, porque si no capta eso, pucha, va a seguir pensando que los peruanos llevamos plumas en la cabeza y nos comemos entre nosotros. Empecemos por el principio: acá en la cultura criollo/aymara hay un tipo de gente que son categoría ONA. ¿Qué es ONA? ONA es lo que es, pero no tanto, ma non troppo. Me explico. Puede que tú tengas una tía feísima, pero no FEONA. Tu manicurista puede ser huachafa pero no necesariamente HUACHAFONA. ONA no es, por siaca, la sigla de una agencia de las Naciones Unidas. Como ya les dije, se trata de una categoría a la que pertenece una de las figuras claves para entender al Perú de hoy. Susy Díaz es puta, la del otro canal es PUTONA, eso es todo. Siguiendo esa lógica, Martucha, ag, es feona y huachafona pero, sobre todo, es obcecadona con El Innombrable. Quiero decir con esto que, pucha, cual la zamba Iparraguirre con el cara de nalga Abimael, pucha, es capaz de defender como rabona sin horizonte al hombre de su vida. Pero, pucha, llega un momento en que la traiciona la traición, se le ve el fustán, llama al maridete y lo manda a que te eche agua con la manguera de la casa, no sé si me entiendes. O sea, no es de las que te cuadra y te maldice y te tira sapos y culebras. No. Ella, con una sonrisa que tiene que parece un hiena ante la SUNAT, pucha, es capaz de defender al diablo calato, pero como es ONA, le dura hasta un límite, pasado el cual se tiene que buscar otra causa en su vida y por ejemplo, ay no sé, se pone a vender armas (y una que le iba a regalar por navidad un paralizer) y así, la vida continúa. Bueno, ese es parte del mainstream que usted, lector promedio norteamericano, debe entender para que haga lobbying y el próximo presidente de los Estados Unidos de una buena vez nos invada, por un tiempito aunque sea, y nos dejemos de seguir experimentando con seres como El Innombrable, Márquez, Vásquez, Martucha, ag o la Gamboa, que nacieron cerca de la ranchería pero hasta ahora no sé por cuál bache de la historia, se nos colaron hasta el salón francés. Bueno, espero que les haya gustado y ya saben, me pueden escribir, porque en el Perú sí habemos algunos que sabemos leer y tenemos e-mail. Chau, chau (Rafo León) _____________
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