Edición Nº 1646

 

  • Portada
  • Nos Escriben...
  • Mar de Fondo
  • Heduardo
  • China te Cuenta...
  • Ellos & Ellas
  • Culturales
  • Caretas TV
  • Controversias
  • Lugar Común
  • Piedra de Toque
  • Mal Menor
  •  

     
    24 de noviembre de 2000
    Por FERNANDO ROSPIGLOSI


    Un Dictadorzuelo de Segunda

    TERMINÓ como era de esperarse que acabara, fugándose con la maleta llena de dólares. Como han concluido todos los tiranuelos que encabezaron dictaduras personalizadas, salvo aquellos que resistieron hasta morir o ser asesinados, como Rafael Leonidas Trujillo.

    Pero Alberto Fujimori no tenía el valor para llegar a un final como el del sátrapa caribeño. Y Vladimiro Montesinos lo supera también en ese aspecto: es "cobarde como un conejo", como me lo describió un general hace muchos años. Por eso ambos escaparon con los millones que robaron al pueblo peruano, dejando boquiabiertos y aterrados a sus acólitos y cómplices menores.

    Porque no todos sus secuaces han acumulado fortunas descomunales como las de Montesinos y Fujimori, ni las tienen en el extranjero, ni pueden ampararse en la nacionalidad japonesa, como el individuo que usurpó la presidencia del Perú.

    Ahora ellos tiemblan, no porque se haya frustrado algún proyecto político o alguna ideología, que jamás tuvieron, sino sencillamente porque "se les acabó la mamadera" -como bien previno una indignada ciudadana a Martha Chávez- y porque ahora corren el riesgo de afrontar las consecuencias penales de sus delitos.

    El "fujimorismo" ya no existe. En realidad jamás existió. Para eso se requiere un líder con ideas, y Fujimori no fue un auténtico líder ni nunca tuvo ideas. Fue un pobre hombre, un aventurero, un vivo criollo, un achorado, que alguna vez quiso ser parlamentario y se encontró de pronto, de casualidad, producto de circunstancias extraordinarias, sentado en el sillón presidencial.

    El resto fue obra de uno de los personajes más siniestros y perversos que haya existido en toda la historia del Perú. Vladimiro Montesinos fue el verdadero gobernante. Y él creó, con el aparato del Servicio de Inteligencia Nacional y la manipulación de la información, la falsa imagen del Fujimori estadista, del gobernante fuerte, que tomaba decisiones rápidas, firmes y valientes.

    Como desde hace mucho se ha repetido en esta columna, ésa era sólo una construcción propagandística. Hoy día eso es obvio. Se le ha visto, ya sin Montesinos que lo guíe, desesperado y ridículo, corriendo de un lado a otro sin rumbo ni propósito, tratando sólo de salvarse él. Ha quedado desnudo en toda su mezquindad y pequeñez.

    El "fujimorismo" no existe más, como no existió el "leguiísmo" después de Augusto B. Leguía. Sin embargo, allí están todavía los fujimoristas. No por cierto, los simpatizantes ingenuos, ya casi extinguidos, sino los sinvergüenzas que usufructuaron el poder durante una década.

    Esos están allí, y seguirán actuando, tratando de entorpecer la transición, de obstaculizarla, de sembrar el caos, para intentar salvarse, ellos y sus negocios.

    Empezando, por supuesto, por los militares de la camarilla montesinista, que hoy pretenden mantener ilegítimamente el control de las fuerzas armadas. El adelanto del retiro de la promoción de Montesinos no representa ahora un verdadero avance -tenía que ocurrir de todas formas en diciembre-, si es que quedan para sucederlos los generales que ellos mismos han ascendido y designado.

    Esa intolerable medida debería ser derogada de inmediato por el nuevo Gobierno. La corrompida camarilla militar montesinista es muy débil y sólo está blufeando. No tienen manera de impedir que un Gobierno democrático los eche de un plumazo, porque están totalmente desacreditados dentro de la institución militar y absolutamente repudiados por la sociedad.

    Ese es un paso clave para garantizar una transición ordenada y elecciones limpias. Otro es, naturalmente, la inmediata devolución de Frecuencia Latina y Global TV a sus auténticos propietarios. La libertad de expresión, en particular en la televisión, es un factor decisivo para recuperar la democracia y tener elecciones libres.

    Por fin el Perú se está deshaciendo de esta lacra, despertando de una pesadilla. Hay que actuar ahora con mucha prudencia pero con extraordinaria firmeza, para avanzar hacia una transición ordenada y pacífica.

    ________
    Email:frospig@amauta.rcp.net.pe



    ../secciones/Subir

    Portada | Nos Escriben... | Mar de Fondo | Heduardo | Culturales | Caretas TV | Ellos & Ellas | Bienes y Servicios | Controversias | Lugar Común | China te Cuenta Que... |
    Piedra de Toque |Mal Menor

    Siguiente artículo...

     

       

       
    Pagina Principal