|
Edición Nº 1646 |
|
|||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||
|
|
Viaje en Foco
ROBERTO Huarcaya abre su individual con una única foto en blanco y negro de 6.5 metros de largo -puentes sobre el Sena-, acaso reflexión sobre el tránsito que vive el artista durante un año y medio de habitación en París. La muestra se compone de dos cauces dentro de lo conceptual, documental y ficcional, tanto con depurados trabajos de estudio como con registros de paseos nocturnos entre los 37 puentes que cruzan el Sena, el museo Orsai y la Conserjerie, las escaleras a Montmartre o los alrededores del Louvre donde lleva siempre su cámara de placas a cuestas. Roberto reconoce ser antes un fotógrafo de disparo que uno de laboratorio. Una de sus estrategias -hecha ya constante-, se inclina por la sobreposición de tomas en el mismo negativo con el fin de construir una sola imagen. En la serie de transparencias sobre luz artificial que coloca en penumbra, el efecto de larga exposición se traduce en corpus representacional que surge de lo oscuro como una iluminada visión apocalíptica. Esta serie de seis cajas de luz estructuradas independientemente a modo de mosaico o vitral ofrecen escenas de lectura discursiva. Aquí el locus adquiere un nivel de significación poética en sí mismo y la sensación de voluntad autónoma en las figuras, orienta a cada una a interpretar -por una noche- la mascarada de su juicio final. Para la serie a gran formato (2 x 1.27 mt.) Huarcaya escoge el blanco como fondo en los retratos formales que hace de sus objetos recogidos de entre la mueblería desechada en las zonas residenciales y la ocasional basura común. El trato casi aséptico de los restos y su ampliación incide sobre un balance de significados y estética, donde ésta soporta todo el peso, absorbiendo la carga simbólica y convirtiendo al objeto en meta-referencia del concepto en un plano que linda con lo abstracto. La dimensión de significaciones en este caso se ve magnificada, el objeto se ve convertido en sujeto bajo la doble huella del uso y manipulación humana latente. Huarcaya con estas 3 series parisinas, gracias a la beca otorgada por la Cité Internationale des Arts, consolida la vertiente contemporánea dentro de una fotografía que opta por desligarse sus ataduras hacia el registro directo para insertarse en diferentes estratos según el particular punto de enfoque del intelecto. Jorge Villacorta comenta: "El puente ...como unión entre dos estados distintos que pueden ser construidos por el artista a partir de lo que extrae del cauce de lo real... la memoria humana insólitamente tendida entre la banalidad y el desfogue onírico" Tome nota: Huarcaya inaugura el 7 de diciembre en la Sala Miro Quesada Garland de Miraflores. (Mafe). Cuerpos Ultimos
EL último cuerpo de Ursula. Un cuerpo que lucha contra la parálisis, contra el dolor. Profundizando en la intimidad del deterioro corporal, Patricia de Souza se mete en el pellejo sangrante de un personaje profundamente sensorial, que vive en la ficción más por lo que siente que por lo que actúa. Porque De Souza, la voz más firme entre las escritoras jóvenes, ha logrado un personaje sensorial, donde una autora conecta tripas y corazón con un texto. Voluntariamente exiliada en Francia, en un viaje impuesto por las circunstancias, De Souza goza de una experiencia existencial muy importante para escribir. Mira las cosas con distancia, cree menos en la historia del escritor profesional. "Fuera de casa, tienes que poner en duda todas tus creencias culturales y aprendes a adecuarte a quienes tienes al frente, eso te enriquece y te da una lección de humildad". Es un buen ejercicio contra el ego", explica. Y su novela, auténtica y honesta, demuestra ese aprendizaje. (E.P.). Cuentos Húmedos
¿Puede escribirse literatura erótica sin meter antes la propia piel en el horno? Complicada respuesta. Un libro de viajes podría escribirse sin haber salido nunca de casa, pero el lenguaje del cuerpo se aprende en carne propia. O por lo menos, así trabaja Nastia Tanya Tynjala, autora local que se hizo conocida sólo cuando La sonrisa vertical, premio español dedicado al género literario más sensual, ubicó su libro de cuentos "Humedad de las orillas" entre sus finalistas. En su caso, debió salir embarazada, abandonar a su primer marido y trabajar para sobrevivir para recién entonces, retomar una precoz vocación literaria. Y lo hace con cuentos eróticamente fantásticos donde, entre otras historias, un hombre puede devorar, literalmente a una mujer, y ella gozar de placer hasta, literalmente, el último suspiro. "Cuando volví a retomar la narrativa tenía 28 años, me sentía más madura, y había desarrollado el goce por la literatura erotica. Sin embargo, a la pornografía no le encuentro mucha gracia, porque lo que me provoca interés es la historia misma. Por lo pronto, adelanta la autora, su madre se ha negado a leer una página de lo que escriba. El erotismo es un tema que muchos prefieren ignorar. Entre la fantasía, el humor, y los cuentos de hadas eróticos, la autora sigue escribiendo y calentándose con sus textos. En Finlandia, país donde la escritora peruana reside, es una buena fórmula para entrar en calor. Por lo pronto, su libro circula en todas las librerías. Una edición acusada de algunas caídas de sintaxis y varias erratas deslizadas, por cierto, pero en el que habita una escritora que le gusta perturbar. Y su actitud se celebra. (E.P.).
Por Sérvulo
LA exploración artística de La Zaranda recorre los recovecos más profundos de la mente humana. El expresionismo visual, el objeto como símbolo en el escenario, la situación límite, la fidelidad a la raíz castiza y el compromiso existencial son sólo algunos de los ingredientes de la compañía española que se presenta este 25 y 26 de noviembre en el Teatro Segura. "Cuando la Vida Eterna se Acabe" es la pieza dirigida por Paco La Zaranda y escrita por Eusebio Calonge: "todos los diques que se ponen al tiempo para que no se escape. Fuera soplo negro, un vendaval capaz de llevarse hasta la memoria". Es sólo una muestra de la fuerza del texto. La puesta en escena cuaja un lenguaje propio dentro de la poética teatral que cala hondo. En el Jr. Huancavelica 265, Lima.
|
|||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||