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Edición N† 1647 |
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El Alcázar
Cuando CARETAS 1409 sorprendió al solapado Vladimiro Montesinos tomando desayuno en Semana Santa de 1996 sobre una terraza frente a la playa Arica, al sur de Lima, el "asesor" presidencial comenzó a construir un muro blindado alrededor de lo que terminaría siendo mezcla de palacio criollo con fortín camuflado, unidad vecinal, cuartel particular, laberinto paranoico y nido de amor. NADIE podría imaginar que, tras esas paredes de ladrillo pelado, con aspecto de casa pujante de pueblo joven, estaba el laberinto de Vladimiro, el bunker del, hoy por hoy, hombre más buscado del país. Un sistema de seguridad lo envuelve aún, con puertas y paredes blindadas, e incluye túneles y un departamento subterráneo secreto. La fortaleza de Vladimiro Montesinos Torres tiene 2.300 dispendiosos metros cuadrados, en un barrio donde las casas por lo general no pasan de 300 metros cuadrados. Está ubicada en Playa Arica, unos 25 kilómetros al sur de Lima, más precisamente en la zona que en la década de 1980 se llamaba, esperanzadamente, Asentamiento Humano Nuevo Lurín.
A inicios de 1996, en pleno verano, se notó por primera vez la presencia del ultrasesor en este lugar. Adquirió dos lotes a nombre de Juan Valencia Rosas, en un predio donde antes funcionaba el viejo hostal `Arica'. Esporádicamente empezó a ir por allí y siempre llamó la atención en el barrio por los aparatosos dispositivos de seguridad que se ponían en marcha cuando llegaba
Sobre todo en verano, algunos patrulleros se plantaban en la carretera, llegaban unos dos carros de avanzada, luego una "liebre" (policía en motocicleta) y, finalmente, junto con el vehículo de él, por lo menos dos vehículos más. Paralelamente, otros policías impedían que cualquier ser viviente se asomara a la puerta principal. Todo un laberinto alrededor del laberinto del "Doc". Los vecinos se quejaban pero nada podían hacer. Para Vladimiro, era el lugar ideal, el escondite anhelado, al más puro estilo de un capo de la mafia. Se dice que incluso, en un cruce de caminos cercano, solía estar posado un helicóptero de la Policía, listo para entrar en acción. Rápidamente, Vladimiro comenzó a realizarle modificaciones a la casa. Lo más sorprendente es que, usando su poder, logró que playa Arica tenga pronto un mejor servicio de agua potable, desagüe y un fluido eléctrico más fuerte. El sueño de muchos años se había conseguido, según algunos vecinos, en menos de un mes.
PISO
1 MINIDEPARTAMENTO
SUBTERRANEO Montesinos, luego de ser fotografiado por CARETAS durante la Semana Santa de 1996 (edición 1409), tomando un apacible desayuno veraniego, comenzó a levantar grandes muros blindados. Pidió además indagar sobre la propiedad de los lotes contiguos a su palacete y dispuso que se compraran a como dé lugar. Así, se hizo de cinco lotes alrededor de su casa, cada uno de 300 metros cuadrados. Le faltaron apenas tres lotes posteriores para ocupar toda la manzana. Por cada lote ofreció como 20 a 25.000 dólares. A los que no estaban animados con la venta les ofrecía, además del pago de rigor, un terreno adicional por la zona.
Los vecinos del lugar cuentan que unos empresarios chinos iban a construir un gran hotel en la zona, de modo que ésta se convertiría en una playa privada. No se construyó el hotel pero el Castillo de Montesinos es como si lo fuera: la zona terminó siendo, gracias a las exigencias del "doctor", una especie de pequeño feudo privado. Los testaferros que hicieron posible tal maravilla fueron los esposos Juan Valencia Rosas y Nelly Tovar Mendívil, a cuyo nombre figuraba el terreno. EL PRIMER PISO El pasado 14 de noviembre, policías de la División de Investigación Financiera de Narcóticos, junto a miembros de un equipo de fiscales, intervinieron el castillo de Vladimiro Montesinos en Playa Arica y develaron más secretos de la vida privada del "Doc".
La casa, más precisamente ubicada en el malecón de la urbanización, frente al mar, ocupa, como ya se ha señalado, casi toda una manzana. Colinda con las calles Costa Azul y La Bonita y tiene siete ingresos y salidas por diferentes fachadas. Por el malecón tiene un ingreso que da a un gran patio. Este comunica directamente a la parte del bunker que antes ocupaba Montesinos, pero que luego fue ocupada por el personal de seguridad y por eventuales invitados. Al lado de este ingreso hay otro portón levadizo, que se activa a control remoto, y que comunica directamente a las instalaciones que tenía Montesinos. Una vez pasado este portón, ya adentro, hay dos puertas de acero blindadas, donde quien entraba era controlado por personal de seguridad. El camino que va por allí, además, es prohibido para autos de medio pelo. Al medio tiene unos enormes sardineles en el sentido de la dirección de los vehículos (ver cuadro), que sólo pueden ser sorteados por poderosos doble tracción lo suficientemente altos. Hay también, en ese nivel, una piscina temperada de unos 20 metros por 10. Sobre el techo de ella había un gran toldo corredizo, que se manejaba a control remoto de acuerdo a la presencia de los rayos solares. Alrededor, hay 4 grandes parlantes, cada uno con su afanosa cámara oculta. Todo indica que Vladimiro filmaba a sus huéspedes sin contemplaciones. Todo el piso alrededor de la piscina es de mármol, muy caro, pero como para sacarse la crisma por resbaloso. En la esquina de la piscina hay un bar de caoba y bordeando este bar, se ingresa al gran dormitorio de Montesinos. De la agüita a la camita. El dormitorio alberga una cama king size, así como un televisor y un equipo de música. A su derecha tenía un sauna y al lado un ambiente que era utilizado por Montesinos o su acompañante -acaso Jackeline Beltrán- para sacarse los callos. Allí se encontró piedra pómez, cortaúñas, limas y cremas. Frente al dormitorio, por añadidura, hay un jacuzzi, un baño y un salón tocador con una peluca de mujer. Hacia la izquierda del dormitorio, hay una pequeña sala estar y al frente de este ambiente una escalera que comunicaba al segundo piso. También al frente, una cocina a todo dar e impecable se exhibe como despertando la envidia de cualquier hotel 5 estrellas. Tiene todos los adelantos: lavaplatos, hornos, cocinas (una eléctrica y una a gas). Cerca, por último, un salón con muebles floreados da el toque delicado al primer piso y, al lado izquierdo de éste, el salón de videos habla de las fantasías mediáticas del ex asesor (ver recuadro).
EL ESCAPE Al lado del Palacete, del bloque principal, está la casa de seguridad. Cuenta con una cuadra debidamente pertrechada con baños y camarotes; también con una gran cocina y tres dormitorios, cada uno con su baño, donde solían dormir los invitados de Montesinos. Junto a las cuadras, asimismo, hay un ambiente donde se colocaban las armas del personal de seguridad. Al final de esta casa se encontró un túnel secreto, al cual se accede luego de abrir con llave una falsa puerta que parece estar empotrada en la pared dentro de un closet. Al abrirse dicha puerta, mágicamente aparece un túnel que bordea los lotes y desemboca en el lote posterior de la casa. Este lote simula ser un gran muro medianero. Tiene forma de "L" y está iluminado. Sus medidas precisas: 2,l0 m de alto, 2 metros de ancho y 14 metros de longitud. Pero ese túnel tan sólo era el primer escape. Montesinos, preocupado por su seguridad, había pensado en otro escape y presumiblemente, ante un ataque, un refugio. Ese refugio es un departamento subterráneo, al que se llega por una rendija-jardín (con plantas) que está al fondo de donde se encuentra la piscina. La rendija se puede levantar y hay una escalera por la que se llega a un ambiente que cuenta con cocina, televisor, equipo de música, baño, duchas, calefacción y aire acondicionado. Tiene paredes blindadas y en su interior se encontraron latas, gaseosas y un frigo-bar. Todo un bunker a prueba de bombardeos: según la Policía, con esos víveres se podía subsistir por lo menos un mes sin problemas. Por otra parte, si Montesinos quería ingresar a su fortaleza por la parte posterior no tenía problema alguno. Allí hay una casa que también alberga algunas cuadras, pero con menos camarotes: apenas cinco, acompañados de su respectivo baño y de una cocina. También hay un patio que puede albergar cinco vehículos y varios jardines artificiales. Uno de estos jardines en realidad es una cubierta. Al alzarse, el jardincito se desliza por una escalera que se interna por un túnel sumamente iluminado y con aire acondicionado. Las medidas del túnel: una altura de 2,l0 metros, un ancho de 2 metros y una longitud de aproximadamente 20 metros. También tiene forma de "L". El paradero final de este túnel es el último lote que da hacia el malecón y que, al momento de estallar el escándalo, se encontraba en remodelación. Lo curioso es que a este ambiente se sale por un jacuzzi, sin conexión ni fuga de agua, que está empotrado al lado de unos baños. Por este lote, finalmente, se llega a un portón que da hacia el malecón. El lote que está al lado izquierdo de éste, y que da a la casa de seguridad, ha quedado demolido. Allí hay un gran patio que servía de estacionamiento, un gran cuarto que servía de depósito y otra habitación donde se encontraba un motor generador de energía eléctrica, por si ocurría un apagón.
SEGUNDO PISO Pero lo que más llamó la atención a los policías de narcóticos fueron las tres piscinas ubicadas en el segundo piso del Castillo de Montesinos. Una de ellas tiene arena en vez de agua: allí solían solearse el ex asesor y sus acompañantes. Al lado, hay una piscina mediana y otra chica para niños. Las paredes tienen lámparas y hay varios juegos de comedor con sombrillas y sillones. El segundo piso está cubierto por una luna gruesa polarizada y a la vez protegido por unas persianas que al abrirse permite contemplar el mar. En la parte posterior a esta gran terraza con piscinas, hay dos dormitorios y servicios higiénicos. En el lado izquierdo, está la casa del motor que provenia desde el primer piso, Y al lado derecho, tres casas de perros. En el lote contiguo, es decir en el segundo piso del dormitorio de Montesinos, hay un gran hall con muebles floreados, lámparas y cuadros de paisajes. Allí se encontró uno de los símbolos de este viaje y esta vida: una gran fotografía de Jackeline Beltrán de medio cuerpo. Hacia el lado derecho hay dos dormitorios, uno de ellos de una niña, por los juguetes encontrados y la ropa. El otro de una mujer adulta. Hay un gimnasio que nada tiene que envidiar a cualquier gimnasio moderno. Otra foto de Jackeline Beltrán, esta vez de cuerpo entero, adorna este ambiente. Al lado, hay un salón de estudio donde, supuestamente, trabajaba Vladimiro Montesinos. Allí se encontró libros, un fax y otra fotografía de Jackeline. esta vez era un rostro de ella. Sobre el tercer nivel, hay una habitacion donde estaba el control de
video de seguridad de la casa. Y otra habitación donde estaba todos
los equipos de comunicacion. En el cuarto piso está la lavandería
y los tanques de agua. Sin duda para lavar toda esta fortuna. (Jimmy
Torres). Clásicos y Perversiones Nostalgia, espías y torturas en vladivideoteca. EL buen cine no es privilegio de los honrados, también es bálsamo de los perversos. ¡Qué le vamos a hacer! Nos consolaremos, cinéfilos que no la debemos, imaginando a Vladimiro identificado con los malos del bigotito, con los generales nazis de "Arde París" y "El portero de noche" y con los crápulas zarandeados por John Wayne, actor favorito del asesor que brilla en la vladivideoteca con hitos como "Río Bravo", "Fuerte Apache", "Los hijos de Katie Elder" y "El Alamo".
De las 4 hileras de videos comprados en blockbusters locales y en el extranjero se advierte una marcada preferencia por clásicos del '40 al '60 y por los géneros bélico, westerns y espías. Gustos de un hombre de intriga y acción. Las excepciones contemporáneas son, casi todas, de espionaje político: "Sin salida", "Ransom", "Un destello en la oscuridad". Salvo por esas intrusiones profesionales inmediatas, el asesor, en su fuero cinéfilo, se abandonaba a la nostalgia. En una colección así dominada por el clasicismo taquillero hollywoodense no llaman la atención títulos como "La lista de Schindler", "Al maestro con cariño" o "Ben Hur" pero sí obras europeas rebuscadas como "Investigación de un ciudadano libre de toda sospecha", crónica setentera del italiano Elio Petri sobre abusos policiales y mediáticos y, sobre todo, "El crimen de Cuenca" (fila 3, 6º. lugar) de la española Pilar Miró, sobre un célebre caso de torturas a campesinos inocentes. Que sea un filme sólo conocido por entendidos y el único español en un lote tan comercial, sólo puede deberse a una perversión. Si vieran las imágenes de uñas zafadas y golpizas sanguinarias que hicieron que la película estuviese prohibida por un lustro en España, no les quedaría duda. Los gustos musicales también apuntan a la nostalgia light nada sospechosa con Elvis y Tina Turner a la cabeza. Peculiardades que sí merecen investigarse son videos de Pisa, La Capilla Sixtina (fila 4) y Venecia (fila 1, horizontal) que podrían revelar un viaje a Italia no registrado y, ¡oh sorpresa!, un video de "Pantaleón y las visitadoras" abriendo la primera fila, con un número 1 entre paréntesis. Este título producido por José Enrique Crousillat no está aún en el mercado y menos distribuido por partes así que sólo podría indicar una cortesía de los dueños de América hacia su influyente amigo. No seguimos porque la lupa no da para más. (F. Vivas).
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