Edición Nº 1647

 

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    1 de diciembre de 2000

    Por LORENA TUDELA LOVEDAY

    Hablando Claro

    AY hija, no sé a qué se pueda comparar lo que siento, ahora que el jalado nipón conchasuagüela se fue de la realidad nacional. Lo que sí, pucha, es todo un asunto reprogramar los insultos (cabrón, cara de caca, rata de albañal, feo, horrible, cochino, clonado de Martucha, ag -ese es nuevo- apestoso, borsifláis, etc.) en mi compu, para quitárselos a ese chino y volver a ponérselos a García, pero todo es cuestión de tiempo, ya vas a ver.

    Nada, te quería contar que el viernes pasado me llamó mi tío Javier y me invitó un trago en su casa. Yo ya sabía, por Alfredo, o sea, que mi tío Javi (que además es mi padrino, cosa que no repito mucho porque después de usar celular en Punto G, hablar de tus padrinos es la cosa más chola que existe) quería ofrecerme la cartera de la Presidencia, ¿ya?; o sea, para acabar con esos colegios amarillos que el maldito chifero hizo con materiales sobrevaluados hasta debajo de mi cama, qué asco, y encima, sin tener en cuenta la variable medioambiental, horribles, ay no si son.

    Bueno, pero cuando fui a ver a mi tío me hice la que no sabía nada pues hija, porque lo maravilloso de estar entre gente como una es que tú sabes perfectamente de lo que tienes que hablar, sin siquiera mencionarlo. Nuestro diálogo fue en ese sentido tan civilizado, que cuando salí de la casa no tenía idea de qué cosa había pasado, pero estaba contentísima y mi tía Marcela, no sabes, ha hecho pacto: regia.

    Mi tío abrió el diálogo diciéndome, "Lorena, debo elogiar tu manera de haberte mantenido con tanta altura durante estos últimos años". Yo lo miré y respondí: "Bueno, no podía haber sido de otra manera; o sea, hay valores que se colocan siempre por encima de cualquier circunstancia". Mi tío, pucha, esbozó una sonrisa cómplice, se comió una orejita de chancho con las puntas bañadas en chocolate y me preguntó: "¿Y qué planes tienes para los próximos meses?" Yo, que de cojuda sólo tengo al primo Pancho, rapidísimo le respondí: "Lo mismo, ¿no? Trabajar y nada, o sea, crear, mirarme un poco a mí misma, el arte, no sé..." Se miraron entre mis tíos y él volvió a la carga: "Desde chica has sido muy hábil para resolver problemas..." Yo tenía calor, me quité el saco mientras comentaba: "¿te acuerdas cuando fuimos con mi papi a visitarte a Moscú? Tú eras embajador. Nunca olvidaré las magdalenas con chocolate que, pucha, nos servían en el desayuno, hacía tanto frío..." Mi tío levantó la vista y con profundidad afirmó: "Ahora en Lima siento un poco más de calor que el año pasado, que vine por la misma época..." "Sí, en efecto, en todas partes del mundo el clima está cambiando tanto...", acoté. Después nos quedamos un rato callados, vino la señora Orfelinda (que está con ellos hace como sesenta años y la vieja habla fácil ocho idiomas), cambió el servicio de té y trajeron cognacito. Mi tío retomó el tema y me planteó: "¿Qué pensarías, Chinita, de... en fin... no sé... un cambio importante en tu vida, algo realmente radical... un nuevo reto..." Pucha, me hice la que me estaban comunicando que en Londres había neblina y contesté sin afecto alguno en la voz: "Bueno tío, en estos tiempos la vida no es sino una continua respuesta a retos, ¿no?; mira tú si no cómo están las cosas en Medio Oriente..." Pucha, se le estrujó el corazón y pensó en voz alta. "Ah... Medio Oriente... Medio Oriente..." Mi tía Marcela nos llenó de nuevo las copas, yo le elogié la lozanía de su cutis y pucha, te lo juro que no podía creer que ya no tuviéramos encima a esos hotentotes asesinos y malandrines. Cualquier obra de Chéjov era una vulgaridad al costado de un momento así. Pero bueno, hasta ahí nada, así que el tío Javi parece que decidió abordar las cosas de manera más directa: "Lorena, si me permites la intromisión, porque tú eres una mujer hecha y derecha, a la que no me siento con capacidad siquiera de sugerirle nada..." Y ahí quedó el enunciado. Yo, para orientar mejor las cosas y que nadie se fuera a sentir incómodo, me ocupé de precisar. "Te agradezco el comentario, tío Javier.." Él continuó: "Se nos vienen tareas tan complejas, que todos debemos estar preparados para reaccionar con ponderación y equilibrio" Yo, que ya no podía más, completé la idea: "...actitudes tan ausentes en los últimos años..."

    Bueno, a las dos horas a mí me volaba la cabeza, no sabes, así que cuando ya fue la hora, me despedí, ellos estuvieron cariñosísimos y al día siguiente me entero que lo habían nombrado al Incháustegui. Pero qué importa, hija, lo único que vale es que todo el mundo es gente conocida. ¡Viva la bandera lavada, viva Chaparrón! Chau, chau (Rafo León).

     

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